<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025</id><updated>2011-10-17T19:03:31.220+02:00</updated><category term='arte'/><category term='relatos'/><category term='poesia'/><category term='novela'/><category term='poemagenes'/><category term='libros'/><category term='lecturas'/><category term='literatura'/><category term='leer'/><category term='escritor'/><title type='text'>LeeTamargo</title><subtitle type='html'>Cuaderno Literario</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>66</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-13161032096310026</id><published>2010-05-16T17:48:00.004+02:00</published><updated>2010-05-16T17:58:02.218+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>AVENTURA EN LA SABANA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="width:425px" id="__ss_501313"&gt;&lt;strong style="display:block;margin:12px 0 4px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/aventura-en-la-sabana" title="AVENTURA EN LA SABANA"&gt;AVENTURA EN LA SABANA&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;object id="__sse501313" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=enlasabanalee-1215357664342010-9&amp;stripped_title=aventura-en-la-sabana" /&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"/&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"/&gt;&lt;embed name="__sse501313" src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=enlasabanalee-1215357664342010-9&amp;stripped_title=aventura-en-la-sabana" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="padding:5px 0 12px"&gt;View more &lt;a href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt; &lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;   Sólo a ella podía ocurrírsele semejante locura. No hizo más que posar el pie en el aeropuerto de Nairobi y el fino tacón alto de su sandalia se quebró como la porcelana…&lt;br /&gt;A duras penas arrastró su cojera al compás del portamaletas hasta la puerta de salida, pero su sorpresa no había hecho nada más que comenzar… ¿Dónde estaban las aceras allí…?, se preguntó, sin salir de su estupefacta expresión de asombro. El polvo llenaba las calles y, de repente, cayó en la cuenta de que era un visible e indisimulable centro de atención con su piel clara y la cabellera rubia que tanto trabajo le dedicaba y de la que tanto gustaba en alardear al viento. Sí, tenía la impresión de que toda la gente del mundo la miraba, toda la gente de color, pues en aquel lugar sólo ella parecía desentonar. Con una mano sujetaba el asa del equipaje y en la otra, para compensar lo incómodo del desequilibrio, optó por sostener el zapato roto. Un par de hombres se le acercaron, pero no pudo distinguir ni una sola de sus palabras… Aunque se lo advirtieron antes no se imaginaba lo necesario que ahora iba a resultarle el dominio del inglés. Al final de aquella hilera de vehículos empolvados le pareció distinguir la figura de una persona con rasgos europeos; al acercarse comprobó que en efecto se trataba de un blanco maduro, regordete, vestido con traje de safari que, al girarse y reconocerla pareció quedar aún más pasmado que los lugareños…&lt;br /&gt;-¿Habla usted inglés, señorita…?&lt;br /&gt;-…Sí, no sabe qué alegría me da encontrar a alguien por aquí… Disculpe, pero entiéndame, con quien poder hablar…&lt;br /&gt;El hombre echó atrás su sombrero salacot y se rascó la barba en un gesto de incredulidad.&lt;br /&gt;-Desde luego que lo que le trae por aquí, señorita, debe de ser urgente, porque… -el hombre siguió con la vista el recorrido del cuerpo de la joven sin acabar la frase. A Judith no le pasó desapercibido que su atuendo no era quizás el más apropiado para aquel viaje -había sido todo tan repentino-, pero disculpó con cierta benevolencia el descaro del barbudo inglés, no tenía otra elección allí. Así, abrió el pequeño bolso de mano de color rosa que llevaba debajo del brazo y revolvió en el interior, dispuesta a hacérselo entender a su desconsiderado interlocutor. Extrajo un pequeño papel arrugado que desdobló y leyó en voz alta ante los atónitos ojos del barbudo gordinflón:&lt;br /&gt;-…Richard J. Mulligan, reserva de Al Marai Mara…&lt;br /&gt;-¿…Quiere decir que viene desde Europa con estas señas como única dirección, señorita? –el inglés no daba crédito a lo que contemplaba, aunque reaccionó rápido-. Verá, yo sólo puedo llevarla hasta la reserva Mara, pero dejarla allí me da cargo de conciencia y ya voy haciéndome algo mayor para ese tipo de remordimientos…&lt;br /&gt;Judith se agarró a sus palabras como a un clavo ardiendo, no tenía otra escapatoria.&lt;br /&gt;-Pues trato hecho, le abonaré el importe del trayecto, lo demás corre de mi cuenta y riesgo!&lt;br /&gt;-¿Riesgo dice? No lo sabe usted bien, amiga –el barbudo reinició la tarea de reacomodar los equipajes de sus viajeros en los vehículos cuatro por cuatro, donde hizo un hueco para el de Judith. Luego le hizo señas para que tomara asiento antes de que el resto de viajeros se apercibiese de que no pertenecía a la excursión.&lt;br /&gt;-No hable una palabra, usted será mi secretaria…&lt;br /&gt;-¿Quedan muchos kilómetros hasta ese lugar, oiga? –preguntó Judith a través de la ventanilla abierta, mientras se quitaba las dos sandalias en un gesto de alivio.&lt;br /&gt;-Más de doscientos cincuenta, así que póngase lo más cómoda que pueda, haremos pocas paradas…&lt;br /&gt;Los tres vehículos todoterreno iban cargados hasta el techo; se trataba de un safari de turistas asiáticos que pronto llegaron en tropel, cada uno provisto de más de una cámara fotográfica. Judith saludó con la cabeza a los primeros que entraron. Luego, adoptó una postura lo más flexible posible para aguantar las tres horas largas que calculó le supondría recorrer casi trescientos kilómetros, aunque pasó por alto el detalle de que aquellas pistas de tierra poco tenían que ver con las carreteras que ella acostumbraba a conocer.&lt;br /&gt;A decir verdad el trayecto duró más del doble, lo suficiente para reconocer hasta el arrepentimiento la innumerable cantidad de ese tipo de detalles que había obviado con su imprudencia. Conoció a Richard en un desfile de modelos en Nueva York, hacía un año que se despidieron de aquel breve aunque intenso noviazgo. Él le hablaba siempre de sus cacerías, de su vida en el Africa salvaje; le contaba historias que, al imaginarlas, a ella se le hacían de ensueño; se las repetía en cada carta, enamorándola, animándola a irse con él. Cada vez que leía las letras de sus postales Judith se replanteaba su modo de vida hasta la fecha y durante unos días tomaba cuerpo la duda de si hacía lo correcto, de si estaba prescindiendo de su verdadero amor por la falsa apariencia de su vida cómoda y ordenada entre tantos viajes y hoteles. Tampoco le ayudaba el hecho de que su profesión de modelo apenas le permitía organizar otro asunto que no fuera la agenda de trabajo.&lt;br /&gt;Fue su compañera de habitación y amiga íntima, Carol, quien la animó a decidirse a desenmascarar la duda, sólo así despejaría la incertidumbre que la asaltaba. La ocasión se presentó propicia cuando finalizó el Festival de la Moda de Trieste, no disponía de otro momento tan favorable. Carol le acompañó a sacar el billete de avión para Nairobi, casi empujada por la corazonada de su amiga, disponía de nueve días antes de que la semana siguiente comenzase la Pasarela Internacional de Ibiza. Aún resonaba vivo el eco de las palabras de su amiga entre el traqueteo del coche con los baches:&lt;br /&gt;-Ahora, niña, o nunca lo vas a saber…&lt;br /&gt;Y allí estaba ella, enfundada en su falda de tubo azul turquesa hasta los tobillos, con aquel escote largo que dejaba asomar el esternón y que sólo podía tapar con el plumón de su chaqueta corta plateada; y con un par de zapatos inservibles. Sin duda era lo más cerca que había estado nunca de la locura. Tal vez su amiga tenía razón, no había tenido tiempo de pensarlo dos veces, tal vez no había otro modo de encontrar la paz o el amor… O la locura.&lt;br /&gt;Sin embargo, durante el viaje Judith tuvo ocasión de quedarse boquiabierta con el increíble paisaje del Valle del Rift abriéndose a su paso y, de vez en cuando, con la aparición por sorpresa de algunos animales salvajes. Los turistas fotografiaron a las jirafas y chillaron histéricos cuando un grupo de elefantes surgió de entre la maleza. Pudieron contemplar arremolinados en las ventanillas avestruces, impalas, gacelas y antílopes de las más variadas especies, antes de llegar a Narok, donde hicieron una obligada parada. A Judith la confundía el enorme contraste que mostraba la pobreza de aquellas ciudades del interior africano; las gentes cruzaban las calles sin aceras en un desordenado vaivén, nunca había visto tanto polvo… Cuando el inglés regresó para reanudar la marcha, finalizado su turno en los aseos, reparó inquisitivo en el zapato que Judith sostenía en la mano.&lt;br /&gt;-No tengo de recambio…&lt;br /&gt;Él la pidió el otro y, de un certero golpe, lo rompió dejándolo igualado a la misma altura…&lt;br /&gt;-Tenga, ahora podrá andar mejor…&lt;br /&gt;La tarde se teñía de la gama más variopinta de rojos y amarillos que Judith jamás contempló. Atardecía en la sabana cuando llegaban a la reserva, así que no había tiempo que malgastar. El inglés optó por montar un campamento fuera de la reserva, allí se quedarían él con Judith y un pequeño número de clientes, amantes de la aventura; al resto les llevó a una de las instalaciones del interior, más preparadas y también más caras.&lt;br /&gt;Judith vio marchar a los vehículos sentada junto a la fogata; a su lado, los turistas orientales descansaban ya dentro de la tienda, reponiendo fuerzas para otra jornada fotográfica prometedora. Antes de entrar en su tienda, Judith contempló absorta el enorme sol africano ocultándose entre las copas bajas de los árboles; nunca lo había visto ni tan rojo ni tan grande. Se acostó y cerró la mosquitera, sin tardar en quedarse profundamente dormida.&lt;br /&gt;No había comenzado a amanecer cuando los oyó por primera vez: el rugido del león dejaba el rastro largo de su eco colgado en el aire. Judith era consciente de que se hallaba muy despierta, más de lo que ella hubiera deseado y, encogida, contuvo el aliento rezando, a la espera de que aquel trueno salvaje pasara de largo. Le pareció que una sombra rozaba el costado de lona de la tienda y mordió la colcha para aguantar un grito. Un terror ancestral se apoderó de ella al comprobar que el guía no había aparecido en toda la noche; le atenazaba, pero aún así se arrastró semidesnuda hasta la entrada de la tienda y asomó su cabeza por la rendija de tela… Afuera, las dos tiendas y el todoterreno que formaban el campamento base descansaban en el silencio que sólo las fieras invisibles se atrevían a romper. Junto a la fogata apagada distinguió el aljibe de agua que había pasado toda la noche a la intemperie. Se sentía sucia con el sudor del viaje y sacó los arrestos suficientes para, de una carrera rápida, acercarse a recoger el agua y regresar rauda a la tienda. El corazón se le agolpaba en el pecho, no sabía si era la mañana fresca o el rugir atronador de los leones lo que le erizó cada poro de piel, pero se sintió otra una vez que se frotó y roció de agua en aquella especie de baño improvisado. Al asomarse para devolver el aljibe a su sitio le vió por primera vez… La silueta oscura de aquel hombre brillaba, delgado y alto, sobre el horizonte claro del alba que despuntaba; apoyado sobre un pie en una larga lanza, junto a la fogata, parecía escudriñar el aire en busca de señales ocultas para cualquier otro mortal. La perfección de su perfil la hizo sentarse a contemplar con deleite la belleza de aquella efigie humana…&lt;br /&gt;En la tienda de al lado se escucharon las voces de los primeros turistas desperezándose y, de pronto, algún fogonazo de luz intermitente despertaba risas incontenibles entre ellos. Casi al tiempo se oyó el ruido del motor de los vehículos; el inglés regresaba y, a juzgar por el dinámico salto con que se apeó del coche, parecía que también con cierta urgencia… Se dirigió directo al guerrero masai, que apenas inmutó su difícil postura en la lanza; intercambiaron algunas frases imposibles de descifrar para Judith. Los orientales ya salían de la tienda con sus pertrechos equipados y el inglés les conminó a dejar bien recogido el campamento para comenzar la expedición cuanto antes. Luego le explicó a Judith que ese momento de la mañana era el más apropiado para avistar animales, pero que al encontrarse fuera de la reserva corrían el riesgo de ser avistados antes por ellos, así que debían de acelerar la puesta en marcha para iniciar el viaje si no querían formar parte de su desayuno.&lt;br /&gt;-También pregunté por su amigo en el hotel de la reserva, señorita. Nadie conoce a alguien con ese nombre –prosiguió con el relato antes de que el malestar se apropiara de la indefensa muchacha-. Si como usted señala se trata de un cazador profesional creo que hemos llegado en mala época. Las lluvias comenzaron hace un mes y los ñúes migran hacia las zonas verdes del Serengeti; lo más probable es que su amigo cazador haya marchado hacia allí y que no vuelva hasta dentro de tres o cuatro meses por lo menos… Y lo siento porque no es nuestra dirección. Si lo desea puede venir con nosotros hoy hasta el Ngorongoro, forma parte del trabajo contratado llevar hasta allí a estos curiosos viajeros. Al menos será mejor eso que quedarse aquí sola…&lt;br /&gt;Judith asintió desolada, pero no desfalleció y, callada, se dispuso a recoger los utensilios de maquillaje que componían la mitad de su ligero equipaje. A aquel inglés, barbudo y gordinflón, no le faltaba razón; si hubiera estado con ella su amiga Carol le habría animado también a participar y disfrutar del viaje antes que hundirse en lamentaciones inútiles. Cuando todo lo necesario estuvo cargado en el vehículo, Judith tomó asiento junto al conductor, siguiendo su indicación; atrás quedaban los cuatro asiáticos en alegre camaradería. Desde la ventanilla contempló ensimismada la esbelta figura del masai, envuelto en su túnica de un azul añil inmaculado… Al inglés no le pasó desapercibido el interés despertado por el guerrero.&lt;br /&gt;-Con un vehículo nos bastará. Masongo cuidará del resto; a la vuelta iremos a visitar el asentamiento donde vive, no anda lejos de aquí. Será el final de otra de mis excursiones contratadas; luego iniciaré una nueva en el Lago Turkana... –explicó para sí a sabiendas de que la chica le escuchaba-. No se crea, no todo es tan idílico como parece. A veces daría cualquier cosa por una buena borrachera de whisky en una calle animada con tráfico y gente, mucha gente y chicas, por supuesto. No es que aquí no se beba, uno tiene sus contactos, ¿sabe?, pero luego sopeso los inconvenientes y, aunque no lo crea, no hay nada que pueda envidiar fuera de esta selva… Creo que a ese amigo que busca le ocurre algo parecido, aunque sea de Brooklyn –el inglés rompió de repente a reír en sonoras carcajadas-. No creo que le encuentre, ¿sabe?, y en todo caso le dará igual. Perdóneme, señorita…&lt;br /&gt;El inglés arrancó el coche mientras reía con estrépito de nuevo. Una bandada de aves dispersó el vuelo a su paso; las copas de los árboles eran un hervidero, el sol estaba alto y apretaba ya el calor.&lt;br /&gt;La inmensa llanura del Serengeti se abrió ante los ojos de Judith con todo su esplendor. Desde su privilegiado asiento de copiloto admiró la vasta amplitud de terreno que parecía no tener fin, tan sólo unas leves montañas azuladas se distinguían al fondo. Abandonaron la orilla del río Mara para tomar rumbo al sur y no tardaron en aparecer los primeros grupos de animales: búfalos, cebras, gacelas y...&lt;br /&gt;-¿Aquello, qué es aquello? –Judith señalaba con el dedo casi chillando de emoción.&lt;br /&gt;-Es un topi, sólo los verá por aquí… -el inglés aminoraba la marcha para que los turistas disparasen sus cámaras de fotos sin interrupción. Ellos gritaban nerviosos:&lt;br /&gt;-¡Aquí, pare aquí…! ¡Please, please!&lt;br /&gt;Se detuvo más adelante a cincuenta metros de un grupo de elefantes que ramoneaban las hojas de los árboles. Uno de los viajeros aseguró haber observado un león a lo lejos, aunque fue una falsa alarma, pero el inglés prefirió ser precavido. Se trataba de una pareja de guepardos agazapados en la sombra a la espera de una presa distraída.&lt;br /&gt;-Continuamos. No se bajen, por favor, vamos…&lt;br /&gt;Todo lo que el guía le contó durante el trayecto sobre la caldera del Ngorongoro quedó en agua de borrajas comparado con la vívida emoción con que Judith contempló la fastuosidad del paraíso que se tendía ante ella, al borde del cráter… Todo un mundo nuevo, de vegetación virgen, se extendía a sus pies: cebras, ñúes, hienas, chacales, hipopótamos, podían distinguirse desde el mirador. Lamentó en esos instantes no haber traído consigo una cámara fotográfica al igual que sus compañeros de viaje. En el lago central se reflejaba la luz brillante del sol y la sombra tenue de algunas nubes que aún flotaban en la mañana avanzada. También se divisaban desde lo alto algunas hileras de coches, excursiones organizadas que circundaban las rutas del interior del cráter a la búsqueda de una instantánea original o una experiencia única. Sin embargo, Judith rehusó la invitación del inglés; prefirió aguardarles de su descenso al cráter en el hotel del mirador, al menos no se quedaría sola y, aunque estaba logrando convertir en positiva aquella situación, también podía disfrutar de la experiencia sin necesidad de meterse en las mismas fauces del león.&lt;br /&gt;El inglés accedió a su deseo, no sin antes haberse asegurado de que quedó allí, sentada en una de las mesas del porche del restaurante con inmejorables vistas a la maravilla de aquel panorama.&lt;br /&gt;-Regresaremos después de comer, hay que estar de vuelta en la reserva antes de las seis. Diviértase, señorita, pero no se me pierda, ¿de acuerdo?…&lt;br /&gt;Judith le dedicó una sonrisa de agradecimiento que pareció tranquilizarle; le resultó gracioso el inglés, preocupado por ella mientras se alejaba apresurando el paso con su prominente barriga hacia sus anhelantes clientes. La panorámica desde el ventanal era una fiesta de la naturaleza, un estallido de belleza donde el peligro transformaba en mágico cada instante. Extasiada, se deleitó observando el paisaje mientras aguardaba la llegada de algún camarero, necesitaba un café caliente y tal vez pidiese unos sándwiches antes de que regresara su expedición. Una chica de uniforme pasó de largo sin atenderla y decidió acercarse al mostrador ante la tardanza. Se dirigió al hombre que, de espaldas, colocaba unas botellas en la repisa alta…&lt;br /&gt;-¡Oiga, por favor!...&lt;br /&gt;Judith se tapó la boca con las dos manos cuando el hombre se giró y rescató al vuelo una de las botellas que caía… El hombre también palideció al reconocerla y oir su nombre:&lt;br /&gt;-…¡Richard! ¡No es posible, Ricky!&lt;br /&gt;-Schsst… ¡Nena, por favor, no grites! ¡Ven, vamos allí! –dijo el joven de rasgos europeos señalando una de las mesas más apartadas.&lt;br /&gt;Judith le siguió sin saber cómo sus músculos le respondían; se sentaron al extremo del ventanal. El panorama ahora cedía el protagonismo a la situación que se le presentaba delante y Judith exigía respuestas, demasiadas de repente, sin articular palabra, con tan sólo un gesto de perplejidad. Y él lo adivinó, fue directo al grano…&lt;br /&gt;-Verás, nena,… Pero ¿cómo has venido hasta aquí? Nunca habría imaginado que…&lt;br /&gt;-¿…Nunca? Pero si en tus cartas me…&lt;br /&gt;-Nena, verás, por favor, no te alteres… Estoy casado, Judith, lo siento, perdóname, ya lo sé… -el hombre se esforzaba por calmarle reprimiéndose gestos de consuelo que le impedían tocarla, ni rozarla- Fue hace cinco meses, mi esposa y yo regentamos este restaurante, fue todo tan rápido que no pude… Me resultó imposible decírtelo, nunca pensé que te atrevieras… Lo siento, Judith, por favor…&lt;br /&gt;Pero Judith tragó algo más que aire con sus palabras. Había madurado de repente, encajó cada una de las piezas con absoluta entereza, discerniendo entre excusa y disculpa, con esclarecedor dictamen, sin juzgar ni tampoco juzgarse. Algún desconocido resorte se había soltado que ahora era capaz de entender y, sin esfuerzo, desembarazarse de la niña boba por la que la habían tomado a lo largo de su andadura vital, profesional, sentimental, si acaso todo no era uno. Siempre se consideró víctima de su bondad ante quienes daban el paso por ella y se aprovechaban de su inocencia, de su claridad, de esa lucidez que tanto trabajo de limpieza le costaba. Injusto o no, ahora la herida estaba cicatrizada, ya no podían herirla más con el mismo arma y reaccionó natural, sin sorprenderse ni a sí misma, con la solución de su destino, dueña de algo, de él por fin.&lt;br /&gt;Le escuchó hasta el final, hasta que se agotó de repetir lamentaciones, hasta que suplicó silencio, hasta que quiso desaparecer, hasta que dejó de conocerle, hasta que las lágrimas se mostraron inútiles e insuficientes. Y entonces calló, aceptó de buen grado ese desayuno a las puertas del mediodía que quitaba hierro al asunto y que le reconciliaba consigo misma, con sus antiguos tropiezos. Tal vez los sándwiches la hicieron ajustar otro punto de vista con el estómago ahora lleno, pero estaba segura de sus gestos, de lo que sentía e iba a ser capaz de sentir. Se acabó dejar pasos atrás, inservibles en estaciones abandonadas; así que con pausa y medida en cada una de sus palabras le dejó bien claro que no pasaba nada ni nunca había pasado ni tampoco iba a ocurrir. Sin embargo fue él quien, lejos de apaciguarse ante desorbitado perdón, se inquietó, enajenado de sentimientos confusos, más preocupado por si hacía acto de aparición su esposa que por la absolución de sus faltas amorosas. Le sirvió dos sándwiches entre disculpas y adulaciones, atento, entregado, con una infusión de té de regalo, deshecho en atenciones, mientras explicaba a su mujer en la cocina que la chica se encontraba indispuesta. Fue una despedida de propina.&lt;br /&gt;Cuando el inglés apareció moviendo su voluminosa panza, Judith rozaba la dicha; más aún cuando le explicó el inglés que se había hecho tarde, que ellos habían picoteado algún tentempié y que no había tiempo para menús de sobremesa pues a partir de las seis de la tarde estaba prohibido circular por las carreteras de la reserva. Judith le siguió complacida y obediente, sin echar la vista atrás. Al barbudo inglés le resultó extraña la figura de un camarero plantado en mitad de las mesas que les miraba con expresión de pasmarote, pero no tenía tiempo para minucias.&lt;br /&gt;El regreso fue rápido por pistas apenas imperceptibles, pero a Judith le dejó el sabor dulce de la aventura exprimida al máximo. Un grupo de buitres revoloteaba los primeros hilos anaranjados de cielo cuando avistaron el río, era el momento en que los hipopótamos se decidían a salir del agua y dejarse ver, aunque sin apenas iluminación para los fotógrafos asiáticos. Casi era media tarde cuando cruzaron los límites de la reserva, los turistas callaban clavados a sus asientos, ávidos por caer rendidos al sueño reparador. Judith participó con entusiasmo en montar las tiendas; los orientales fueron los primeros en desaparecer tras la lona. El inglés explicó que se acercaría al interior de la reserva para tratar los avituallamientos del día siguiente, pero Judith sabía que tampoco volvería esa noche. Se quedó contemplando por unos momentos el cielo rojo de sangre africano, aquella tierra había obrado el milagro, nunca antes se había sentido más viva. Cerró la mosquitera y se arropó hasta la barbilla; quiso entristecerse, pero ya no le quedaban lágrimas.&lt;br /&gt;Aquella noche soñó con pájaros rojos que graznaban sobre barcos hundidos en la arena del desierto y con volcanes humeantes que aparecían y desaparecían mientras rugían… Pero lo que le despertó eran rugidos de verdad, roncos y largos; siempre le daba la impresión de que se oían cerca, demasiado. Se sentó a la entrada de la tienda, aún no había amanecido, así que pensó en recoger otra vez el aljibe de agua para refrescarse de mañana, de ese modo luego no tendría que volver a salir. Avanzó a oscuras en dirección a la fogata, el aljibe transparente se distinguía en la noche, pero notó algo más a su alrededor, un fuerte olor que enseguida acertó a concretar… Un león de poblada melena se aproximaba hacia ella, la silueta oscura se movía sinuosa en la oscuridad y Judith se quedó petrificada por el brillo de aquellos ojos inhumanos. Iba a gritar, pero hacía frío y el miedo le agarrotaba cada vez que la fiera avanzaba un paso. Al final gritó con un chillido desgarrador que traspasó la selva para unirse a los otros rugidos en un coro infernal. Se quedó con el grito helado en la garganta y los ojos muy abiertos cuando el guerrero masai se interpuso entre ella y el animal de dos largas zancadas… El león se detuvo, sin duda eran viejos conocidos, o al menos la lanza imponía similar respeto. El masai se movía, también sinuoso, y su lanza danzaba un ritual de muerte que el león enseguida reconoció y eligió evitar; se ladeó para lanzar dos rugidos seguidos que tronaron como tormentas, aunque Judith ya no sentía, hubiera jurado que ni respiraba y, finalmente, retrocedió para salir en discreta huída por la espesura. Entonces toda la vida pendiente de un hilo y contenida en un grito se desbarató libre, repentina, y Judith gimió entre sollozos abrazándose al hombre que le había salvado de un horror seguro. Se aferró a su cuerpo de marfil oscuro entre temblores, agarrotada del terror que aún flotaba sobre ella y, sólo de forma paulatina, fue recobrando la clama. Se apercibió entonces de las cabezas de los orientales que asomaban tras la tienda, entre curiosos y atemorizados, y miró al hombre masai con una plegaria de gratitud dibujada en los labios. Su rostro de cerca era el de una efigie esculpida por el dios de la belleza; él apenas se inmutó y con una sonrisa leve le indicó que le siguiera…&lt;br /&gt;Se habría adentrado con él tras las mismas puertas del infierno, pero fue tras sus pasos bordeando la maleza de un camino invisible que sólo él parecía adivinar. No tardó en vislumbrarse el poblado al fondo, cercado por una muralla de estacas y espinos que lo protegían de los peligros que aún seguían rugiendo en la lejanía. Las mujeres ya habían abierto la cerca y el ganado comenzaba a salir, pastoreado por otros hombres que saludaron a Masongo con familiar naturalidad.&lt;br /&gt;Se adentraron en el corral y ella le siguió hasta las viviendas, un grupo de chozas hechas de hierba y ramajes. Masongo habló con unas mujeres ocupadas en el ordeño, altas, delgadas, de facciones suaves y finas, como él. No tardó en volver donde ella con un cuenco de calabaza que contenía leche fresca que Judith se aprestó a beber y agradecer. Observó a los muchachos masai de cuerpos largos y esbeltos, envueltos en telas de llamativos tonos rojizos y azulados, que paseaban con sus varas entre los curvos cuernos del ganado. Debajo de una acacia un grupo de mujeres cosía cuentas en pieles curtidas con atractivos dibujos, entre risas; mientras hablaban, animadas, con igual destreza fabricaban gargantillas, collares y pulseras. Le llamó la atención las bellas cintas multicolores que lucían en su cabello y los brazaletes de filamentos de cobre que ceñían en brazos y tobillos. Algunas llevaban unos pesados pendientes que alargaban con exageración sus lóbulos. Los niños jugaban entre las chozas, bulliciosos y alegres, vestidos tan sólo con los collares de cuentas que les rodeaban la cintura. Tan ensimismada estaba en la contemplación de la vida de aquellas gentes que no echó en falta la presencia de Masongo hasta que lo vió entrar de nuevo a través de la cerca de estacas al frente de una pequeña comitiva formada por el inglés y un grupo variado de turistas; los japoneses filmaban cada brizna de la pradera retrasando la marcha del resto.&lt;br /&gt;El inglés trató de organizar a sus clientes de forma que aquella velada resultara tanto su agrado como del de sus anfitriones a los que insistió en respetar a toda costa. Luego, se llevó aparte a Judith y se interesó por el incidente con el león de la reciente madrugada.&lt;br /&gt;-Masongo me lo contó –le aclaró, aliviado ahora que la tenía enfrente-. Por eso trabajo con hombres así, esto no es un juego.&lt;br /&gt;Judith trató de restar importancia al hecho y, con un ademán pasajero de su brazo, quiso decir algo al respecto, pero le hizo callar el sonido de la canción que unos jóvenes masai entonaban dispuestos en círculo al tiempo que imprimían un cadencioso movimiento a sus cuerpos. El inglés sugirió sentarse junto al resto de viajeros para asistir al espectáculo de la danza.&lt;br /&gt;El movimiento de los hombres se iba incrementando, acompasado, a medida que el tono de la canción se intensificaba. Ahora, se les unió un coro de mujeres que balanceaban sus enormes collares de cuentas con el rítmico baile de sus cuerpos. Uno a uno, cada guerrero salía al centro del círculo y, dando unos saltos largos, perfectos, parecían retar al cielo. Cuando le llegó el turno Masongo saltó ágil, con elegancia, y Judith se dejó envolver por aquel ambiente festivo; le pareció que aquella demostración de música y color emanaba de las entrañas mismas de la sabana, de un África ancestral que les emparentaba a un origen único y común. Era inevitable que aquel coro de voces y sones armoniosos acabara por fundirse con los latidos del corazón y Judith personificó en los saltos de aquel hermoso guerrero la magia de un dios sagrado.&lt;br /&gt;El inglés le explicó que Masongo pasaría a convertirse de joven a adulto en poco más de un año, entonces podría casarse; los masai podían llegar a tener hasta diez esposas. Judith atendía con asombro tanto el vistoso espectáculo como las palabras del guía.&lt;br /&gt;-¿Y esos otros? –le preguntó, señalando hacia un pequeño grupo de muchachos con la cara pintada de blanco y envueltos en túnicas negras -… Parecen tristes…&lt;br /&gt;El guía inglés aclaró que se trataba de jóvenes varones que acababan de ser circuncidados; desde ese instante abandonaban la infancia para convertirse en guerreros. Las mujeres también eran objeto de idéntico ritual, alrededor de los catorce años; luego, eran dadas como esposas a un guerrero adulto y, a cambio, la familia recibía una considerable cantidad de reses que aumentaba así la riqueza de su rebaño. Los masai eran pastores y el ganado representaba posición y riqueza dentro de la tribu. El cariño que sentían hacia sus vacas se transmitía en las canciones y danzas. En raras ocasiones las sacrificaban, pero cuando lo hacían aprovechaban todo: cuernos, pezuñas, piel… Bebían la leche y también su sangre, aunque esta práctica estaba prohibida. El inglés apuntó que la civilización iba estrechando el cerco cada vez más sobre sus costumbres y que últimamente les resultaba difícil mantener sus tradiciones, hasta el punto de que tenían que acceder a aquel tipo de representaciones para los turistas para poder sobrevivir; cuando algunos masai se veían obligados a marchar a la ciudad las condicones de trabajo era igualmente duras para ellos.&lt;br /&gt;En aquella ocasión sacrificarían una res y dos cabras; siempre lo hacían los guerreros, lejos del poblado, no podían asistir las mujeres. Ellas se ocupaban de las tareas domésticas, la cocina, iban a por el agua, cosían, ordeñaban, construían las casas, emplastaban el tejado y paredes con el excremento del ganado. Todas se ocupaban de criar a lo niños en aquello que a Judith se le asemejaba una auténtica comunidad familiar, mientras los hombres pastoreaban o, en otro tiempo no tan lejano, cazaban leones. Aún entre los guerreros más jóvenes que vivían alejados de la aldea, persistía la costumbre de adornarse la cabeza con una gran melena de león que ostentaban con orgullo.&lt;br /&gt;Aquel asentamiento estaba formado por dos familias y casi setenta miembros. El inglés prosiguió su animada conversación ante el interés que suscitaba en la chica.&lt;br /&gt;-Conozco a Masongo desde hace varios años; ahora aquí, antes en otras aldeas, mañana en otro lugar de esta inmensa pradera… Ellos son nómadas, pero vive equivocado quien crea que no lo es –confesó en un susurro al oído de Judith-. Ambos nos necesitamos…&lt;br /&gt;Después de una frugal comida donde degustaron carne de res, de cabra y huevos de gallina, dieron paso a una tranquila sobremesa, tendidos a la sombra de las solitarias acacias. Los ancianos contaban historias, leyendas y hazañas de antiguos guerreros que les vinculaban al espíritu masai y que los niños y, sobre todo, los guerreros jóvenes escuchaban con atención. Por último, el inglés se incorporó y con dos sonoras palmadas anunció el final del programa previsto para aquella jornada; antes de media tarde había que estar en el campamento para los últimos preparativos, había mucho que recoger. A Judith le emocionó la despedida de la aldea entre risas y canciones. No se despegó del lado de Masongo durante el tramo de regreso, aunque tenía la certeza de que aquellas canciones les acompañarían siempre…&lt;br /&gt;Aquella fue su última noche, pero durmió mecida en el rumor rugiente de las fieras de la sabana. Esta vez guardó un pequeño aljibe de agua para el aseo dentro de la tienda. Cuando se asomó comprobó que la sombra proyectada sobre la lona era la de un viejo amigo…&lt;br /&gt;-…¡Masongo! –susurró, agradecida a su vigía particular.&lt;br /&gt;El guerrero masai se aproximó hasta ella y, desatándose un collar de cuentas blancas y rojas que adornaba su cabeza, lo colgó en el cuello de Judith que, emocionada por el gesto, abrazó una vez más al gigante africano en señal de cálida despedida.&lt;br /&gt;Amanecía cuando llegaron los dos vehículos restantes de la expedición inicial, pero el campamento ya estaba recogido, según las indicaciones del inglés; acabaron de cargar las tiendas y, por último, dedicaron el consiguiente turno a las despedidas. El inglés sonrió al comprobar que Judith se afanaba por contener las lágrimas, ya sentada dentro del todoterreno y, con un amplio saludo de agradecimiento hacia todos, señaló el fin de la excursión. Ahora había que ponerse en marcha para el regreso, aún restaban unas largas horas de carretera hasta el aeropuerto de Nairobi y la jornada se presentaba calurosa. La caravana de tres automóviles se movió despacio y Judith sólo miró una vez hacia atrás, lo bastante para contemplar por última vez la figura elegante del negro masai recortada sobre el paisaje de la sabana africana. Luego, sosteniendo en su mano el amuleto de cuentas de colores que le había regalado, prosiguió seria durante el resto del trayecto. Apenas prestó atención al paisaje que se sucedía a su paso, integrada ya en él, hecho suyo precisamente ahora que debía de expresarle su adiós.&lt;br /&gt;-Lamento no haberla podido ayudar a encontrar a quien vino a buscar, señorita, pero espero que al menos la aventura haya merecido el viaje … -se excusó el inglés mientras descargaban el equipaje en el aeropuerto.&lt;br /&gt;-…No, por supuesto que me ha servido de ayuda… -hasta ese instante Judith no cayó en la cuenta de que no sabía su nombre-. No tengo perdón, pero ¿cómo se llama…?&lt;br /&gt;-Puedes llamarme Rod, aunque aquí eso no importa mucho, créeme, ya te dije que yo soy todo esto…&lt;br /&gt;Judith entendió a la perfección a lo que se refería, una vez que alguien se adentra en aquella tierra se hace uno con ella, muera o sobreviva. En este caso la vida no vuelve a ser como antes, a Judith no sólo se le había enriquecido de experiencia sino que ahora también una magia especial le acompañaba en sus nuevos pasos. Se despidió del inglés con un par de besos y un abrazo cariñoso…&lt;br /&gt;-Perdóname, Rod, por no habértelo preguntado antes. Pero en cierto modo creo que encontré más de lo que buscaba, ni podía imaginarme que este mundo existía. Ahora me llevo conmigo un pedacito, aunque también se queda aquí algo mío para siempre… ¡Gracias por todo, amigo!&lt;br /&gt;Desde la ventanilla del avión los grupos de animales se iban reduciendo de tamaño a medida que el aparato adquiría más altura, hasta convertirse en puntos minúsculos que acabaron por desaparecer excepto de su mente. Judith se recostó en el asiento y cerró los ojos intentando retener aquella visión en la retina de su alma, era un recuerdo del que no quería desprenderse. Aunque estaba cansada se sentía fuerte, era otra. Aún le quedaba el fin de semana para descansar antes de comenzar el desfile de trabajo del lunes; lo dedicaría a reponer fuerzas y asimilar el cambio. Además, ansiaba el reencuentro con Carol.&lt;br /&gt;Cuando repiquetearon con los nudillos en la puerta Judith se despertó. Llevaba un día entero durmiendo en el hotel y la cama de su compañera aún permanecía intacta; ella había llegado primero. Por ello salió rápida a abrir. Era el servicio de habitaciones que iniciaba la jornada y a ella se le había olvidado poner el letrero de “no molesten”… El joven de color que empujaba la bandeja con desayunos pasillo adelante era alto, delgado, de elegante paso, y a Judith le recorrió un escalofrío de arriba abajo que no le impidió gritar …&lt;br /&gt;-…¡Masongo! ¡Masongo!&lt;br /&gt;El hombre de uniforme se volvió hacia ella, pero enseguida se percató de que no era quien había creído.&lt;br /&gt;-Disculpe, no. Gracias, disculpe… -Judith se retiró de nuevo a la habitación, sosteniéndose la cabeza entre las manos en un gesto de reprobación, como si aún fuese una niña pequeña a quien reprender por la travesura de un capricho prohibido.&lt;br /&gt;Hoy llegaría Carol, necesitaba hablar con su amiga, tenía tanto que contarle... Le diría que en cierto modo encontró algo, pero nada del otro Ricky, del novio que ella conoció. Quería hablarle de ella, de la Judith que descubrió allí, de aquella tierra maravillosa que tanto le había regalado… Desde su cama, tumbada, contempló las sandalias que descansaban sobre la repisa del armario, unidas por un colorido collar de cuentas, más que un recuerdo: su trofeo de caza…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                      &lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Es una Colección "&lt;strong&gt;Son Relatos&lt;/strong&gt;", de(c) &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Luis Tamargo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.-&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-13161032096310026?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/13161032096310026/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=13161032096310026' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/13161032096310026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/13161032096310026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2010/05/aventura-en-la-sabana.html' title='AVENTURA EN LA SABANA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8505653541400017965</id><published>2010-05-16T17:48:00.000+02:00</published><updated>2010-05-16T17:50:21.991+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8505653541400017965?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8505653541400017965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8505653541400017965' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8505653541400017965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8505653541400017965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2010/05/blog-post.html' title=''/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3105167712246771926</id><published>2010-01-30T15:34:00.003+01:00</published><updated>2010-02-24T01:20:45.925+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>OTRO CAPITULO DE EL MONTAÑES</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_297118"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="OTRO CAPITULO DE EL MONTAÑES" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/otro-capitulo-de-el-montaes"&gt;OTRO CAPITULO DE EL MONTAÑES&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=otro-capitulo-de-el-montaes-1204916814549811-2&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=otro-capitulo-de-el-montaes"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=otro-capitulo-de-el-montaes-1204916814549811-2&amp;rel=0&amp;stripped_title=otro-capitulo-de-el-montaes" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; 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Durante los últimos meses había compartido correrías con otro trampero lapón, un experimentado indígena que también acusó las ventajas de estar bien acompañado en épocas difíciles. La destreza con el cuchillo y la afinada puntería en el tiro les permitió sobrevivir en las duras condiciones que el temido invierno allí imponía. Además, los aires de guerra que asolaban la región creaban aún menores expectativas de futuro. Sin embargo, la oportunidad del negocio con los renos que surgió casualmente quedaba mermada si tenían que participar ambos, no daba para tanto y, allí, las oportunidades no podían desecharse, pues significaba errar el tiro.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente le despertaron los disparos y el bullicio de las calles. En la choza no quedaba ni rastro del compañero ni de sus enseres. Había desaparecido y se había llevado también su caballo y silla incluída. El Montañés apretó con rabia el fusil con el que dormía y salió a la calle. El humo que levantaban los ataques y los saqueos entre la población obligaban a la huída inminente. Hubo de cruzar la frontera a pie, evitando los caminos donde se ocultaban los bandoleros prestos al pillaje. Tardó semanas en bordear montañas, días enteros en escalar sus riscos, hasta llegar por fin a los hielos. Mucho antes ya empezó a dejarse notar el frío. No fue difícil hacerse de un trineo, gracias a su habilidad con el hacha los leñadores no despreciaron la ayuda de un par de fuertes brazos voluntariosos.&lt;br /&gt;El paisaje ahora era blanco brillante por los cuatro costados y aún pudo toparse camino al gran lago con las pistas heladas, que hacían daño con solo mirarlas. En medio de una de ellas, desde la distancia, pudo reconocer a un viejo conocido... El hielo había cedido al paso del lapón que, hundido con el peso de toda su mercancía, tendía la mano desesperada en señal de auxilio. La gélida grieta ya se había tragado su trineo y parte de los perros. El Montañés no quiso mirar atrás, indiferente y distante, prosiguió su marcha adelante intentando eludir el borde lateral de la pista central. Ser compañero es una palabra muy seria y él era poco amigo de hablar en vano. Ni le importó ni acabó de ver cómo la mano rígida de su antiguo compañero se sumergió al tiempo que el último de los perros.&lt;br /&gt;Le observaron como a un loco a su llegada al campamento de Tsulum, el puesto más avanzado al norte. Nadie en su sano juicio recorrería en solitario la estepa congelada, por lo que su hazaña le granjeó la confianza de los guías. Después de un día de descanso se puso nuevamente en marcha acompañado esta vez de tres trineos, los de los guías que también se dirigían al estrecho. La travesía fue igualmente dura y los perros llegaron exhaustos a la otra margen. El siguiente tramo montañoso fue preciso hacerlo a caballo, pues había que recorrer los sinuosos senderos nevados entre la roca. Al reemprender el viaje, el celaje que iba cobrando la mañana no hacía augurar una fácil jornada y el cielo cobró el color oscuro del final de la tarde, como si no hubiera amanecido. Los guías miraron hacia arriba, en dirección de donde soplaba el viento helado, sin poder disimular el gesto de preocupación por el temporal que se cernía sobre los cuatro jinetes. De inmediato, una endiablada ventisca pareció adivinar sus temores y vino a sumarse a las complicaciones, impidiendo vislumbrar el camino que debían seguir delante suyo. Casi al borde del precipicio se detuvieron intentando hacerse entender mediante señas, era necesario resguardarse y esperar. Sin embargo, un tremendo estruendo irrumpió brusco, seguido de un imprevisto alud que arrollaba todo a su paso. Apenas hubo tiempo para maniobrar, la nieve se llevó de un golpe hombres y caballos confundidos en la nieve, sepultados en aquella muerte blanca. A El Montañés le sonrió mejor fortuna, la avalancha le hizo sobrevolar las copas del bosque que descansaban precipicio abajo y su cuerpo chocó contra las ramas de los árboles antes de caer al tapiz acolchado del frío suelo.&lt;br /&gt;No recobró el sentido hasta varios días después, en la tienda de la vieja india Gundira, que velaba el cuidado de sus heridas. Y todavía tardó más en articular palabra. Desconocía la lengua de los Shumsira, pero sobraban gestos para darse cuenta de que la hospitalidad que le regalaban obedecía a un precio previamente pactado. Durante la noche y cuando la vieja Gundira salía al poblado para atender las tareas del día, su nieta se acostaba junto al cuerpo entumecido del montañés y le daba calor. El trampero fue así recobrando fuerzas y pudo descubrir el oculto trato que la vieja perseguía. Su interés consistía en aprender la técnica de los nudos para las trampas y en especial para la pesca, se lo había visto hacer a los europeos. A El Montañés no le disgustó el trueque, lecho y alimento a cambio de trampas y pescado. Aunque aún mantenía un brazo en cabestrillo casi se divirtió mientras duraron la enseñanza y práctica de sus artimañas de trampero.&lt;br /&gt;Una mañana se desprendió de los vendajes que le habían atenazado el brazo, repuesto por el ungüento de la vieja india, liberado y dispuesto a utilizar ya ambas manos. Aquel hecho supuso, sin embargo, el fin de su placentera convalecencia. La vieja Gundira empuñó la lanza con una fiereza exagerada para su edad y, con la punta amenazándole el pecho, puso fin obligado a su estancia en el poblado. El Montañés se alejó a lomos de su montura, regalo de los indios Shumsira, una yegua cobriza a la que llamó Estrella, como a la primera que tuvo. Desde lo alto del cerro contempló el valle, el poblado descansaba en un remanso del río... No pudo despedirse de la joven india, sin duda, aquel hubiera sido un buen lugar para vivir.&lt;br /&gt;Todavía cabalgó las orillas de las selvas que se adentraban al interior y, hacia el sur, descendió los rápidos alternando canoa y montura. El horizonte de polvo le confirmó que ya andaba cerca de las ciudades. Le hablaron de las minas que daban oro, de la riqueza que brotaba virgen de la tierra y, así, tuvo ocasión de cruzar la gran llanura desértica por los tortuosos caminos del ferrocarril. Para alcanzar el altiplano, no obstante, aún quedaba algo más que un largo trecho.&lt;br /&gt;...El Montañés se recostó en el asiento del vagón, el sombrero le caía en el rostro, casi le cubría el mentón. En el hueco de su antebrazo, el fusil. Y con las manos entrelazadas sobre el pecho tarareó una tonada... Sí, era la primera vez que se oía a sí mismo en mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-3105167712246771926?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/3105167712246771926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=3105167712246771926' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3105167712246771926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3105167712246771926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2010/01/otro-capitulo-de-el-montanes.html' title='OTRO CAPITULO DE EL MONTAÑES'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5573715632342682469</id><published>2010-01-09T22:43:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T01:11:20.127+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>MÁS ALLÁ DEL BOSQUE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_297106"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="MAS ALLA DEL BOSQUE" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/mas-alla-del-bosque"&gt;MAS ALLA DEL BOSQUE&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=mas-alla-del-bosque-1204916138198667-4&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=mas-alla-del-bosque"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=mas-alla-del-bosque-1204916138198667-4&amp;rel=0&amp;stripped_title=mas-alla-del-bosque" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No podían avanzar más rápido. La cojera del compañero les retrasaba el paso, aunque cada día recorrían varios kilómetros. No es que se conocieran de toda la vida, apenas cuatro años atrás, pero la calaña de sus tropelías los había unido mucho más allá que las esposas que atenazaban sus muñecas. Primero fue el desfalco aquel en el Banco donde coincidieron, después otro y otro más, hasta que fueron encarcelados. Quizás demasiado jóvenes para estar dispuestos a pasar el resto de su existencia entre rejas, sí, por eso lo decidieron durante el trayecto que los conducía a la prisión de alta seguridad en Dolbler. Había que arriesgarse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Se deshicieron del vigilante que los custodiaba, estrangulándole entre sus esposas y, antes de que el otro soldado, que esperaba en el vagón contiguo, lo percibiese, saltaron... El tren se adentraba ya en los túneles que atraviesan la gran cadena montañosa y aún pudieron escuchar su pitido, mientras caían puente abajo. Fue una caída limpia, desde más de veinte metros de altura, hasta el cauce caudaloso del embalse salvador que les acogía. Sin embargo, en la orilla el compañero ya se quejó, tal vez una mala posición de las piernas al entrar al agua, pero el pie izquierdo se quedó resentido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Caminaban despacio, intercalando breves descansos que cada vez se prolongaban cada menos tiempo. Dentro del bosque, el hallazgo de la cabaña de un trampero les sirvió de consuelo y supuso la reposición de víveres para unas cuantas jornadas más. Así, llegaron a las montañas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;En su huída, a veces, instintivamente echaban la vista atrás. Habían transcurrido varias semanas desde su fuga y, tarde o temprano, casi esperaban encontrarse con la patrulla que habría ya salido en su búsqueda. Así, siguieron camino seguro por la línea que separaba el bosque de la montaña. Desde lo alto podían observar si alguien se acercaba y siempre tenían el bosque a mano para adentrarse y escapar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Lo que nunca imaginaron fue que solo un jinete apareciera en el horizonte tras ellos y, hasta cabía en lo posible que ni siquiera formara parte de la patrulla. Lo observaron desde lejos en su lento cabalgar, se diría que impasible, hasta que estuvo lo suficientemente próximo para alcanzarlo de un disparo... Lo que hubieran dado entonces por un arma! El jinete detuvo su marcha, obedeciendo a un sexto sentido al que solo son capaces de atender los expertos en el terreno. Y permaneció allí, en pie junto a su montura, inmóvil. Precisamente, era aquella inmovilidad lo que les inquietaba cada mañana. Hubieran avanzado más o menos durante el día entero, a la mañana siguiente la silueta oscura de aquel endiablado jinete permanecía quieta, siempre a la misma distancia. No había lugar a dudas de que sabía de su presencia, pero aquella persecución calculada les obligaba a cambiar su estrategia. Ahora más que nunca había que evitar los espacios abiertos, ya no podían utilizar el borde rocoso de la montaña para su huída, pues quedaban a la vista de su perseguidor. Además, también ignoraban lo que podría tardar en aparecer el resto de su cuadrilla, por lo que se desviaron al interior del bosque. Allí podrían ocultarse, incluso emboscarse y, quizás, si daban con el río podrían huir más rápido y borrar su pista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Nada más adentrarse en el bosque volvieron a oir aquellos aullidos escalofriantes. Los habían escuchado ya anteriormente, cuando dormían en la montaña y contemplaban la frondosidad del arbolado desde lejos, pero ahora no quedaba otra salida. Las ansias por adelantar camino y la torpeza del compañero para sostenerse en pie dificultaban la marcha entre la vegetación. Cuando volvían la vista cada hilera de árboles parecía un jinete y resultaba inútil distinguir la dirección de los ruidos. En el bosque todo hablaba, la madera que crujía a su paso, las copas repletas de hojas que removía el viento, las aves alarmadas por los extraños y aquellos aullidos, tremendos lamentos que sobrecogían... Les resultó imposible reconocer entre la maleza las hordas de atacantes que se les echaron encima. Caían de las ramas altas y surgían de la espesura como un enjambre salvaje que, en un instante y sin oposición, les redujo. A los fugitivos nadie les contó de los guerreros Colchalkes, nunca oyeron hablar de la fiereza de aquella especie aparte de hombres que en el idioma de la selva se hacían llamar “lobos del bosque”, aunque parecían adivinarlo a juzgar por las pinturas y, sobre todo, por sus gestos bruscos y agresivos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Casi fueron arrastrados hasta el poblado Colchal, en un claro del bosque. El compañero gritaba de dolor, pero pronto cesó el sufrimiento cuando un golpe certero de hacha le partió el cráneo. El otro, horrorizado, contempló el hacha de piedra levantarse en el aire... Pero el guerrero quedó inmóvil, mientras se volvía al tiempo que el grupo. El Montañés atravesaba con calma la linde del bosque sobre su montura cobriza, hacia la ladera rocosa... El jinete silbaba una melodía ininteligible. Cuando su figura iba a desaparecer ante la montaña ahuecó las manos y, llevándolas en torno a la boca, emitió el aullido aquel que el valle devolvió en ecos. Los Guerreros del bosque respondieron aullando al unísono... Luego, el hacha cayó implacable.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;&lt;strong&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5573715632342682469?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5573715632342682469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5573715632342682469' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5573715632342682469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5573715632342682469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2010/01/mas-alla-del-bosque.html' title='MÁS ALLÁ DEL BOSQUE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8402054886109456076</id><published>2009-12-26T22:27:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T01:14:17.559+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LEYENDA DE TIERRA NEGRA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_297092"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="LEYENDA DE TIERRA NEGRA" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/leyenda-de-tierra-negra-297092"&gt;LEYENDA DE TIERRA NEGRA&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=leyenda-de-tierra-negra-1204915675793640-3&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=leyenda-de-tierra-negra-297092"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=leyenda-de-tierra-negra-1204915675793640-3&amp;rel=0&amp;stripped_title=leyenda-de-tierra-negra-297092" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez arriba, desde la cima, El Montañés pudo contemplar entre halos de niebla la emblemática Shamphuroa, una de las siete ciudades sagradas, la dedicada al Trueno y consagrada a la enigmática diosa. Entre ambos mediaba una barrera insalvable que la naturaleza dispuso a modo de frontera protectora, les separaba el sobrecogedor cañón de Troujjon, tan profundo que nadie nunca escuchó la caída de una piedra troujja, de reputada dureza. El Montañés se había propuesto esquivar la garganta sin fondo, así que escogió bordearla, aunque ello significase atravesar el bosque de la Tierra Negra, tan espeso como dos noches a caballo, pero no existía otra alternativa. Cuentan que las temibles tribus que habitan el bosque se convierten en árboles cuando llega la oscuridad, pero El Montañés hizo oídos sordos a estas palabrerías y descendió, lomo abajo, a su encuentro. El día acababa de comenzar y no tenía tiempo que perder. Antes, a la entrada de la espesura, desmontó junto al riachuelo para que la yegua bebiera. Luego, se despojó de su vestimenta y, desnudo, embadurnó su cuerpo entero y el de la yegua con una mezcla de barro fresco y musgo. Arrancó dos manojos de muérdago que se colgó al cuello y, una vez guardó las ropas en la alforja, emprendió la marcha hacia el interior del bosque...&lt;br /&gt;Desde un principio imprimió un ligero trote a su montura con la intención de extenderse el menor tiempo posible en tan sórdida travesía, prefería no tentar a la suerte y evitar comprobar lo que había de cierto en aquellas diabólicas supersticiones. Agradeció al menos no sufrir los fragores del tórrido sol que caía sobre la zona en esas fechas de bonanza, pero pronto la máscara de barro que les cubría comenzó a agrietarse y, una vez seca, desprendía un cierto olor desagradable, que resultaba incómodo de soportar. Después de haber cabalgado durante toda la mañana comenzó a disgustarle el continuo reino de sombras y humedales que pisaba. Sin desmontar, echó mano de las bayas frescas que guardaba en la alforja y, desafiando al descanso, aprovechó a reponer fuerzas sin dejar de avanzar. A ratos, se inclinaba sobre la montura para zafarse de las ramas bajas que como garras se enredaban y entorpecían la marcha; en otros, el sendero se abría a golpe de machete. A medida que se internaba la vegetación se iba espesando y, así, la tarde instauraba su oscuro dominio de sombras casi de improviso. Supo que le quedaba poco cuando el vuelo raso de un mochuelo amenazó con chocar contra su rostro y, sobre todo, cuando pudo observar el fondo blanco de unos ojos que le vigilaban desde la corteza de un tronco. Entonces arremetió a fondo contra la yegua y espoleó hasta el límite la intensidad de la carrera en una frenética huída hacia la salida del bosque que, ahora, se había transformado en una jauría de árboles salvajes que le perseguían enloquecidos. Una nube de dardos caía a su paso clavándose en la capa de barro endurecido a modo de escudo. El Montañés frotó la yesca sobre el muérdago y, a galope tendido, arrastró las matas incendiadas durante una distancia lo suficiente precisa para extender las llamas a su alrededor. Los árboles bramaban mientras el fuego crecía e iluminaba los rostros de terror de los que ahogaban sus espasmos de muerte entre una nube de polvo y humo. En el último tramo, ayudado por la visibilidad del claro, pudo comprobar que los golpes de machete partían obstáculos y ramas como cabezas y brazos sangrantes, tal era la avalancha de atacantes que se cernían hasta que de un salto veloz, por fin, la yegua cobriza abandonó la frontera frondosa de lo que antes había sido un silencioso bosque.&lt;br /&gt;Atrás quedaba ya la Tierra Negra, pero El Montañés no giró la vista atrás para otear la columna de humo que se elevaba sinuosa. Aún siguió camino adelante, impasible al peligro que acababa de desaparecer tras sus espaldas. Hombre y caballo sin denuedo, continuaron así hasta poco antes de que un nuevo alba pidiera permiso a la hermosa ciudad de Samphuroa para rendir el tributo de su luz a los pies de su diosa sagrada. Para entonces El Montañés ya se había recuperado de la cabalgada, después de un baño y ligero descanso a las puertas de la entrada amurallada y, mezclado entre las gentes del mercado de la ciudad, escrutaba las almenas de las torres altas en busca de una señal propicia que le indicara el tejado bajo que cobijarse en las noches sucesivas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8402054886109456076?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8402054886109456076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8402054886109456076' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8402054886109456076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8402054886109456076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/12/leyenda-de-tierra-negra.html' title='LEYENDA DE TIERRA NEGRA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8515073649679744402</id><published>2009-12-08T16:49:00.003+01:00</published><updated>2010-02-23T22:05:51.399+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>ENTRE SOMBRAS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_290446"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="ENTRE SOMBRAS" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/entre-sombras"&gt;ENTRE SOMBRAS&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=entre-sombras-1204567284241942-4&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=entre-sombras"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=entre-sombras-1204567284241942-4&amp;rel=0&amp;stripped_title=entre-sombras" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;    Era otra sombra más que, al amparo de la oscuridad, se abría paso entre los tejados de la ciudad dormida. Una media luna menguante rasgaba el cielo, pero nadie observó las sombras que se proyectaron en los edificios próximos ni oyó resbalar los pasos sobre las cúpulas doradas de Nathamyâe. En otro tiempo fue capital del imperio, aunque hoy sólo la presencia del palacio imperial recordaba la solemnidad de su pasado glorioso. Sus dependencias guardaban otro vestigio de no menos valor, la hija única del emperador dormía plácida en la sala alta de la torre, custodiada por la guardia que su padre destinó a tal misión.&lt;br /&gt;   La antigua capital ocupaba un enclave privilegiado y, desde su otero estratégico, dominaba el estrecho de Isla Dhizdo, paso obligado al puerto de El Piergel y otras ciudades costeras. Allí, es frecuente en esta época el viento del sur que trae el calor que las dunas del desierto almacenaron durante el día y, desde lo alto de la torre, puede avistarse la costa cercana, al tiempo que se deja notar la brisa suave que inunda la estancia donde descansa la princesa, rendida, tranquila y ajena a las sombras que cruzan la noche.&lt;br /&gt;   Una de esas sombras se descuelga por la cornisa y, sigilosa, se adentra por la ventana en la habitación. Un brillo metálico delata el arma que empuña y, por breves instantes, cobra forma humana confundida entre los visillos. En la noche cálida la brisa costera mece los visillos transparentes que se adhieren al cuerpo del hombre que empuña la daga y de la otra sombra que, momentos atrás, acechaba oculta. Tampoco se oyó ni un grito, sólo el deslizante filo entre los visillos y el hombre de la daga cayó desplomado torre abajo. El estrépito del arma no desveló el sueño en Palacio y, con el mismo sigilo que llegó, la primera sombra desapareció sobre las azoteas antes de que el alba despuntara vigilante.&lt;br /&gt;   Ya entraba la claridad del día entre los visillos salpicados de sangre cuando las voces, desde la calle, sacaron del sueño a la princesa. Se incorporó y, asustada por las manchas, apartó los visillos para asomarse y contemplar la fuente de tanto escándalo. Abajo, la guardia imperial se cernía sobre el cadáver inerte del fallido asesino. Al rato, otra sección de oficiales irrumpió en las dependencias de la princesa, aliviados al comprobar que no había peligro. Fue entonces cuando la joven reparó en el objeto posado sobre la mesa, junto a la cabecera de su dormitorio, lo sujetó entre sus manos y con curioso detenimiento observó al protagonista del que tanto había escuchado hablar a su padre... El cáliz sagrado de Rankha de nuevo regresaba a Palacio y con él las bendiciones de su significado secreto. Sin duda, vientos nuevos se unían a la suerte del imperio en inmejorable presagio. Por fin las mujeres volverían a reinar y ella podría ocupar el trono de su padre, el Emperador.&lt;br /&gt;   Entre las gentes de Nathamyâe se divulgó rápido el rumor del atentado y, también, la sucesión al trono de su nueva emperatriz. Para entonces, los guardias de Palacio controlaban las calles, extremando las medidas de seguridad, en previsión de posibles focos insurrectos... Pero El Montañés ya estaba de nuevo a bordo del bajel, la promesa quedaba cumplida, aunque su viaje no terminaba ahí. Mañana continuaría rumbo entre las islas, por fin sin obstáculos hacia el continente. El Montañés aprovechó la espera para descansar. Mientras, se dejaban caer las primeras sombras de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/entre-sombras"&gt;http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/entre-sombras&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8515073649679744402?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8515073649679744402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8515073649679744402' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8515073649679744402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8515073649679744402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/12/entre-sombras.html' title='ENTRE SOMBRAS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2631794278271057722</id><published>2009-11-08T20:31:00.002+01:00</published><updated>2010-02-23T22:12:41.485+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>HORIZONTE DE ARENA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_290420"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="HORIZONTE DE ARENA" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/horizonte-de-arena"&gt;HORIZONTE DE ARENA&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=horizonte-de-arena-1204566232445317-4&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=horizonte-de-arena"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=horizonte-de-arena-1204566232445317-4&amp;rel=0&amp;stripped_title=horizonte-de-arena" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;   Habría reconocido aquella figura envuelta en la capa en el último confín del mundo. No era la primera vez que se topaba con el canoso barbudo y sus inconfundibles cadenas doradas cruzándole el pecho, como tampoco era aquella la única tempestad de arena en mitad del desierto. El Montañés ya presintió algo antes de desatarse el airado vendaval, tal vez por los sospechosos movimientos de uno de los guías de adelante hacia atrás de la caravana y que después desapareciera al galope sobre el corcel fresco que condujo de las riendas durante todo el trayecto. El resto de los mercaderes intercambiaron miradas desconfiadas entre sí, aquello era lo que parecía y la emboscada estaba ya pergeñada. Pero ni los propios bandidos contaron con el caprichoso hado del desierto. El cielo oscureció al tiempo que un repentino viento sacudía las túnicas de los hombres que, cubriéndose el rostro, se apresuraron a parapetarse tras el cargamento de los camellos. El Montañés escogió una pronunciada duna, algo alejada del grupo y, tumbado boca abajo, aguardó a que la tormenta le pasara por encima. Le resultaba imposible ver ni oir, sólo sintió los cascos de los animales golpear en el suelo. Cuando logró asomar la cabeza al frente fue cuando pudo observar cómo los malhechores, dirigidos por el barbudo de la capa, se hacían con el botín de la caravana y, también, comprobó cómo acabaron con la vida de los sobrevivientes, rematándolos sin escrúpulos. Ya conocía los modos de aquella banda de salteadores, su perplejidad vino al divisar entre la espesa niebla de arena la silueta recortada de los otros jinetes, inmóviles, escrutando las intenciones últimas del pillaje. Luego, cuando los ladrones pusieron fin a su faena y decidieron marchar, el otro grupo de jinetes fantasmas desapareció también, sigiloso, tras la duna... Algo en el lento y grácil cabalgar de aquellas monturas trajo a la mente de El Montañés el recuerdo de las leyendas, sí, otra vez las diosas del desierto surgían en su camino.&lt;br /&gt;Se arrastró hasta el lugar del asalto, entre los cuerpos semienterrados, atraído por los gemidos de uno de ellos, malherido. La daga le había atravesado el omóplato de parte a parte, pero sin conseguir matarlo. El Montañés le envolvió con las ropas de otro cadáver y taponó la herida. Luego, le izó del otro hombro y le obligó a caminar en dirección a la duna que había servido de otero a los jinetes fantasmas. Se dejaron caer por la pendiente suave y larga y, a duras penas, aún remontaron otra duna más elevada. Entonces, desde lo alto, vislumbraron las copas verdes del oasis, semejaban torres fortificadas de un paraíso perdido en la arena. Y no era un espejismo porque ambos lo vieron y porque el herido pareció recobrar fuerzas acelerando el paso hacia el vergel.&lt;br /&gt;Antes de alcanzar sus orillas las gentes del oasis salieron al encuentro. Se llevaron en palio al guía herido y agasajaron a El Montañés con comida y vestimenta limpia. Los efluvios del aguardiente, después, le ayudaron a descansar. A la mañana siguiente, El Montañés pudo disfrutar del primer baño en varios meses. Luego, le condujeron a la amplia sala donde, sentado, esperaba el hombre que rescató de la caravana. Su aspecto aseado y bien atendido le hacía parecer otro. Les dejaron a solas y conversaron durante horas, de modo que El Montañés pudo conocer algunos detalles importantes para entender el significado de los acontecimientos más recientes.&lt;br /&gt;La historia del guía desveló la identidad del misterioso barbudo de la capa, jefe de la Guardia de Omar Muhar, primo hermano del Califa y heredero legítimo, según sostenían con violenta insistencia sus seguidores. El Montañés escuchaba con atención los detalles, sólo interrumpidos por la sirvienta que, en silencioso respeto, entraba para ofrecerles infusiones o aguardiente. El Montañés aceptó la taza que le ofreció la mujer... Sus rasgos estilizados quedaron visibles al destaparse el velo mientras vertía el líquido. Cuando la bella mujer le tendió el brazo a El Montañés tampoco le pasó desapercibida la sensual firmeza de su mano, que apretó al tiempo que le preguntaba el nombre...&lt;br /&gt;-Yaira, me llamo Yaira... -musitó ella, apartando los ojos de su mirada intrigante.&lt;br /&gt;A El Montañés no le quedó otro remedio que seguir atendiendo las explicaciones del amigo guía que, en señal de agradecimiento por haberle salvado la vida, le invitó a salir de la tienda para recoger el regalo al que tenía prohibido rehusar: un camello descansaba afuera, atado a la vegetación, era suficiente para llegar hasta El Pierjel y para, después de venderlo, comprar el pasaje rumbo al Continente.&lt;br /&gt;Cuando tuvo que abandonar el campamento, El Montañés se despidió con un último vistazo sobre los muchachos que se agolpaban bajo las palmeras, junto a las tiendas donde descansaban los hombres y, a la sombra, algunas mujeres parecían también despedirse en silencio... Distinguió entre ellas a Yaira, que agrupaba a los niños, sin perderle de vista. Como buen beduino, su guía amigo le engañó con el regalo: no era rápido sino un viejo camello, pero no le mintió en los dos días que le separaban del afamado puerto de El Pierjel.&lt;br /&gt;Era por la tarde cuando la embarcación zarpaba. Desde cubierta, El Montañés aún pudo observar al grupo de jinetes que irrumpió con estruendo en el puerto y las cadenas de oro que el cabecilla lucía en el pecho. Se alegró por fin de dejar atrás el bullicioso ajetreo de aquel puerto atestado de gentes y pertrechos y, cuando la noche entraba, se recostó en popa. Por unos instantes, imaginó a Yaira despojada del velo, desnudo el torso a lomos de su montura, empuñando firme el arma a galope, entre dunas, hacia un horizonte de arena... &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-2631794278271057722?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/2631794278271057722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=2631794278271057722' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2631794278271057722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2631794278271057722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/11/horizonte-de-arena.html' title='HORIZONTE DE ARENA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7092122374064722792</id><published>2009-10-25T19:28:00.002+01:00</published><updated>2010-02-23T22:16:55.836+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EN EL TEMPLO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_290392"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="EN EL TEMPLO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/en-el-templo"&gt;EN EL TEMPLO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=en-el-templo-1204565172886684-4&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=en-el-templo"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=en-el-templo-1204565172886684-4&amp;rel=0&amp;stripped_title=en-el-templo" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde que El Montañés llegó a la costa pudo comprobar que las aguas verdes del Mar Menor escondían más secretos de lo que a simple vista pudieran ofrecer. Observó también la estrecha senda de arena que las olas descubrían al apartarse y que comunicaba con el Palacio de Morjor, horadado en las entrañas del islote del mismo nombre.&lt;br /&gt;Aprovechó para reponer fuerzas y aguardó confundido entre las rocas del acantilado como otra sombra más, recortado entre los rojos y amarillos del crepúsculo. Aquella era la noche. Por eso, cuando el mar retrocedió, El Montañés avanzó a pie por la orilla de aquella lengua de arena, para no dejar huella. Ya en la entrada se topó con el guardián, sorprendido en el primer sueño. Cuando el amanecer llegase lo encontraría así, dormido para siempre en la herida abierta de su cuello. El Montañés cruzó los amplios corredores con la daga del guardián. A través del enrejado pudo observar a las vírgenes en inquieto revuelo, nerviosas, quizás por las novedades que se presentían. Algunas aún sin velo acercaban su hermoso rostro al enrejado, curiosas. Del fondo del pasillo, apresurado, surgió el otro guardián que custodiaba la puerta del santuario, pero antes de que desenvainara, la daga de El Montañés silbó una canción de muerte al clavarse en su pecho. No había tiempo que perder, así que exploró cada rincón del recinto hasta dar con lo que andaba buscando, justo sobre el altar. Luego, empuñando el vaso sagrado de Rankha, abandonó el Palacio por el pasillo de arena que se abría entre las olas.&lt;br /&gt;Se dirigía al lugar donde le aguardaba su montura cuando algo hizo que se agazapara, inmóvil. Siempre ataba a su yegua con media vuelta, estaba enseñada a soltarse ella misma en caso de peligro, por lo que aquel resoplido impotente sólo auguraba imprevistos. No tardó en distinguir al grupo de soldados del relevo de la guardia, apostados a la espera entre los árboles. Con sigilo, se arrastró en dirección al acantilado para ocultarse. Desde allí, podía observar el trajín de caballería que atravesaba el pasaje de arena hacia el islote del Palacio; habían dado ya la señal de alerta. Especialmente se fijó en aquel jinete de capa larga y turbante malva, parecía algo más que un cabecilla. Dos cadenas doradas le pendían del pecho y sus gestos eran enérgicos al impartir las órdenes.&lt;br /&gt;A El Montañés le dio la impresión de que ocurría algo más que la precipitada organización de su captura, sobre todo, cuando el grueso de los jinetes marchó en su busca y el otro grupo que lideraba el de la capa permaneció en el islote. Enseguida obtuvo la respuesta. No era de extrañar que para un grupo de desalmados también resultaba tentador el bello tesoro que guardaban las paredes del Templo sagrado... Iban sacando a las vírgenes ultrajadas, después de satisfechos los instintos de su apetito más primitivo y, una a una, eran degolladas a la entrada del templo antes de caer al mar. La oportunidad era propicia para posteriormente echar la culpa al extranjero y proclamar la guerra a los profanadores.&lt;br /&gt;Supo que la diversión había terminado cuando los gritos cesaron y salió el jefecillo con su melena cana al aire, sin turbante. Antes de que comenzaran a explorar cada rincón de entre las rocas El Montañés debía abandonar aquel acantilado. Entonces se acordó de que El Pierjel no quedaba lejos y que de su puerto partían de continuo bajeles con destino a los mercados del Este, donde no le resultaría difícil intercambiar el tesoro de Morjor por otros bienes más útiles. Apretó el vaso de oro bajo el cinturón y echó a nadar. Pero antes, de un último vistazo, se despidió de la triste belleza del islote sagrado... Los cuerpos de las vírgenes flotaban desnudos, tiñendo de sangre las olas que circundaban el templo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt; FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7092122374064722792?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7092122374064722792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7092122374064722792' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7092122374064722792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7092122374064722792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/10/en-el-templo.html' title='EN EL TEMPLO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5389312556433410761</id><published>2009-10-08T22:51:00.004+02:00</published><updated>2010-02-23T22:19:45.616+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LA TRAVESIA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_287926"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="LA TRAVESÍA" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/la-travesa"&gt;LA TRAVESÍA&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=la-travesa-1204369087756291-5&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=la-travesa"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=la-travesa-1204369087756291-5&amp;rel=0&amp;stripped_title=la-travesa" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se abalanzó sobre la yegua impulsado por un resorte automático, aunque era demasiado tarde y ya habían dado buena cuenta de ella. Los indios Urumhara eran expertos olfateadores de caminos, pero no aquellos piratas de bosques. No es El Montañés hombre que se arredre frente a enemigo alguno y tampoco nadie pudo vanagloriarse nunca de haberle encontrado desprevenido, siempre alerta, incluso durante el sueño. Lo habían hallado de casualidad. Les delató el resoplar de su respiración nerviosa mientras se emboscaban...&lt;br /&gt;Prefirió huir hacia la espesura en vez de hacer frente a un número desconocido de asaltantes. Podían ser torpes, pero no estúpidos cuando empuñaban un arma. La noche estaba cerrada y alzando el fusil como el machete más certero, se abrió paso en la oscuridad, rápido, corriendo entre los árboles, hacia el río. Los disparos silbaban a su alrededor sin acertar y, de un salto, se zambulló en las aguas gélidas del Athur, caudaloso en ese tramo, pero peligroso y veloz cuando desemboca más abajo en los rápidos rocosos.&lt;br /&gt;Era cuestión de tiempo, por eso escogió nadar contra corriente. Distinguió, entre bocanadas de agua, las sombras de sus monturas recorrer la orilla escrutando la corriente para dirigirse río abajo, explorando cada palmo.&lt;br /&gt;Avanzar río arriba resultaba lento y penoso, apenas se ganaban algunos metros y había que tener agallas para mantenerse el tiempo suficiente y que sus perseguidores optasen por emprender la búsqueda en la lógica dirección del río hacia adelante. Con la cabeza sumergida en el agua los cascos de los caballos suenan igual que truenos, trepidantes. Corriente arriba, se asomó en la margen opuesta, después de comprobar la ausencia de amenaza. Exhausto y mojado, con el fusil colgado a la espalda, caminó monte arriba el resto de la noche, sin descanso, hasta que el frío nocturno le atenazó los músculos e impidió a sus piernas dar un paso más.&lt;br /&gt;Cuando despertó el sol estaba en lo alto. Se desembarazó del forraje de helechos que, a modo de abrigo, le dieron cobijo y, en pie, pudo vislumbrar al fondo los montes Betsales, una hilera montañosa de diminutas cumbres redondeadas, que dibujaban la línea limpia de la frontera con el noroeste. Más allá, también limpio y cruel, el desierto. No había otra salida.&lt;br /&gt;Afrontó su suerte con la decisión firme que siempre imprimía a sus actos, aún a sabiendas de que cada paso que daba desierto adentro significaba acercarse a un final seguro. Por eso se tendió, inerte, sediento y sin agua, castigado más allá del límite sobrehumano, dispuesto a que el fin salvador llegara pronto. Hasta sus ropas acartonadas por el calor le hacían daño y así, boca arriba, encaró la claridad inmensa que se adueñaba de todo, a la espera que lo hiciera también de su vida sin escapatoria...&lt;br /&gt;Ya debía estar muerto, pensó, al contemplar sobre sí los rostros de aquellas mujeres que le observaban. Quizás se encontrara ya en el paraíso que tanto le prometieron, porque le parecieron tremendamente hermosas, de una belleza exuberante y salvaje. Sus rasgos eran suaves, angelicales, pero firmes cuando sus delicados brazos lo voltearon para darle de beber aquella pócima o tal vez fuera agua. Soñó con ellas, con sus hermosos cuerpos. Si no estuviera muerto habría jurado que las amó, sobre todo a aquella joven sonriente de lacio cabello negro, tan brillante como los hilos de plata que lava la luna en el espejo oscuro del río...&lt;br /&gt;Esta vez le despertó una bocanada de aire fresco. La cegadora claridad de antes dejó paso a un cielo azul diáfano. Le sorprendió la energía con que se puso en pie y, atónito, contempló las laderas suaves que dan entrada a Ka-Al-Andhul, la primera ciudad habitada una vez traspasado el Desierto Gran Negro.&lt;br /&gt;Los ladridos de los perros anunciaron su llegada al entrar en las polvorientas calles y las gentes comenzaban a arremolinarse en torno suyo con el rostro incrédulo, pues a la puerta de la ciudad se accede desde la llanura y nunca nadie antes logró atravesar el desierto desde el oeste y sobrevivir. Fue el venerable Thamir quien lo rescató de la muchedumbre que palpaba su fusil y lo zarandeaba para cerciorarse de que realmente estaba vivo. El anciano lo llevó a su tienda y lo invitó a descansar...&lt;br /&gt;-Se puede vencer al frío y al calor, pero no a los guardianes de las arenas... - mascullaba mientras le ofrecía el amargo té con el que comercian los viajeros del desierto.&lt;br /&gt;-A menos que...&lt;br /&gt;Quizás fue la respuesta del anciano desvanecida en el aire o quizás el primer trago que templaba su estómago en muchas jornadas, lo cierto es que una sacudida hizo estremecerle hasta el entendimiento. Por unos instantes, resucitó vívida la imagen de las hermosas guerreras del desierto, esbeltas a lomos de sus camellos, sonrientes y ágiles, mientras se alejaban a galope y se perdían en la árida atmósfera de arena donde el sol extendía sus dominios. Al igual, con el segundo sorbo de té, se desvaneció el hechizo de su recuerdo y, a cambio, una sombra de duda empañó su mente ahora confusa... Quizás las diosas del desierto sólo existieran en un sueño, quizás fueran eso, un espejismo, un deseo...&lt;br /&gt;Afuera, en la plaza, los camellos descansaban en círculo, impasibles, a la espera de la próxima caravana que reanudara su marcha itinerante hacia otros horizontes de luz... &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5389312556433410761?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5389312556433410761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5389312556433410761' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5389312556433410761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5389312556433410761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/10/la-travesia.html' title='LA TRAVESIA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7362578785867326939</id><published>2009-09-24T18:06:00.003+02:00</published><updated>2010-02-23T22:22:20.031+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EPISODIO EN RIO CUERVOS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_287481"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="EPISODIO EN RÍO CUERVOS" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/episodio-en-ro-cuervos"&gt;EPISODIO EN RÍO CUERVOS&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=episodio-en-ro-cuervos-1204320541326319-3&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=episodio-en-ro-cuervos"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=episodio-en-ro-cuervos-1204320541326319-3&amp;rel=0&amp;stripped_title=episodio-en-ro-cuervos" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En Río Cuervos se acaba el camino. Hubo un tiempo en que la gente habitó sus orillas, pero hoy tan sólo es un pueblo fantasma, refugio de alimañas o malhechores de paso. El Montañés conocía bien cada recoveco de aquel sitio que ahora evocaba en especial, quizás debido al duro contraste que representaba atravesar el árido terreno que separa Rocas Negras de La Peña. Le llevó varios días dar con la pista que llegaba hasta aquel maldito lugar donde, en otro tiempo, se ajusticiaba a los ladrones o a los condenados por crímenes. Ahora, sin embargo, tan apartado como olvidado era, por el contrario, el lugar aprovechado por los forajidos para poner término a la venganza justiciera de sus depravados desmanes.&lt;br /&gt;El Montañés no dejó que el sudor empañara sus pensamientos. Aquel desierto pedregoso no permitía tregua ninguna durante el día y hasta la yegua presintió los extraños augurios, al recular, inquieta, negándose a avanzar frente a La Peña. El Montañés se apeó y continuó a pie, subiendo a la roca entre los guijarros sueltos mientras apartaba a patadas los atrevidos crótalos que el asfixiante sol sacaba de su escondrijo. El polvo rojo que levantaban sus botas le teñía la barba y las ropas hasta impregnarle también la saliva, pero El Montañés no malgastaba esfuerzos en sacudirse ni siquiera en masticarla. Se ayudó de las manos en el último tramo en su ascensión entre las rocas y, ya arriba, encontró el árbol. Con aquel calor implacable no puede explicarse cómo es capaz de crecer allí un árbol y, ciertamente, se sostenía en el hueco perforado de la tierra agrietada, apoyado en el cerco de un montón de piedras dispuestas a tal fin. La sombra del cuerpo que pendía de su única rama, seca y curva, permanecía también quieta, consciente de su efímera presencia.&lt;br /&gt;El Montañés descolgó aquel cuerpo muerto y lo liberó del humillante abandono y, calculando cada gesto, lo cargó a sus espaldas dispuesto a emprender sin demora el descenso. Abajo, depositó el cadáver de su viejo amigo a lomos de su montura cobriza y los tres reanudaron de nuevo la marcha de regreso. Por el camino, la vida salía al paso en la mente de El Montañés al recordar la amistad de una sempiterna infancia a orillas del Río Cuervos. No, no se lo merecía ni iba a permitir un final así...&lt;br /&gt;Hay pocos lugares que no conozca El Montañés y pocos a quien contárselos. Nadie puede explicarse el montón de piedras apiladas, presididas por una cruz, que descansa en la margen alta del río. Tampoco nadie se explica los cinco cuerpos abandonados entre el lodo de la otra orilla, cada uno con un tiro en la frente, como la firma inequívoca del castigo que corresponde a cada forajido.&lt;br /&gt;Pocos caminos conducen a Río Cuervos, ahora libre de malhechores. Más allá, un jinete cruza el cauce en su parte más estrecha hacia los llanos, semioculto entre las altas hierbas, hasta donde el rastro se pierde...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/episodio-en-rio-cuervos"&gt;http://militeraturas.ning.com/profiles/blogs/episodio-en-rio-cuervos&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7362578785867326939?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7362578785867326939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7362578785867326939' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7362578785867326939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7362578785867326939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/09/episodio-en-rio-cuervos.html' title='EPISODIO EN RIO CUERVOS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5777461109762530591</id><published>2009-09-11T23:18:00.003+02:00</published><updated>2010-02-23T22:24:36.830+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>OJOS DE GATO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_287916"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="OJOS DE GATO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/ojos-de-gato"&gt;OJOS DE GATO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=ojos-de-gato-120436843741419-2&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=ojos-de-gato"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=ojos-de-gato-120436843741419-2&amp;rel=0&amp;stripped_title=ojos-de-gato" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era la única mesa ocupada, al fondo entre las columnas. Y la única a la que se podía oir en toda la Cantina. Los cuatro hombres vociferaban transformando la partida en un espectáculo de insultos y juramentos malsonantes. El más bravucón golpeaba con el codo en la mesa cada vez que perdía, desordenando las fichas sobre el tapete con lo que, de nuevo, aumentaba el griterío. Era un hombre corpulento, de anchas espaldas y larga cabellera. Su gran vozarrón, ronco y grave, revelaba que era quien mandaba en el grupo. Detrás suyo, sentada en la silla con las rodillas juntas y los brazos caídos a cada lado, la pequeña niña contemplaba el juego con un semblante triste, casi alicaído. Su mirada rasgada, tez pálida y cabello azabache hablaban que venía de muy lejos.&lt;br /&gt;A El Montañés le llamó la atención la hermética rigidez de la niña en medio de aquel alboroto. En plena bronca del vocerío, el bravucón se volvía hacia atrás de vez en cuando para comprobar que la niña seguía allí sin moverse. El Montañés apuró el vaso de un trago y ni un sólo pelo de su barba salvaje se perturbó cuando la voz del bravucón se dirigió a él, increpándole para que acercara la botella. El Montañés no era hombre de muchas palabras y tampoco había llegado hasta allí para obedecer los caprichos de ningún truhán ni para reir sus bufonadas, así que siguió de espaldas a la mesa. Los pocos clientes que quedaban en la Cantina casi salieron al tiempo, como si todos se hubieran puesto de acuerdo. El bravucón preguntó de nuevo y, sin dejar de gritar en tono agresivo, se levantó de su asiento para dirigirse al forastero de la barra que tan indiferente le ignoraba. Cuando extendía su mano para alcanzar el hombro de El Montañés, éste se revolvió con la celeridad del rayo y, de un tajo, le seccionó el antebrazo. El rostro de estupor del aguerrido fortachón quedó firmado por el otro filo del machete con una rúbrica de sangre en su cuello velludo. No había acabado aún de desmoronarse como una pesada torre cuando el silbante vuelo del machete cruzó la cantina para clavarse en el pecho del lugarteniente que ya se incorporaba a la pelea. De los otros dos, uno cayó con el primer disparo; y el otro, al intentar correr hacia la puerta para huir.&lt;br /&gt;El Montañés cogió de la mano a la niña que, sin oponerse, subió con él a la grupa de la yegua. Ya caía la tarde sobre el cerro cuando soltó a la niña a la entrada de la aldea. Cuando ella echó a correr parecía conocer hacia dónde se dirigía... También parecía conocerla la anciana que, con los brazos abiertos, corría hacia ella. El Montañés aún pudo entender su nombre, a pesar de que ya se encaminaba hacia las afueras del pueblo. En el lenguaje nativo de los Runya su nombre quiere decir “Ojos de Gato”.&lt;br /&gt;El cielo se tiñó de rojos y púrpuras y aún se dejó escuchar el sonido vivo del bosque, antes de que la noche cayera a plomo sobre el llano. Con un fuego lento engañó la soledad de las primeras estrellas. Luego, envuelto en su jarapa de piel, junto al fusil, observó el halo de luna con los ojos cerrados.&lt;br /&gt;...El río maullaba silencios y la noche se mecía con una nana de olvidos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5777461109762530591?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5777461109762530591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5777461109762530591' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5777461109762530591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5777461109762530591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/09/ojos-de-gato.html' title='OJOS DE GATO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8212651280616530042</id><published>2009-08-07T17:03:00.002+02:00</published><updated>2010-02-23T22:28:00.271+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>CAZA EN LA MONTAÑA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_287469"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="CAZA EN LA MONTAÑA" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/caza-en-la-montaa"&gt;CAZA EN LA MONTAÑA&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=caza-en-la-montaa-120432003838782-4&amp;amp;rel=0&amp;amp;stripped_title=caza-en-la-montaa"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=caza-en-la-montaa-120432003838782-4&amp;rel=0&amp;stripped_title=caza-en-la-montaa" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Le llamaban El Montañés porque no era de allí. Vino del otro lado de Sierra Alta, incluso dicen que de más allá del llano que precede al gran desierto, el que llaman el Negro por su larga espesura.&lt;br /&gt;A pesar de haber cabalgado toda la noche entera no acusaba su rostro ningún atisbo de cansancio, casi podría afirmarse que su rostro rara vez reflejaba algún gesto descifrable. Hombre tosco y rudo, siempre vagabundeaba en solitario y los pocos que llegaron a encontrarse con él únicamente prefirieron mantener las distancias en previsión de desenlaces desagradables.&lt;br /&gt;Ascendió entre las peñas a lomos de su yegua cobriza. Cuando alcanzó mayor altura hubo de continuar el ascenso a pie sin soltar las riendas de su montura. En el otro antebrazo reposaba el fusil. El sol castigaba a plomo todo ser viviente, planta o alimaña, que habitase aquel lugar, pero él parecía conocer con certeza hacia dónde debía encaminar sus pasos. Se apostó en la ancha y gruesa roca, apoyado en la hendidura hueca que le permitía, cómodo, manejar el arma con soltura. Entre los matorrales ató al caballo, liberado de los pesados fardos de pieles y, de nuevo, volvió a parapetarse en la roca, dispuesto a hacer frente a una larga espera.&lt;br /&gt;El buitre leonado surgió de lo alto del risco cercano, planeando con su vuelo lento y pesado. Su silueta oscura cruzó el limpio azul del cielo con sus alas extendidas, describiendo amplios círculos en su descenso, hasta que casi estuvo a la altura del vigilante fusil de El Montañés. En el punto de mira... el cerro entre los riscos, mientras el ave de rapiña descendía y, al fondo del cañón, donde el horizonte se confundía con la pista de arena, un carromato tirado por dos mulos avanzaba rápido a juzgar por la densa polvareda que elevaba en su carrera. El Montañés afianzó el codo en la roca, enarcó la ceja y, concentrado, apuntó con determinación, con la misma determinación con que su dedo inmisericorde apretó el gatillo. Los riscos devolvieron los ecos del disparo, sonora y estrepitosamente repetidos.&lt;br /&gt;El cazador ya estaba de nuevo, rienda en mano, jalando de su montura cobriza monte abajo. Su camino ahora no era siquiera de regreso. Oculto el rostro tras la poblada barba, un brillo de plata en sus ojos oscuros delató el triunfo de la justicia primitiva.&lt;br /&gt;El conductor del carromato se dobló sobre sí mismo, clavando el mentón en su pecho y, con un grito ahogado, cayó de bruces a la pista. Los mulos aún siguieron su marcha adelante un tramo más, empañando la escena en una nube de arena. El tiro le acertó de pleno en el centro del pecho marcando el final de su camino.&lt;br /&gt;Luego, antes de que los otros buitres aparecieran al improvisado festín, un grupo de jinetes se fue acercando en veloz persecución hasta el carromato. El primero que llegó descendió raudo del caballo y examinó al muerto, buscando entre sus ropajes, hasta lograr dar con el objeto de la angustiosa exploración... Se dirigió al resto del grupo y les mostró la simbólica figura, la estatuilla del dios Shär, hurtada hacía apenas dos días del templo de Lohen Thoenn, en la víspera de la conmemoración del Año Sagrado Lunar.&lt;br /&gt;Lejos de allí, un jinete cabalga aún a solas. A nadie en su sano juicio se le ocurriría arriesgarse a que la noche gélida y despiadada le encuentre dormido en el Cañón del Río Rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8212651280616530042?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8212651280616530042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8212651280616530042' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8212651280616530042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8212651280616530042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/08/caza-en-la-montana.html' title='CAZA EN LA MONTAÑA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5225065025406956743</id><published>2009-07-11T15:03:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T22:31:02.142+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>PIEL DE OSO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_287473"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="PIEL DE OSO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/piel-de-oso"&gt;PIEL DE OSO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=piel-de-oso-120432024719417-4&amp;amp;stripped_title=piel-de-oso"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=piel-de-oso-120432024719417-4&amp;stripped_title=piel-de-oso" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El alba gris balbuceaba una mañana diáfana cuando descendió a aquel recodo del río para beber. Estaba cargando su cantimplora cuando, de repente, se topó con aquella gran cabeza de oso que salió de entre los arbustos. Frente a frente, ambos parecieron sorprenderse y, asustados, retrocedieron a la carrera. Fue el oso el primero en reaccionar, girándose, pareció preguntarse qué demonios de bicho viviente era aquel humano... Había pocos por allí. Olfateó el aire y, ahora, buscó un paso accesible por el río hasta la otra orilla.&lt;br /&gt;El Montañés no miró atrás, sabía de la importancia de aquel encuentro y corrió, corrió sin parar hasta el lugar donde había pasado la noche. Sin perder tiempo preparo su montura y huyó al galope, abandonando allí los demás enseres... Más tarde volvería a por ellos, ahora era necesario poner manos a la obra.&lt;br /&gt;El oso le había descubierto, así que no podía permitirse costumbres cómodas ni peligrosas. Escogió a conciencia el sitio para abrir la enorme zanja. Aquel claro en el bosque simulaba un sendero de paso ineludible al interior, custodiado a ambos lados por apretadas hileras de abetos reunía las condiciones idóneas para preparar la trampa. Primero, cavó el largo de la zanja y profundizó apenas unas paletadas. Continuaría en sucesivas jornadas, pues hay fieras en esa espesura que son capaces de olfatear la frescura de la tierra revuelta.&lt;br /&gt;Había de extremar las precauciones, así que durante las largas semanas que le llevaron los preparativos, nunca pernoctó dos veces seguidas en el mismo lugar. En las tardes suaves subía a los riscos y cuando soplaba el viento del norte se resguardaba en la gruta.&lt;br /&gt;La zanja adquirió el hondo de más dos hombres y un largo aún mucho mayor. Luego, enterró las estacas puntiagudas y, por último, cubrió el hoyo con un entramado de ramas y hojas para camuflarlo con el camino. No había vuelto a toparse con el animal, pero podía presentirlo, sabía que le andaba a la zaga.&lt;br /&gt;Aquel día dejó a la yegua alejada, libre de riendas y montura, en la orilla del lago y, decidido, se apostó en lo alto del gran abeto. Desde allí, las copas de los demás árboles le impedían vislumbrar todo el panorama, pero podía sentir la respiración de un abejorro... Y así fue, solo que aquella bestia era capaz de tragarse a todo un enjambre.&lt;br /&gt;El Montañés descendió sigiloso para colocarse en el preciso lugar que le interesaba, al extremo opuesto de la zanja, hacia el interior del bosque. Cuando el oso apareciera por el único pasaje con la anchura suficiente para llevarlo hasta él, llamaría su atención para atraerlo. Luego, la trampa se encargaría del resto.&lt;br /&gt;Es necesario estar hecho de otra madera para sostener el desafío de la silueta parda de un oso a escasos cientos de metros. El oso lo había olido y lo había visto y, acelerando la marcha, ya enfilaba por el sendero abierto entre los árboles. El Montañés contuvo la respiración, mientras retrocedía dos pasos, como si esperase el embiste. El oso corría desenfrenado, acercándose, cuando en extraña maniobra pareció aminorar el paso casi al borde de la trampa para, de improviso, cobrar impulso de un salto inesperado. El trampero esta vez cayó hacia atrás, después de retroceder apresurado varios metros y pudo sentir la caricia al aire de la zarpa del oso delante de sus narices. Ni que lo hubiera adivinado, el maldito animal había saltado justo al comienzo mismo del fatal socavón y, en esta ocasión sí que creyó que existía un dios, porque a pesar del salto no bastó para salvar la extensión de la zanja y la fiera terminó por caer de espaldas y quedar atravesado por las puntas de las afiladas estacas.&lt;br /&gt;El Montañés lo había visto cerca. Cuando recobró el resuello, saltó dentro de la trampa y remató la pieza.&lt;br /&gt;El cargamento de pieles que llevaba le serviría de inapreciable botín para el intercambio con las tribus del norte. Aún no habían llegado los salmones, pero se presentían y, en breve, los osos comenzarían a frecuentar las orillas. El trampero inició el descenso de la pendiente suave, dejando atrás la colina, con la vista puesta en el horizonte montañoso de cumbres nevadas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5225065025406956743?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5225065025406956743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5225065025406956743' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5225065025406956743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5225065025406956743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/07/piel-de-oso.html' title='PIEL DE OSO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8487032952170943984</id><published>2009-06-27T19:32:00.002+02:00</published><updated>2010-02-23T23:17:38.003+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>CONTRA EL CIELO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_204456"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="CONTRA EL CIELO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/contra-el-cielo-204456?type=presentation"&gt;CONTRA EL CIELO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=contra-el-cielo-1197744917368441-5&amp;amp;stripped_title=contra-el-cielo-204456"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=contra-el-cielo-1197744917368441-5&amp;stripped_title=contra-el-cielo-204456" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;documents&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;A Marcela la traicionaron los nervios. De tanto revolver con la cucharilla temblorosa terminó por derramar la taza de café. La camarera se aprestó rápida a limpiar la mesa.&lt;br /&gt;-¿Le traigo otro, señora?&lt;br /&gt;Pero Marcela optó esta vez por una infusión de poleo.&lt;br /&gt;Había estado observando a la chica que se apoyaba en el mostrador. A esa hora de la noche el mesón cobraba ambiente de fin de semana y, aunque era un bar de carretera, los jóvenes hacían escala de camino a la zona caliente de la ciudad cercana. Incluso si uno cruzaba a pie la gasolinera podía encontrar a un paso los enormes jardines que precedían el centro urbano. Marcela solía parar en aquel local desde no hacía mucho, solo a tomar algo con el pretexto de estar rodeada de gente y no condenarse a quedar encerrada en su casa también los sábados por la noche. Durante los últimos meses había sido tal el caudal de conflictos a los que tuvo que enfrentarse que aquella escapada solitaria servía para refrescar el recuerdo de cuando con menos años salía a divertirse con sus amigas. Ahora, sin embargo, se encontraba sola, a decir verdad lo estaba desde hacía bastante tiempo. Desde que comenzó con los trámites de separación su vida había dado un giro, aquello ni le divertía ni siquiera le ayudaba a distraerse, pero al menos se obligaba a no aislarse, consciente de agotar cualquier vía posible de arreglo. Siempre fue muy consciente de sus límites, incluso con su marido, antes de conocer a Dave y después, cuando acabó por desvelarse en toda su mediocre malicia. Su fortaleza de carácter, sobre todo su amor, sí, esa fue la causa, pero al menos así ella lo entendía, un amor se entrega fiel, desinteresado, sólo que le falló con Dave; si se propuso hacerle cambiar consiguió tan solo descubrir el lado más turbio de la persona por la que había apostado. Ahora estaba pagando las consecuencias, en breve su relación quedaría anulada por la ley y ella estrenaba ya los primeros pasos para rehacer lo que era su propio proyecto.&lt;br /&gt;Le atrajo el exotismo de aquella muchacha que, rígida frente al mostrador, le daba la espalda. El corte de pelo era el que ella siempre había soñado, pero nunca le sentó bien cuando lo intentó años atrás, antes aún de casarse con Dave. Entonces se entusiasmaba con esas pequeñeces, con el estilo de los peinados y el modo mejor de sacar partido a sus encantos. Luego, al contrario, el amor, sí, eso fue, hizo pasar a segundo plano esas chiquillerías, para centrarse en su relación de pareja. Ahora daría cualquier cosa por disfrutar de una cabellera tan bellamente moldeada, ella lo tenía de color más castaño que la muchacha del mostrador, de negrura brillante, pero le resultaba envidiable. Entonces la muchacha se giró en dirección a la puerta de salida, se apoyó en un largo bastón blanco y tentó el suelo con varios toques repetitivos antes de salir del bar, afuera esperaba sentado un gran perro parduzco al que la muchacha se asió para atravesar la carretera en compañía... Tal vez debido al impacto de tal hallazgo o tal vez debido al aroma que desprendía la infusión de menta recién servida, Marcela se incorporó para salir tras los pasos de la chica invidente... La distinguió cruzando la distancia entre la gasolinera y el bosque, lenta, pero siempre erguida. El animal, bien adiestrado, descansó en dos ocasiones para esquivar los vehículos. También ella se adentró en los jardines, guardando una prudencial distancia hasta que la frondosidad de los árboles hizo que les perdiera la pista.&lt;br /&gt;No sabía qué le impulsó a ello, quizás fue algo más que curiosidad. Tan solo podía escuchar dentro de sí las palabras de su hermana, la única allegada que le quedaba aunque ahora vivían fuera. Justo entonces empezaban los problemas con Dave, el menor de tres hermanos y quien cuidó de sus padres hasta el final, no por amor, no, logró con ello sacar la mayor parte de la herencia a su favor, restando las partes de sus hermanos, quienes exigían para sí la igualdad que en vida tanto habían predicado sus suegros, demasiado viejos ya para otra batalla. Aquello supuso la ruptura con la familia, ella luchó por hacerle ver a su marido las implicaciones de su error, pero sucumbió, no había sido capaz de entender que los sentimientos no se compran. También sucumbió cuando su hermana le pidió la ayuda de las influencias de Dave para colocar en el trabajo a su sobrina, ella mintió, sí, por amor, porque quería al hombre con quien se había casado y su hermana querida, su única familia, pretendía un imposible...&lt;br /&gt;-No se puede contra el cielo... -exclamó su hermana resignada. Fue poco antes de que marcharan al interior, a muchos kilómetros de donde ellas se criaron.&lt;br /&gt;Ahora estaba sola en un oscuro bosque jugando a perseguir fantasmas... Le pareció oír un crujido y se parapetó tras un grueso tronco para observar. Sí, allí estaba la muchacha, se había despojado de la gabardina y lucía un llamativo traje de cuero, muy ceñido y escotado; arrodillada, acariciaba el cuello de un hermoso lobo negro con cada brazo. Marcela se ocultó asustada, sin dejar de contemplar la escena... Pero la habían visto, la muchacha la estaba mirando fijamente y ella rezó, sí, dios sabe bien que rezó para que la chica no soltase a aquellos animales. Sus ojos eran impresionantes y también los de las bestias, entre ellos se intercambiaban fulgurantes brillos y hablaban, sí, también los lobos, aunque Marcela era incapaz de comprender nada de aquella endemoniada jerga. Por fin la muchacha pareció susurrarles algo al oído y, sin dejar de mirarla, lanzó a los lobos contra ella...&lt;br /&gt;Marcela no había podido gritar aunque lo intentó, sólo un golpe frío le sacudió el rostro. Luego comenzó a distinguir las figuras, agachados junto a ella, la camarera y un señor la preguntaban al tiempo que aconsejaban a la muchedumbre agolpada que dejaran espacio para respirar. El local estaba de par en par, fue una casualidad que hubiera en ese momento allí un médico. Ella descansaba su cabeza en el suelo sobre uno de los cojines de los asientos, le habían destapado la blusa hasta la cintura, pero el sujetador ocultaba aún sus intimidades. A los pies otro cojín doblado se los mantenía en alto. La camarera trajo otra compresa húmeda que el médico aplicó en el rostro...&lt;br /&gt;-¡Por favor, no se amontonen alrededor! Y abran las puertas...&lt;br /&gt;-Estaba rara, tiró el café primero y luego se desmayó... -explicaba la camarera, nerviosa, al señor que la atendía.&lt;br /&gt;-Señora, ¿puede oírme? ¿se encuentra bien?... Ya, ya reacciona...&lt;br /&gt;A Marcela la traicionaron los años, se había hecho mayor, estaba sola, no hay dinero capaz de comprar los sentimientos, nada se puede contra el cielo...&lt;br /&gt;-...Sí, sí, pero déjenme un poco más... -acertó a musitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8487032952170943984?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8487032952170943984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8487032952170943984' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8487032952170943984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8487032952170943984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/06/contra-el-cielo.html' title='CONTRA EL CIELO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4727709556450343591</id><published>2009-05-11T15:26:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:20:01.367+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>UNA DE DOS</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_204460"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="UNA DE DOS" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/una-de-dos-204460?type=presentation"&gt;UNA DE DOS&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=una-de-dos-1197745334639698-2&amp;amp;stripped_title=una-de-dos-204460"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=una-de-dos-1197745334639698-2&amp;stripped_title=una-de-dos-204460" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Aquel año se había propuesto disfrutar de unas vacaciones diferentes. Hacía tiempo que venía acariciando la idea sin decidirse nunca del todo y ahora, una de dos, o se quedaba sin aventura o, de una vez por todas, ponía en marcha el proyecto. Partió con su furgoneta dirección a la costa del sur con la intención de recorrer todo el litoral, se trataba sin duda de un periplo curioso e improvisado, sin ataduras y con el firme propósito de no planear nada con antelación. La aventura iba ya por su segundo día y atravesaba la concurrida ciudad de Stroôm, paso obligado para alcanzar el hermoso tramo costero que conduce a Port Palmer, antigua población pesquera famosa también por su aguardiente. Precisamente mañana se celebraba la fiesta del exquisito licor y pretendía llegar allí antes que anocheciera.&lt;br /&gt;Aliviado, terminó de salir del atasco en hora punta de aquella ciudad y tomó la carretera comarcal que se desviaba hacia el mar. En el siguiente cruce, le pareció reconocer el rostro de la muchacha que aguardaba junto a la señal de tráfico. Continuó algunos metros más adelante, antes de dar la vuelta para comprobar detenidamente si se trataba de verdad de la misma chica que él conocía. Efectivamente, al pasar de nuevo lento a su lado distinguió el lunar inconfundible de su pómulo izquierdo y detuvo su furgoneta, al tiempo que la muchacha se acercaba a la ventanilla.&lt;br /&gt;-Sí, voy hacia Port Palmer. Si quieres venir, te llevo... -respondió a la chica al mismo tiempo que levantaba las gafas de sol descubriendo el rostro.&lt;br /&gt;Al reconocerle, a la joven le brillaron los ojos y, alegrándose por la sorpresa, tomó asiento a su lado mientras no dejaba de lanzarle un repertorio continuo de preguntas. Se conocían de los años del Instituto, incluso llegaron a tener un escarceo sentimental sin éxito y, más tarde, con la incorporación a la universidad siguieron destinos distintos. Le contó lo de su reciente trabajo estrenado como profesor de Biología y del proyecto solitario de sus vacaciones. Carla no podía salir del asombro, de tanta casualidad, precisamente allí, en aquel cruce de carretera dirección a casa de su amiga en Port Palmer para celebrar mañana su cumpleaños. Ella siempre fue un tanto maniática para explicar o querer entender ciertas coincidencias o situaciones y, sin tapujos, se propuso que había que celebrar aquel inesperado encuentro con un especial acontecimiento. Al fin y al cabo ya se conocían, en un tiempo incluso intentaron llegar a más. La proposición no pudo menos que sorprenderle, aunque lo disimuló, aceptando de buen grado la sugerente invitación.&lt;br /&gt;- ¡No has cambiado nada, Carla!...&lt;br /&gt;El bosque que iban dejando a un lado del arcén le pareció el lugar idóneo para la ocasión y por qué dejarlo para más tarde... Una proposición tan atractiva se debe atender de inmediato. Abandonó el carril y, despacio, entró en la zona arbolada, adentrándose hasta el sitio mejor alejado para celebrar su euforia contenida y no ser molestados. Allí, entre la espesura del bosque rememoraron antiguas caricias olvidadas con ímpetus nuevos. El flirteo inicial dio paso pronto a mayores en la parte trasera de la furgoneta que se mecía con un ligero vaivén, provocado por el inquieto embiste de dos pasiones encontradas.&lt;br /&gt;Ya caía la tarde cuando entraban en Port Palmer, después de una prolongada y satisfactoria sobremesa. La amiga de Carla esperaba a la entrada de la casa y saludaba sin poder ocultar su innegable acento, propio del dialecto de la comarca costera. Ingrid también era rubia, más incluso que su antigua novia y, al presentarle, insistió con amabilidad para que se quedara y asistiera a su fiesta del día siguiente. La verdad es que no le ayudó la excusa de que iba a continuar viaje, pues pensaba asistir a la fiesta del aguardiente, pero aquella imprevista invitación en el mismo lugar y en el mismo día le dejaba atrapado en una contradicción demasiado evidente, así que sin poder negarse aceptó quedarse solo por una jornada.&lt;br /&gt;La fiesta del aguardiente comenzó aquella misma noche y durante la mañana siguiente continuaron los festejos, entre fuegos de artificio, concursos, bailes y degustaciones interminables del embriagante licor. A media tarde, Carla e Ingrid me aconsejaron bajar al salón principal de la gran casa y, a ser posible, con traje de gala. Se trataba de una fiesta muy especial, su cumpleaños coincidía con la fiesta mayor del pueblo y, en una especie de tradición establecida, se acostumbraba a celebrar aquella otra fiesta paralela, curiosa mezcla de disfraces y trajes regionales.&lt;br /&gt;Llevaba esperando un rato en el salón principal y ya había llegado un número considerable de animados invitados, la mayoría engalanados de los más variopintos disfraces, divertidos, extravagantes, inauditos algunos de ellos. Las risas crecían en volumen elevando el tono festivo del salón que parecía quedarse pequeño ante la constante avalancha de gente que no cesaba en llegar. No llevaba en el equipaje de aquellas vacaciones ningún frac ni traje de gala, pero su americana de diario y aquella corbata multicolor daban el contrapunto ideal para cumplir el requisito previsto. Se alegró del acertado consejo de las chicas, pues así pudieron reconocerse entre aquel loco carnaval de estrafalarios adornos. Ellas estaban elegantes, preciosas, embutidas en sus vestidos de princesas orientales.&lt;br /&gt;La música no le dejaba oir las palabras de Ingrid y se dejó llevar de la mano escaleras arriba. Al cerrar la puerta de la habitación, Ingrid se pegó a su cuerpo y, sobrecogido por la pregunta, se estremeció al sentir sus palabras resbalarle por el cuello erizándole cada centímetro de piel.&lt;br /&gt;-Carla me aseguró que eres una joya única, ¿me dejas probarlo?...&lt;br /&gt;Con dos rápidos movimientos de sus dedos se despojó del traje de fiesta y, desnuda entera, se abrazó a él, solícita. Sin despegarse, unidos, se acercaron a la cama y cayeron abrazados, enzarzados en la ardua tarea de explorarse con deleite, ajenos a ninguna otra fiesta que no fuera la suya.&lt;br /&gt;La fiesta debió continuar hasta altas horas, aunque para él pasó desapercibida el resto de la madrugada, había tenido su fiesta particular y se felicitaba por ello. Cayó dormido con tanto trajín, con la mente puesta en la carretera del día siguiente, las emociones por el momento habían resultado intensas. Sin embargo, antes que amaneciera del todo notó el cuerpo de Carla que se acostaba a su lado, sin ropas, jugueteando con su cuerpo, entumecido aún de la noche pasada. La fiesta no parecía haber acabado para él, pues Ingrid se acostó al otro lado y entre las dos mujeres consiguieron enderezar de nuevo la alegría de su cuerpo, que despertó del todo. Fue una despedida apoteósica, una esperanzadora inyección de vitalidad. No siempre concurren circunstancias parecidas, pero al menos a él ya le había ocurrido.&lt;br /&gt;Prosiguió el viaje por la costa en la mañana gris de brisa fresca, agradecida, frente al calor de días atrás. También atrás quedaron las chicas, sus entrañables momentos compartidos. Le asaltó la tentación de permanecer allí junto a ellas, pero una de dos, o proseguía solo adelante con su aventura o se arriesgaba a malgastar la experiencia. Sin duda, lamentaría tiempo después repetir una ocasión tan especialmente señalada, pero tardaría en borrar el grato recuerdo del sabor nuevo de aquella primera vez. La carretera sinuosa se retorcía persiguiendo las curvas a lo largo de la playa, pero él estaba en otra cosa, no atendía al paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4727709556450343591?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4727709556450343591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4727709556450343591' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4727709556450343591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4727709556450343591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/05/una-de-dos.html' title='UNA DE DOS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-6694505006451666498</id><published>2009-04-03T11:39:00.003+02:00</published><updated>2010-02-23T23:22:11.410+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>ISLA DEL DESEO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_204459"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="ISLA DEL DESEO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/isla-del-deseo-204459?type=powerpoint"&gt;ISLA DEL DESEO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=isla-del-deseo-1197745165849858-4&amp;amp;stripped_title=isla-del-deseo-204459"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=isla-del-deseo-1197745165849858-4&amp;stripped_title=isla-del-deseo-204459" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Aquel no fue un año fácil, casi incluso que llegó a complicarse en exceso. Porque hay momentos en que la vida parece no ponerse de acuerdo y que envía las desgracias sin orden ni concierto o, al menos, eso le pareció a ella dentro del caos operante en que se encontró envuelta. Lo único bueno pertenecía incluso al pasado año recién finalizado, aquel viaje que ganó en un sorteo de radio y que tan a gusto recibió en un principio, también se vio afectado y sería imposible llevarlo a cabo con su novio de siempre a causa de la inevitable ruptura de sus relaciones sentimentales con que el año dio comienzo. Así que, a la vista de tanta contrariedad ofreció a su compañera de trabajo la plaza vacante del susodicho viaje, condición indispensable para hacerlo realidad. Matilde aceptó de buena gana, aunque sin mostrar en un principio exagerado entusiasmo. Yoli era una buena compañera e, incluso, a causa del viaje cabía la posibilidad de que su amistad fructificara del todo.&lt;br /&gt;Los días de la anterior semana a sus vacaciones pasaron en un soplo entre planes e ilusiones que, sin acabar de establecerse, ya se estaban nuevamente renovando. Ninguna de las dos dejaba nada atrás que les impidiese vislumbrar el horizonte despejado de sus proyectos y, libres del trabajo que antes les atenazaba, por fin llegó el tan ansiado día en que aquel vuelo les llevó hasta la isla de sus proyectos. Ya durante el trayecto que duró casi diez horas, tuvieron ocasión de conversar tocando los más variados temas, desde comentarios personales acerca de algunos cotilleos de moda de la vida cotidiana hasta opiniones más subjetivas aún, relativas a caracteres o sentimientos, incluso mezclando ambos extremos en un batiburrillo de reflexiones que buscaban confrontar modos de ver o pensar y hallar puntos en común que les ayudase a conocerse mejor.&lt;br /&gt;Yolanda le explicó lo de su noviazgo roto, el carácter desordenado del chico, además de su falta de sana ambición. Ella trabajaba desde los dieciocho años y eso marcaba una diferencia notable en otros aspectos donde la realidad del día a día no permitía deslices. Sin embargo, él en vez de proponerse metas que lograr para hacer efectivo el futuro propio en el que convivir junto a ella, se comportaba como un irresponsable muchacho que parece que siempre va a continuar igual. Yolanda le explicó cómo esa falta de seriedad era lo que más le disgustaba de él, pero Matilde escuchaba distante este tipo de réplicas y reproches en voz alta que su compañera le detallaba, como si no fuera con ella ese talante de abordar los acontecimientos. Para Yolanda fue, de nuevo, tropezar con el obstáculo insalvable que desde que conoció a su amiga se levantó entre ellas, prediciendo un futuro de difícil entendimiento para su amistad. Fue el único tema de conversación donde Mati, como su amiga insistió en que la llamara con confianza, no demostraba afinidad ni criterio alguno, al hablar de la forma de ser o actuar de los hombres. Lo achacó, tal vez, a lo temprano de su relación amistosa, quizás fuera preciso algo más de tiempo para que esa confianza saliera a flote, aunque es raro que entre mujeres eso no se deje notar en el detalle más sutil. Prefirió, no obstante, no darlo excesiva importancia y dejar que las vacaciones discurrieran espontáneamente.&lt;br /&gt;Nada más llegar al hotel les esperaba la guía del grupo para señalar unas indicaciones generales sobre la estancia en la isla. Luego, subieron a terminar de colocar sus equipajes en la habitación para después salir a cenar al porche en su primera noche de vacación. Durante la cena la conversación se hizo más esporádica, pues el cansancio del viaje se hacía notar y, además, habían tocado por ese día muchos y variados temas. Yolanda se fijó en el grupo de muchachos que habían llegado posterior a ellas y que, en otra mesa, armaban gran algarabía y jolgorio; algunos de ellos no estaban mal y habían dirigido la mirada a su mesa, pero tuvo reparo en hablar al respecto con Mati. Ella había acariciado la idea de renovar su bagaje emocional con la relación divertida de algún chico y no descartaba la posibilidad de un romance que diera impulso nuevo a su recién estrenada vida afectiva o, al menos, a sus vacaciones. Lamentó no encontrar complicidad con Mati hasta ese punto, pero quizás mañana después de haber descansado, los planes y deseos ocultos afloraran sin cortapisas, pues no resultaba fácil desembarazarse de las obligaciones ni de los hábitos que impone la absorbente rutina.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente lució un sol endiablado, imperdonable desperdiciarlo sin tenderse en la playa sin otra preocupación que equilibrar el bronceado y dejarlo bien repartido por cada centímetro de piel de sus castigados cuerpos. Las playas en la isla eran lo suficientemente extensas para que, exceptuando los núcleos de entrada o salida, hubiera amplitud de espacios donde escoger tumbarse con tranquilidad. De cuando en cuando una nativa se acercaba con su cesto de refrescos y chucherías para ofrecer a los turistas. En una de esas ocasiones, a causa del calor, pidieron un refresco a una ellas, una mujer madura de color que, bajo su vestido blanco, aún resaltaba más el tono oscuro de su piel morena. Recogió afable las monedas y se desató el pañuelo blanco que llevaba a la cabeza para volver a atarlo, firme, de nuevo. Entonces, les preguntó si asistirían esa noche a la fiesta del Gallo Dulce y, ante la sorpresa de sus preguntas, la mujer les contó que habían llegado a la isla precisamente en la celebración de una de sus fiestas más conmemorativas... Se celebraba cada año coincidiendo con las dos noches más cercanas al plenilunio, siempre que las mareas lo permitían, y tenía lugar en la playa que llamaban del Medioeste, desde el acantilado que separa ambas playas. Era tradición en la isla, continuó explicando la señora de blanco, que en esa primera noche los jóvenes se desnuden y bañen así sus cuerpos en la playa; en la del este las muchachas y en la del medio los muchachos. Luego, a la segunda noche, tanto ellas como ellos irán a escoger su pareja sea en una u otra playa.&lt;br /&gt;-A veces se encuentran parejas que duran para siempre... -detalló la nativa.&lt;br /&gt;La señora acabó de relatar la ancestral costumbre de la isla y lamentó que últimamente muchos extranjeros se acercaran a la fiesta solo para fisgonear los cuerpos desnudos, sin ánimo de participar. Finalmente recogió su cesto y abrió mucho los ojos al recomendarles que nadie debería perderse una celebración como aquella, pues sus efectos beneficiosos no tardaban en notarse... “Todo se ve más claro. Suerte!”, dijo al despedirse.&lt;br /&gt;De vuelta al hotel hicieron planes para participar en esa fiesta de la que no hablaban los pasquines publicitarios, al menos, la noche se ofrecía tentadora. En el vestíbulo se cruzaron con el grupo de chicos que cenó la noche anterior junto a ellas, en el porche del hotel, y con ganas de agradar uno de ellos saludó con efusividad...&lt;br /&gt;-Se ha dirigido a ti, Mati... ¡Como si te conociera!&lt;br /&gt;-Trabaja para el Sr. Dylon, de la promotora de nuestra empresa. Es uno de los distribuidores... -Mati lo dijo sin emoción, casi maquinalmente.&lt;br /&gt;Vaya, parece que la noche, la fiesta o lo que sea, quizás las vacaciones, van haciendo entrar en materia hasta a las más reacias... Al menos, su amiga, pensó Yolanda, iba rompiendo los hielos que abotargaban su timidez, se había fijado en el chico, algo fría en el comentario, eso sí, pero al menos algo era algo. Sí, al menos aquella fiesta iba a traer los aires renovados que tanto deseaban.&lt;br /&gt;Se dirigieron al acantilado que separaba las dos playas cuando la luna estaba redonda y clara presidiendo la playa. Abajo se podían distinguir los grupos de chicos y chicas que despojados de toda vestidura bañaban sus cuerpos en el mar. Se desnudaron, se miraron entre risas y, guardando las ropas en el hueco de una de las rocas, descendieron a la playa para sumarse a la fiesta de las mujeres. La temperatura no podía ser más idónea, incluso dentro del agua; la luna con su halo pleno de luz ayudaba en dar calidez a la noche o, también pudiera ser que fuera aquella bebida de los cestos que las muchachas repartían generosamente a todos los participantes. Lo cierto es que la noche transcurrió entre olas, cánticos y licor, hasta que los cuerpos cansados acabaron retirándose casi al mismo tiempo que lo hacía la luna.&lt;br /&gt;Yolanda y Mati se propusieron descansar lo que restaba del día para, también esa otra noche, terminar de asistir al festejo completo. Yolanda estaba decidida a disfrutar de aquella noche prometedora y, sonreía en silencio al pensar en su amiga, ya que esa noche se vería obligada a decidirse y actuar. Cuando llegaron a lo alto del acantilado observaron cómo hombres y mujeres acudían de una a otra playa buscándose, estableciendo parejas previamente elegidas o improvisadas sobre la marcha. Se desvistieron con impaciencia, guardaron las ropas entre las rocas y, cuando se disponían a descender por el acantilado, Mati le agarró de un brazo deteniendo su marcha. Yolanda miró atrás, inquisitiva...&lt;br /&gt;-¿Qué sucede? Vamos a la fiesta...&lt;br /&gt;Su amiga la miró con fijeza y, ahora, le sujetó también el otro brazo. Luego, le acarició el cabello, dejando resbalar la caricia de su mano por su rostro con suavidad.&lt;br /&gt;-No, no puedo... Me gustas tú...&lt;br /&gt;Las palabras de Mati sonaron como un trueno en la inmensidad de la noche silenciosa, ahora lo explicaban todo, la negativa a mostrar sus sentimientos, su actitud reacia a todo lo referente a los hombres o a razonar la directriz de sus emociones. Sin embargo, el calibre de aquel descubrimiento no le redimía de sus posibles consecuencias. Yolanda se abrazó a ella...&lt;br /&gt;-Te entiendo, también te quiero, pero no... -musitó, tratando de consolar a su amiga.&lt;br /&gt;Así, abrazadas y desnudas, permanecieron una junto a otra en la pendiente del acantilado durante toda la noche, ajenas a la fiesta, firmando el sello de una amistad mucho más duradera de la que ninguna hubiera imaginado. No presenciaron el final de la fiesta, cuando le cortan la cabeza al gallo para echarla al mar entre los gritos eufóricos y desorbitados de todas las parejas y asistentes, pero ni eso les importó; ahora se bastaban ellas mismas.&lt;br /&gt;El resto de los días de sus vacaciones transcurrió rápido, intenso. Ambas se confesaron, examinaron la naturaleza de sus pretensiones con confidencias íntimas, estrechando aún más sus lazos como amigas. De regreso a casa, ambas pudieron constatar el equilibrio milagroso que aquel viaje obró en sus vidas. Algo de cada una, único y exclusivo, se había propagado en la otra, a modo de compensación de lo que carecían. Mati aprendió a valorar el cariño de lo que más puede semejarse a una amistad verdadera, incluso la lección sirvió para encauzar su afectividad, pudo prescindir de la necesidad de contacto sexual con otra mujer y no sentirse indefensa por ello. Para Yolanda la experiencia sufrida vino a reforzar su idea realista de la amistad, le aportó ángulos nuevos e inexplorados de comprensión, quizás algo inusuales o atrevidos para ella, pero no por ello enriquecedores.&lt;br /&gt;La vuelta al trabajo no suele por costumbre acogerse con especial optimismo, casi hasta ellas mismas se sorprendieron. Pero el viaje de sus vidas ya había realizado un giro decisivo. Mati ascendió en su puesto, pasó a las oficinas de la promotora, quizás influída por su recién iniciado noviazgo con el chico que trabajaba como distribuidor para el Sr. Dylon o, quizás, de acuerdo al carácter mágico del viaje aquel que terminó de unirles para siempre. Sin embargo, para Yolanda no dejó de ser un año difícil... El viaje representó un ligero desahogo dentro de su caótico acontecer, pero incluso pertenecía al año anterior. Quizás para las próximas vacaciones, quizás el año próximo se le cumpliera un deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-6694505006451666498?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/6694505006451666498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=6694505006451666498' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6694505006451666498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6694505006451666498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/04/isla-del-deseo.html' title='ISLA DEL DESEO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-6432001122600179405</id><published>2009-02-27T17:55:00.002+01:00</published><updated>2010-02-23T23:24:55.846+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>NO HAY MUROS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_197140"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="NO HAY MUROS" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/no-hay-muros?type=powerpoint"&gt;NO HAY MUROS&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=no-hay-muros-1197204376450605-4&amp;amp;stripped_title=no-hay-muros"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=no-hay-muros-1197204376450605-4&amp;stripped_title=no-hay-muros" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View more &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/"&gt;presentations&lt;/a&gt; from &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/leetamargo"&gt;leetamargo&lt;/a&gt;. (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/escritores"&gt;escritores&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/relatos"&gt;relatos&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Tenía la coartada perfecta; había quedado después del trabajo con Marcia, antes de la cena. Giulio llevaba largo tiempo dándole vueltas a aquella idea, y había decidido llevarla a cabo esa misma noche. Quería, de una vez por todas, cambiar algo para que en el rostro de su madre se instaurase la sonrisa. Siempre la había escuchado maldecir, descontenta, siempre a disgusto con sus dos hermanas, dos tías con las que jamás tuvo contacto alguno. Tan sólo las conocía por la historia contada por su madre, repetida hasta el desencanto; no le gustaba verla triste, no, a nadie puede agradarle eso. Ni siquiera cuando la oía planear su mal ni cuando el rencor la poseía, tampoco ese efímero triunfo le bastaba. Deseaba que la felicidad se adueñara del gesto de su madre, sobre todo ahora que él se sentía así, tan enamorado y feliz junto a Marcia, su novia.&lt;br /&gt;Se conocieron desde adolescentes y ya iban para su cuarto año de noviazgo, sabía que era su amor. Cumpliría la mayoría de edad el año próximo y comenzaría a trabajar de empleado fijo en el taller mecánico; ansiaba tener entre sus manos el carnet de conducir, los coches eran su pasión, sí, después de Marcia, claro.&lt;br /&gt;Un par de meses atrás, había muerto el abuelo, vivió con ellos sus últimos años y nunca llegó a comprender del todo las diatribas y enconadas discusiones que entablaba con su madre, aunque parecía vislumbrar algo de luz al respecto, ahora que su madre no cejaba en continuar sus lamentos, sus reproches en voz alta contra las hermanas ausentes. Si aquellas amenazas iban a conseguir traer la paz, tan añorada, él se iba a encargar de cumplirlas: los terrenos del abuelo ocupaban una vasta extensión de aquella comarca ganadera, representaban una golosa tentación para las constructoras, que rastreaban la zona en busca de parcelas favorables para su negocio. Al fin, su madre logró lo que con tanto ahínco había perseguido, hizo que el abuelo, demasiado mayor para oponerse, cambiara el testamento a su favor, hasta entonces repartido a partes iguales entres las tres hermanas. Ya sólo necesitaba el espoletazo definitivo que provocara el estallido; deberían ser ellas las que interpusieran la demanda, pues ni siquiera pensaba darles el placer de pagar las costas del juicio, donde todo estaba dispuesto en su favor...&lt;br /&gt;Mientras se aseaba para salir, Giulio repasó mentalmente cada uno de los pasos de su oculto plan. Al caer la tarde se acercaría con el coche hasta el muro de piedra que separa las lindes, a esas horas apenas hay tránsito; le bastaría con un leve empujón para derribarlo. Se imaginaba el gesto despechado de sus desconocidas tías, pero, sobre todo, la faz satisfecha de su madre, relajada al verse las caras frente al estrado. Sí, ya era hora de que su madre también sonriera, era su turno. Nadie lo vería en plena oscuridad; después, debía bajar hasta el pueblo sin las luces puestas, no se trataba de un trecho demasiado largo, pero lo conocía de memoria, ya antes lo había recorrido con Marcia, cuando buscaban algo de intimidad. Antes de ir al encuentro de Marcia, que le aguardaba en la verja del palacio consistorial, quería dejar el vehículo en el aparcamiento del taller, de ese modo no existiría ningún detalle que lo involucrara.&lt;br /&gt;Al llegar junto al muro, dejó caer la trasera con suavidad para evitar cualquier ruido. Empujó con fuerza marcha atrás, pero sin éxito; además cabía el riesgo de que el muro, casi tan alto como una persona, cediese del lado suyo y aplastara el vehículo. Las ruedas echaban humo y se encontraba empapado en sudor; aquella misión le estaba costando mucho más de lo que se había imaginado. Pisó a fondo el acelerador y, con un giro brusco hacia delante, se alejó justo antes de que el muro cayese destrozado en innumerables pedruscos desperdigados.&lt;br /&gt;–...¡Por fin, ya está!&lt;br /&gt;Ahora le quedaba bajar a ciegas, sin encender los focos. Giulio enfiló la pendiente que conducía a la población, se había hecho demasiado tarde. Aprovechó la inercia de la cuesta abajo para ganar tiempo y velocidad cuando tropezó con algo que no pudo distinguir en la oscuridad. El coche se tambaleó a un costado, después de haber arrastrado el tropiezo durante varios metros y, asustado, Giulio maniobró para pegarse de nuevo a la valla. La oscura silueta de los setos recortado en la noche le desorientaba y contribuía aún más a su nerviosismo. Por eso suspiró aliviado al distinguir la iluminación de la carretera local, encendió por fin las luces y se incorporó a ella con lentitud.&lt;br /&gt;Aparcó según lo previsto, junto al taller mecánico; comprobó después la defensa trasera, apenas un rasguño de la presión contra el muro. Luego, introdujo las llaves del coche en el buzón del taller, allí las encontraría a la mañana siguiente el viejo Ramos, como tenían por costumbre. Miró el reloj preocupado mientras, a la carrera, se dirigía a la cita con Marcia. Bajó a saltos la escalinata de la plaza central, componiéndose el cabello y las ropas antes de llegar al lugar del encuentro, pero Marcia ya no estaba... Se lo había estado temiendo durante todo el maldito trayecto, aquel muro se había resistido tanto en caer...&lt;br /&gt;–...Mañana se lo explicaré. –se consoló de regreso a casa.&lt;br /&gt;Sin embargo aquella mañana le costó desperezarse, no era habitual en él dormirse ni faltar al trabajo. Se despidió de su madre sin desayunar. Tampoco era el único en llegar tarde, el taller seguía cerrado; al viejo Ramos también parecían habérsele pegado las sábanas. Por instinto siguió la ruta de sus pasos en la noche anterior, le pareció escuchar voces y se asomó a la escalinata. Entonces distinguió el revuelo que formaba aquel grupo de gente junto al ayuntamiento. El viejo Ramos se encontraba entre ellos, en cuanto le reconoció se dirigió hacia él en un falso tono sosegado:&lt;br /&gt;–...Giulio, hijo, ¡una lástima, hijo! –mientras posaba una mano en el hombro del muchacho.&lt;br /&gt;–¿Qué pasa? No entiendo...&lt;br /&gt;–La encontraron hecha un nudo junto a la valla de la cuesta antigua, hijo... –Ramos se lamentaba sin despegar la vista del suelo–. Después de atropellarla huyeron, Giulio, la abandonaron allí, malherida, sin auxiliarla, hijo... El párroco asegura que está muerta, la pobre Marcia, muerta...&lt;br /&gt;También la mirada de Giulio permanecía ausente, se acordaba con claridad de dónde echó las llaves, pero no recordaba con qué parte chocó del vehículo; aún no tenía el permiso, pero nadie le había visto, no podían implicarle. Ya no escuchaba las palabras huecas del viejo patrón, un largo escalofrío le impedía atender, mientras un muro invisible se erigía delante suyo... Algo parecido a la voz de una amenaza le condenaba, tardaría toda una vida en volver a sonreír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-6432001122600179405?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/6432001122600179405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=6432001122600179405' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6432001122600179405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6432001122600179405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/02/no-hay-muros.html' title='NO HAY MUROS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5061322414099586836</id><published>2009-01-12T23:01:00.003+01:00</published><updated>2010-02-23T23:27:48.172+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>DOBLE FONDO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_197079"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="DOBLE FONDO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/doble-fondo?type=powerpoint"&gt;DOBLE FONDO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=doble-fondo-1197195863841404-3&amp;amp;stripped_title=doble-fondo"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=doble-fondo-1197195863841404-3&amp;stripped_title=doble-fondo" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View SlideShare &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View DOBLE FONDO on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/doble-fondo?type=powerpoint"&gt;presentation&lt;/a&gt; or &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/upload?type=powerpoint"&gt;Upload&lt;/a&gt; your own. (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/poemagenes"&gt;poemagenes&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/poesia"&gt;poesia&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la casa el temporal arremetía de nuevo. Aparcó al borde de la tortuosa pista que le había conducido a través de la espesa vegetación. La radio seguía dando noticias sobre el temporal que venía anunciando semanas atrás. Apagó la radio, el motor y se acercó a la casa, un chalet de planta baja y de buena apariencia en el que se había citado con Sally.&lt;br /&gt;-Dentro de una semana exacta en mi refugio de la costa… -había señalado ella.&lt;br /&gt;Rodeó la casa, pero no encontró rastro del coche de Sally; llegaría más tarde, sin duda. El viento y la lluvia le obligaron a cobijarse en el porche y, entonces, comprobó que la puerta se encontraba entreabierta; la empujó levemente y cedió. Con un pie dentro, golpeó la madera con los nudillos dos veces seguidas…&lt;br /&gt;-¿Sally? ¿Sally, estás ahí?&lt;br /&gt;No obtuvo respuesta, pero insistió:&lt;br /&gt;-¿Hay alguien…?&lt;br /&gt;Observó el interior pulcro y ordenado. Le llamó la atención la claridad que iluminaba&lt;br /&gt;la estancia, a través del enorme ventanal que daba al jardín, a pesar del tono ceniciento que estaba adquiriendo el cielo. Siempre le había oído hablar de su casa en la costa y se animó a entrar; aprovecharía para echar un vistazo.&lt;br /&gt;Un separador de mimbre entrelazado hacía las veces de vestíbulo, ahora recogido contra la pared, por lo que nada más entrar se halló de pleno en el salón principal. Se trataba de una sala amplia y espaciosa, de muebles modernos y funcionales, que daban una sensación de confortable intimidad. Contempló los cuadros. Excepto las dos láminas del vestíbulo de entrada, las demás eran pinturas auténticas: paisajes al óleo de marinas y escenas campestres, un bodegón y una composición informal de temas abstractos, en tonos vivos, que no desentonaba con el ambiente acogedor que respiraba la sala.&lt;br /&gt;Una chimenea antigua de piedra presidía la pared del fondo, entre dos cabezas disecadas de corzos; y, del lateral, un pasillo enmoquetado conducía a las habitaciones. Exploró y revisó una a una, con los cinco sentidos pendientes de atrás, atento a cualquier ruido que delatase la llegada de Sally. Las dos primeras habitaciones eran dormitorios con las camas hechas, armarios de estilo rústico y pintadas de un suave tono pastel. Al final del pasillo había un aseo ancho y limpio, azulejado de pequeños mosaicos verdinegros. Y enfrente, el dormitorio principal: la cama, en el centro, lucía una colcha beige de raso, adornada de motivos florales; suntuosa y elegante, pero práctica y discreta a la vez, enseguida le trajo el olor a Sally. Un largo armario lacado en blanco empanelaba la habitación, pero se resistió a abrirlo. El baño de la habitación estaba completo y, en un rincón, contaba además con aparatos de gimnasia, dispuestos en perfecto orden. Regresó al pasillo y prosiguió su paseo por la cocina. No era muy grande, cuadrada, con un fogón central que combinaba utensilios antiguos sin prescindir de las comodidades más actuales. Observó con detalle las vitrinas que colgaban de las paredes y la colección de frascos ornamentales, vacíos la mayoría, que guardaban en su interior. Los electrodomésticos estaban bien disimulados, a juego con el mismo acabado de roble que las vigas del techo. No tenía hambre, pero ahora acusaba más el cansancio, a causa del viaje.&lt;br /&gt;Volvió sobre sus pasos hacia el salón. A través del ventanal el viento enfurecido se ensañaba con las palmeras, hojas y ramas volaban, y las copas del bosque cercano se contorsionaban, acosadas sin tregua. Aquel maldito temporal estaba retrasando todo, sólo quedaba esperar...&lt;br /&gt;Se sentó en el sofá de ante granate sin extrañarse de la mullida comodidad con que le obsequió; ahora los efectos del cansancio se hacían más notables. Al poco, se descubrió en un par de cabezadas que amenazaban con dejarle rendido al sueño y, al enderezarse, fue cuando reparó en la librería que tenía enfrente. Se levantó con intención de hojear algún libro y, al ponerse de cuclillas para leer los títulos de una estantería baja, notó el suelo distinto... Era una trampilla entarimada de madera de pino. En el extremo presentaba un muesca simulada, a modo de asidero y, cuando tiró de ella, comprobó que podía levantarla sin esfuerzo. La sujetó con el tope de seguridad, mientras observaba los peldaños de madera que descendían. El piso inferior le resultó similar a la planta en la que se encontraba y bajó, movido por la curiosidad. En efecto, las moquetas, las alfombras eran del mismo color; incluso el sofá, los cuadros, la chimenea... Era una habitación exactamente igual a la de arriba, dispuesta y ordenada de forma idéntica a la principal. Nervioso, recorrió el pasillo hacia las habitaciones: eran una copia perfecta. El aseo, la cocina, el dormitorio grande con su colcha de flores, todo exacto al piso de donde había venido. Pensativo, un fatal presentimiento se cruzó por su mente y, apresurado, corrió hacia la librería del salón... Se acuclilló y sí, también había allí un oculto entarimado de pino transparente. Miró hacia atrás asustado, mientras acariciaba el borde del asidero, indeciso, pero, poco a poco, la trampilla se izó sin obstáculo mostrando una hilera de escalones que no le resultaban desconocidos. Se atrevió a posar un pie y luego otro, pero bajó entumecido por el miedo, que agarrotaba sus pasos.&lt;br /&gt;Se trataba de una estancia similar a la anterior y a la primera, eran iguales las tres. Le costaba caminar, respiraba con dificultad y sudaba copiosamente. Se dirigió directo a la librería, podía ya distinguir la trampilla de madera, allí, en el sitio correspondiente… Pero el ruido de un golpe seco le paralizó. Pensó que tal vez falló el tope de alguna de las trampillas superiores y, al caer, se habrían cerrado, pero cuando el murmullo de voces fue en aumento se dio cuenta de que no estaba solo...&lt;br /&gt;Los ruidos parecían provenir de abajo, se agachó y pegó el oído al suelo: al otro lado de la trampilla distinguió las voces y, luego, los ladridos… Aquello no le gustaba nada, quería correr, pero apenas le respondían las piernas. Comenzó a subir los peldaños, tropezándose en cuanto la prisa le aceleraba. Un pánico atroz le impedía mirar atrás; consiguió llegar a la otra planta y, casi a gatas, a la siguiente. Los temblores se apoderaron de él al comprobar que la primera trampilla estaba cerrada; quiso gritar, pero un nudo le aprisionaba. Tan sólo atinó a golpear tímidamente en la madera, a pesar de haberlo intentado con fuerza… Las voces ahora se oían más cerca, casi juraría que venían de arriba.&lt;br /&gt;De pronto, encima de él, la trampilla se abrió poco a poco, aunque no pudo distinguir nada del otro lado. Había oscurecido y el haz potente de una linterna le deslumbraba, al tiempo que unas voces le gritaban con insistencia:&lt;br /&gt;-¡Suba, no se quede ahí, suba!&lt;br /&gt;-¡Las manos, enseña las manos! –repetía otra voz chillona- ¡Las manos arriba, suba!&lt;br /&gt;Cuando alcanzó el último peldaño distinguió al hombre de la linterna y a los que sujetaban las armas que le encañonaban. Cayeron sobre él y, encima del sofá, le redujeron con rapidez; le hacían daño al colocar las esposas. Entonces distinguió a los agentes que sujetaban a los perros, apostados a la entrada.&lt;br /&gt;Un policía ascendió por la trampilla del piso inferior.&lt;br /&gt;-Nadie más, señor.&lt;br /&gt;La voz del que sostenía la linterna se dejó oir:&lt;br /&gt;-Buen trabajo entonces. A la chica la detuvieron en el aeropuerto; llevaba el botín en un doblefondo. Hay que dar gracias al temporal, que retrasó los vuelos…&lt;br /&gt;Los coches-patrulla iluminaban la entrada al chalet. Cuando los hombres salieron de la casa una ráfaga de viento mojado les azotó las caras y les hizo tropezar, hombro con hombro, contra el marco de la puerta. El policía y el detenido se cruzaron las miradas.&lt;br /&gt;-¡Maldito temporal! –exclamaron ambos al unísono… &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://redescritoresremes.ning.com/profiles/profile/show?id=LeeTamargo"&gt;http://redescritoresremes.ning.com/profiles/profile/show?id=LeeTamargo&lt;/a&gt;&amp;amp;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5061322414099586836?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5061322414099586836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5061322414099586836' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5061322414099586836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5061322414099586836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2009/01/doble-fondo.html' title='DOBLE FONDO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8098150992451071570</id><published>2008-12-26T09:59:00.001+01:00</published><updated>2010-02-23T23:30:29.817+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EN CIERTO SENTIDO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_196338"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="EN CIERTO SENTIDO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/en-cierto-sentido?type=powerpoint"&gt;EN CIERTO SENTIDO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=en-cierto-sentido-119711214988362-3&amp;amp;stripped_title=en-cierto-sentido"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=en-cierto-sentido-119711214988362-3&amp;stripped_title=en-cierto-sentido" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View SlideShare &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View EN CIERTO SENTIDO on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/en-cierto-sentido?type=powerpoint"&gt;presentation&lt;/a&gt; or &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/upload?type=powerpoint"&gt;Upload&lt;/a&gt; your own. (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/leer"&gt;leer&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/literatura"&gt;literatura&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta desde edad temprana, pero el primer recuerdo databa de apenas cumplidos siete años. Había olvidado el regalo de cumpleaños en la habitación de mis padres y, a medianoche, me entró la imperiosa necesidad de tenerlo entre mis dedos. Aquel soldado articulable era una especie de mascota y, desde mi cama, fui el primer sorprendido al comprobarme observando el dormitorio contiguo con toda clase de detalles. Ellos dormían a pierna suelta mientras, asombrado, recorría cada rincón de la estancia, escudriñando todos los pormenores, hasta dar por fin con el juguete, posado sobre la silla.&lt;br /&gt;Años más tarde, en el Instituto, tuve una experiencia singular con la profesora de idiomas, una mujer de porte elegante que compaginaba perfectamente con aquel obsesionado interés suyo por la correcta dicción. No dejaré de reconocer que su atractivo repercutía en los maleables moldes de un muchacho en pleno proceso de desarrollo, vamos, que me gustaba. Quizás influido por ello, por sus maneras o por el perfume y la exquisitez de ropas con que se ataviaba, en una ocasión, pude contemplarla también durmiendo junto a su pareja, un señor gordinflón de acicalada barba. Su dormitorio, de aspecto pulcro, respiraba un aroma de esencias. Acabé el curso con la mejor puntuación en su asignatura y, además, con la felicitación de la propia profesora, sí, una perfecta señora. Para entonces era ya consciente de que podía entrar en otros sitios, aunque sin saber muy bien lo que hacer una vez allí; me fascinaba poder contemplar el lugar, los objetos, los gestos imperceptibles del rostro o los movimientos del cuerpo. Había aprendido a moverme, superado el desconcierto inicial. Podía ver mis manos y escuchar, pero resultaba imposible tocar nada, siempre que lo había intentado había terminado por despertarme de forma brusca y sudoroso, así que opté por el disfrute inocuo de la situación. Posteriormente, me fue de gran utilidad para el trabajo la información proporcionada por tan particular habilidad… Recuerdo a aquella directora general que no hacía sino extorsionar los esfuerzos de sus empleados, con la velada amenaza de que un hogar que se precie semejaba los mismos sacrificios que la empresa. Sin embargo, mis sospechas iban cobrando forma pues nunca logré introducirme dentro de su alcoba. Aquella mujer nunca durmió acompañada y, tras su caparazón, debía de sentirse de verdad sola.&lt;br /&gt;Con el paso de los años he ido adaptándome a los misteriosos caprichos a los que me somete esta extraña percepción, pues nunca soy yo quien decide el momento o con quién experimentarla. Desde mi cama, como si estuviera dormido, puedo presentarme en otros lugares a millas de allí y observar aspectos inverosímiles de gente, casi siempre cercana a mí por algún motivo desconocido, aunque revelador.&lt;br /&gt;El nuevo Gerente se incorporó hace un mes en unos cruciales momentos para la Compañía y, para mí, necesitado de esa normalidad, capaz de alejar cualquier nubarrón de incertidumbre, sobre todo ahora que acababa de firmar la hipoteca de la nueva casa. Quiero dar a Lena y a nuestro hijo, Tomy, unas comodidades mejores y bien merecidas. Con esa intención, la noche anterior estuvo de invitado en la casa estrenada y de la que me siento tan orgulloso. El nuevo Jefe se despidió a medianoche, había tarea acumulada que adelantar al día siguiente. Pero de madrugada, sin proponérmelo, me introduje en su dormitorio… Jadeaba entrecortado, a pesar de ser joven. Observé el rostro de la mujer de melena rubia que descansaba a su lado, algo mayor que él; las ropas descansaban esparcidas por el suelo sin orden ni concierto… Volví a acercarme a la mujer y, horrorizado, comprobé que se había convertido ahora en una morena, más joven que la anterior. El Gerente resoplaba en camiseta de tirantes, el pijama, arrugado a los pies de la cama, cayó al suelo cuando dio media vuelta… Desperté inquieto, al intentar jalar de la manta, cuando descubrí que la mujer acostada era ahora otra distinta, de pelo castaño corto, que resoplaba casi más que él… Quise advertirle, pero algo no me dejó.&lt;br /&gt;A la mañana, en el desayuno, Lena opinó sobre las incidencias pasadas…&lt;br /&gt;–Se notaba que lo hacía por cumplir, aunque espero que quedase contento.&lt;br /&gt;Sin embargo, fueron las palabras de Tomy las que acertaron a despejar las dudas en cuanto abrió la boca:&lt;br /&gt;–…¿Pero cuántas mujeres tiene ese hombre?...&lt;br /&gt;Su pregunta me dejó perplejo, mientras la madre ignoró la aparente incongruencia. Tomy es un buen muchacho, deportista, está creciendo fuerte; quizás deba estar más cerca de él, ahora que su formación es tan decisiva. Algo me dice que, digno de su padre, aunque nunca antes lo hayamos comentado, en cierto sentido, nos entendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8098150992451071570?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8098150992451071570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8098150992451071570' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8098150992451071570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8098150992451071570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/12/en-cierto-sentido.html' title='EN CIERTO SENTIDO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8894767275868431470</id><published>2008-11-08T10:03:00.002+01:00</published><updated>2010-02-28T16:50:48.530+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>CAPRICHO DEL DESTINO</title><content type='html'>&lt;P style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;IMG alt="" src="http://api.ning.com/files/DImFPk4Tfxfv6e6ucDDGpze3VPKyu6H*lXEWjs4xW0YfPFCW*YvJ0lJa5FOFOlndeu9ZWDMcBVO9i378-ViIDgJT8eO-uZ-L/caprichodeldcaptura.jpg" width=435 height=355&gt;&lt;/P&gt;Desde cubierta la costa descubría la belleza de su misterio oculto y, en la orilla, se arremolinaban gentes en inquieto ajetreo, asustados ante la visión de tan magnífico navío, nada igual para ellos contemplado antes. Unos recogían las sencillas canoas con avidez, tal vez temerosos de perderlas, otros corrían a esconderse tras la vegetación frondosa, hombres y mujeres ataviados de colores chillones, empujaban a los niños hacia la espesura, mientras algunos señalaban con gestos de asombro el paso de la nave, impávidos, sin ocultar sus cuerpos desnudos.&lt;BR&gt;En la popa, un grupo de escoceses comenzó a hacer gestos obscenos mientras vociferaban, entre carcajadas. Los españoles contemplaban el espectáculo que se abría ante sus ojos, les habían prometido riquezas y toda suerte de bienaventuranzas en un nuevo mundo que nada tenía que ver con el paraíso, según iban descubriendo cada día a fuerza de dura lucha. Llevaban varios meses desde que embarcaron en que habían conocido en propia carne el hambre y la enfermedad, la furia de los elementos y la crueldad de los indígenas en claro intento de defenderse de los que consideraban sus invasores. Así y todo, la esperanza de realizar su sueño en una tierra sin explotar donde podrían erigirse en propietarios y construir su proyecto de vida era acicate suficiente para seguir adelante, a pesar de las contrariedades que se iban encontrando. No todo era como se lo habían prometido, costaba avanzar camino cada jornada, pero esa fe les mantenía, además, ya no había vuelta atrás. Aquellos momentos en que podían permitirse divagar con los pormenores de su sueño constituían un remanso y el único consuelo con que afrontar la incierta misión del día siguiente.&lt;BR&gt;-Dicen que vive con ellos en su tribu, dentro de la selva... -dijo el joven soldado sin quitar la vista de las mujeres que en la playa dudaban entre ocultarse o permanecer.&lt;BR&gt;-Yo también lo oí en Cuba. Por lo visto se ha convertido en su jefe, va vestido como ellos y habla su idioma -le contestó su compañero, un corpulento extremeño de mandíbula cuadrada-. Creo, además, que tiene un harén entero de nativas vírgenes a su disposición, ¡para elegir a placer...!&lt;BR&gt;Ese tipo de leyendas era precisamente lo que se extendía rápido y calaba hondo en sus mentes castigadas. No hacía demasiado tiempo sabían del regalo que recibió Cortés de los indígenas, aquellas veinte jóvenes indias que, en un detalle de auténtico estratega militar, cedió a sus principales lugartenientes. Resultaba imposible no desear algo así, aunque si algún día conseguían tener su propia hacienda una de aquellas indias podría ser una buena madre, eran fogosas y trabajadoras.&lt;BR&gt;Un soldado francés gritó algo ininteligible y todos rieron con estrépito. Eran demasiados días de navegación y los hombres no podían remediar tanta carencia, así que aquel paseo costero era un pequeño desahogo con el que se contentaban antes de entrar de lleno en el fragor de la batalla.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Lejos de allí, hacia el interior de la selva, los poblados seguían intentando armonizar sus hábitos cotidianos con los rumores del empuje colonizador que, además de inquietarles, alteraba al mismo tiempo las guerras con los otros poblados vecinos. En una de las incursiones que hicieron contra los demonios extranjeros consiguieron hacerse con algunos prisioneros, eran unos expertos en esa estratagema, después los sacrificaban fieles a su costumbre... Aquel castellano contempló entre vómitos de repugnancia cómo uno a uno sus compañeros fueron torturados sin escrúpulos y sus entrañas ofrecidas al viento. Aún hoy no sabía qué es lo que le mantenía vivo entre aquellos salvajes, tal vez fue Dios que así lo quiso o tal vez el capricho de aquella hija del sumo sacerdote que volcaba en él todas sus apetencias sexuales, o quizás se lo debía a su cabello rubio. Lo cierto es que se lo pedía a Dios, rezaba hasta en náthual y, gracias a su facilidad para los idiomas, algo debió de decir que sentenció al menos temporalmente su final inmediato. Habían pasado ya dos años desde que fue capturado, lo anotaba en la corteza de los árboles que circundaban la tribu, cada siete días ponía una cruz, era demasiado tiempo sin porvenir. Pero no lo había desaprovechado, aprendió la lengua que hablaban y se hacía entender, no con todos pues no era bien aceptado por la mayoría, pero las influencias de la joven nativa se hacían notar. Su instinto le obligó a integrarse y, mientras se lo permitieran, adoptó también sus diminutas ropas, mientras entonaba sus cánticos rituales. Adornaba su frente con sus pinturas, que ella, enamorada, se deleitaba en trazar al tiempo que repetía su nombre:&lt;BR&gt;-Aloonso, Alonso...&lt;BR&gt;Aquella tarde, sin embargo, un taimado guerrero entró a la cabaña y lo sacó en volandas, aprovechando la ausencia de su amada india. Un grupo de secuaces le acompañaba en jalearle, deseosos de acabar con aquella anómala situación. Casi le tenían tendido sobre la piedra del altar en lo alto de la gran pirámide cuando la hija del sumo sacerdote se abalanzó sobre él, cubriendo su cuerpo para protegerle. El murmullo de las gentes que observaban se apagó cuando el sacerdote les dio la espalda, frente al Chac del Este y se alejó en silencio.&lt;BR&gt;Esa noche en la cabaña, DosPlumasDeJaguar le amó como tesoro de niña, con pasión de mujer y celo de madre, y se dejó amar... No era la primera vez que ocurría, había sido salvado de aquella muerte atroz que se llevó a sus colegas en varias ocasiones, demasiadas para llamar a aquello vida. Aquella tortura de no saber si otro día llegaría, sin saber cuánto más podría sobrevivir así, a merced del destino, esclavo de un capricho de amor...&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;br /&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS &lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8894767275868431470?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8894767275868431470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8894767275868431470' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8894767275868431470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8894767275868431470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/11/as-lo-quiso.html' title='CAPRICHO DEL DESTINO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4642671007706287843</id><published>2008-09-26T16:32:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:41:43.065+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>ERA UN BOSQUE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_21607"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="ERA UN BOSQUE" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/era-un-bosque?type=powerpoint"&gt;ERA UN BOSQUE&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=era-un-bosque-1693&amp;amp;stripped_title=era-un-bosque"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=era-un-bosque-1693&amp;stripped_title=era-un-bosque" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View SlideShare &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View ERA UN BOSQUE on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/era-un-bosque?type=powerpoint"&gt;presentation&lt;/a&gt; or &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/upload?type=powerpoint"&gt;Upload&lt;/a&gt; your own. (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/poemagenes"&gt;poemagenes&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/relatos"&gt;relatos&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;...Era un bosque, diríase que unido más que apretado, aunque de lejos semejaba una compacta masa arbórea. De cerca, sin embargo, era PaloAncho el encargado de marcar las diferencias. Todo el bosque parecía girar en torno a él, grave y serio, rodeado de convecinos que respetaban su edad. Fue AltoyDelgado quien dio la noticia. Se cimbreó ligeramente, agradecido a la brisa, para susurrar en las hojas de su compañera el mensaje que todos anhelaban compartir. Llevaban largas semanas expectantes por los acontecimientos. Nunca conocieron dos veranos seguidos tan largos, sin descanso ni pausa para sus fatigados troncos. Primero, comenzaba el humo levantando nubes redondas y cenicientas sobre sus copas. Luego, venían las despedidas de sus hermanos. El encinar de Loma Llana ya había desaparecido el año anterior. Y también el Robledal Centenario y las Hayas Bellas descarnaron, asomando solo sus puntas negras, la ladera de Montaña Blanca que ahora, desde el Acebal Solitario, temeroso, ofrecía su agreste tristeza al desolado paisaje.&lt;br /&gt;Los eucaliptos se estremecieron nuevamente, unos con otros, alarmados por el oscurecido cielo, salpicados por el hollín, por el amenazante crepitar... TalloEsbelto abrazó el cuerpo de BuenaSavia, acurrucaron sus ramas, besándose. Contemplaron amorosos los brotes nuevos que nacían, verdes, y los retoños que a su lado ya crecían, juntos. Dejaron resbalar sus lágrimas sin piedad, sin compasión, irremediablemente. Y lloraron, lloraron ante el inminente final...&lt;br /&gt;Tanto y tanto lloraron que al despertar de aquella mañana se dieron cuenta que llovía. Irremediablente llovía. La lluvia se había unido a su honda pena con su lamento de salvación. Los árboles lloraron y la lluvia caía...&lt;br /&gt;Era un bosque, diríase que unido si uno se iba acercando... &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4642671007706287843?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4642671007706287843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4642671007706287843' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4642671007706287843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4642671007706287843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/09/era-un-bosque.html' title='ERA UN BOSQUE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7282382463459282330</id><published>2008-08-23T11:23:00.002+02:00</published><updated>2010-02-24T01:32:22.841+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>VENTANAS ENCENDIDAS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_10918"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="VENTANAS ENCENDIDAS" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/ventanas-encendidas?src=embed"&gt;VENTANAS ENCENDIDAS&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=ventanas-encendidas-15677&amp;amp;stripped_title=ventanas-encendidas"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=ventanas-encendidas-15677&amp;stripped_title=ventanas-encendidas" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View SlideShare &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View VENTANAS ENCENDIDAS on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/ventanas-encendidas?src=embed"&gt;presentation&lt;/a&gt; or &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload&lt;/a&gt; your own. (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/poemagenes"&gt;poemagenes&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/relatos"&gt;relatos&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La carretera que atraviesa Corvel secciona al pueblo con su trazado recto y deja ocultos, a ambos lados, las calles frías de este remoto puerto de montaña donde sólo el humo de las chimeneas parece dar señales de vida.&lt;br /&gt;Pero para nosotros era distinto, nacimos allí. Dimos los primeros pasos y los primeros gritos entre sus calles polvorientas, de espaldas al tumulto, en la plaza de piedra donde las madres y los niños, siempre escasos, se citaban en consolador centro de reunión. Crecimos al amparo del bosque de mata baja, duros y sórdidos, y entre las peñas abruptas de aquellos roquedos inventábamos juegos propios de una infancia como las demás. Era un juego como otro cualquiera, la vara de un avellano o la vieja cachava de fresno a modo de improvisado fusil servían para entablar controvertidas batallas en el paisaje aislado del páramo o en la vuelta de la esquina, junto a nuestras casas. Dan y yo crecimos así y fuimos los únicos que, desde las desvencijadas aulas de la antigua escuela llegamos también a compartir los barracones del campamento en el ejército.&lt;br /&gt;Al entrar en Corvel, la primera casa que uno se encuentra es la de Dan. Puedes pasar cientos de veces delante del pueblo sin encontrar nada de particular en su cuadrado armazón, revocada de blanco, con sus dos enormes ventanas asomadas a la carretera infinita. Pero para quienes hemos vivido allí, las dos ventanas iluminadas representan no solo la llegada de la media tarde sino la íntima certeza de que estamos en casa, en Corvel, nuestro hogar. Más adelante, algunas de las misiones militares a las que fuimos destinados sirvieron para estrechar más aún nuestros lazos y, además, para perfeccionar aquella técnica nuestra que empezó como un cómplice juego infantil. Era una de nuestras estrategias preferidas... Mano abierta en alto y cuenta atrás, el pulgar dentro y el puño al pecho! Era la señal convenida para que la patrulla saltase por sorpresa sobre la trinchera sin cesar de ametrallar al enemigo desprevenido. Constituíamos una unidad de choque de primera línea, experta en abrir vías de avance a las tropas allá donde lo complicado de la situación lo impedía y Dan era todo un veterano en estas lides.&lt;br /&gt;Fue hace algunos años en el oriente asiático, formábamos parte de la avanzadilla y, parapetados a lomos del refugio enemigo, debíamos eliminar el fuego artillero que martilleaba el único acceso a la pista de tierra, arteria principal que permitiría el aterrizaje de nuestras tropas. En el campamento enemigo los soldados se relajaron en el puesto al caer la tarde, se acercaba el momento idóneo para el ataque. Un silencio tenso precedió la espera hasta que, como oficial responsable, alcé el brazo en alto con los dedos extendidos... Tres, dos, uno y el pulgar al pecho! Como en otras ocasiones, Dan saltó con el arma en ristre sobre las cabezas de los distraídos soldados, pero su dedo no apretó el gatillo. Fueron tan sólo unas milésimas de segundo las que permaneció colgado en el aire con la mirada fija en el campamento, en las dos ventanas encendidas del puesto vigía que se cruzaron en su salto, pero suficientes para que su cuerpo cayera muerto, acribillado por el precioso tiempo de una duda. No lloré, no podemos hacerlo quienes cuajamos todas las lágrimas en un disparo, pero recuerdo su rostro plácido, su semblante feliz de niño. Yo sé con lo que se topó en aquel salto, Dan vio las ventanas de su casa de Corvel... Aún hoy no puedo evitar un estremecimiento al recordarlo.&lt;br /&gt;Los años transcurridos y los méritos otorgados me llevaron a desempeñar mis funciones militares desde un despacho del ejército en la capital, no muy lejos de mi localidad natal, a donde suelo retornar con mi familia por vacaciones. Puedes seguir miles de veces la recta irregular que atraviesa el pueblo sin que nada te llame la atención... Pero cuando uno llega a Corvel, la primera casa con sus dos grandes ventanales iluminados te da la bienvenida y parece decirte que llegaste a casa... &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7282382463459282330?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7282382463459282330/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7282382463459282330' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7282382463459282330'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7282382463459282330'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/08/ventanas-encendidas.html' title='VENTANAS ENCENDIDAS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4809979642221424018</id><published>2008-08-02T11:25:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:33:29.797+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>DEMASIADO DEPRISA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_196335"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="DEMASIADO DEPRISA" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/demasiado-deprisa?src=embed"&gt;DEMASIADO DEPRISA&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=demasiado-deprisa-1197111644221956-4&amp;amp;stripped_title=demasiado-deprisa"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=demasiado-deprisa-1197111644221956-4&amp;stripped_title=demasiado-deprisa" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;view &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View DEMASIADO DEPRISA on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/demasiado-deprisa?src=embed"&gt;presentation&lt;/a&gt; (tags: &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/poemagenes"&gt;poemagenes&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/relatos"&gt;relatos&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/escritores"&gt;escritores&lt;/a&gt; &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" href="http://slideshare.net/tag/arte"&gt;arte&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Quieres hacer el favor de pararte quieto, Mike?... ¡Me estás poniendo nervioso!&lt;br /&gt;Mike movía las piernas en el asiento de atrás, sin lograr encontrar acomodo; incluso Mollie, a su lado, se protegía con el codo de sus inquietos embistes.&lt;br /&gt;–...¿Es que esta tartana no puede correr más deprisa? –gritó Mike, defendiéndose.&lt;br /&gt;Llevaban toda la mañana dentro del vehículo, el espacio insuficiente y la fatiga hacían mella hasta en el más paciente. Tom, al volante, de carácter más templado, se giraba repetidamente con rápidas ojeadas hacia el asiento trasero, donde Mollie y Mike forcejeaban y discutían. Ella se recolocó la falda y se atusó la media melena rubia, al tiempo que recriminaba la intranquila actividad de su compañero de asiento...&lt;br /&gt;–¡Si vuelves a pisarme te parto la cara!&lt;br /&gt;En el asiento delantero, Willfred, el gordinflón, reía con estentóreas carcajadas, que acompañaba siempre con exagerados aspavientos al golpearse en las rodillas.&lt;br /&gt;–¡Les hemos dado esquinazo, Tom, eres un campeón! –vociferaba entre una y otra risotada.&lt;br /&gt;Mike debió de volver a las andadas, pues Mollie acabó por plantarle un sonoro bofetón, que no consiguió sino acrecentar las risas de Willfred.&lt;br /&gt;–...Aprieta, Tom, ¡más rápido! –suplicó Mike, que se tapaba la mejilla enrojecida con el brazo.&lt;br /&gt;–No, ahora no. Ahora toca esperar... –Tom sacó ese tono condescendiente que da la veteranía de erigirse en líder de la banda, lo que explicaba por qué era él quien manejaba el volante.&lt;br /&gt;Desde la ventanilla, observaron la sucursal bancaria al otro lado de la calle. Era casi mediodía, y el ajetreo alcanzaba su punto álgido, el tráfico intenso inundaba la avenida central, y un continuo fluir de gentes se mezclaba con los ruidos y las luces intermitentes de los semáforos.&lt;br /&gt;Mollie se fijó en el niño que surgió de la transversal, dispuesto a cruzar la calle en dirección al puesto de helados. En ese momento, el heladero recogía el carrito. Un vehículo apareció de súbito en la curva, cuando el semáforo aún no se había cerrado. Desde las ventanas, una pareja de ancianas se estremeció, mientras alertaban al chico... Mollie se tapó la boca con las dos manos, pero no pudo evitar se le escapara un grito.&lt;br /&gt;–¿...Qué pasa? ¿por qué has tenido que chillar así ahora, eh? –increpaba Mike, molesto, intentando ponerse en pie, dentro del coche.&lt;br /&gt;Willfred parecía haber tocado techo con sus carcajadas, y sólo emitía un resoplido entrecortado, del todo ininteligible. Tom devolvió la calma una vez más con su aplomo de jefe experimentado, sus palabras surtieron el efecto deseado, y todos regresaron concentrados a la realidad que les tenía allí reunidos:&lt;br /&gt;–Mirad, ahí llega lo que estábamos esperando.&lt;br /&gt;En la acera de enfrente acababa de aparcar una furgoneta blindada, como cada sábado último de mes, para recoger la recaudación del banco. Dos agentes uniformados se apearon en actitud alerta, vigilando hacia todos los lados, con movimientos mecánicos y rápidos. Uno de ellos portaba las sacas, mientras el otro no despegaba las manos del cinto. En actitud vigilante escrutaba entre los transeúntes como si pudieran adivinar quién podía convertirse en un peligro potencial.&lt;br /&gt;–...¡Llegó el momento, muchachos! Estad preparados... –les conminó Tom.&lt;br /&gt;–¿Tenéis todos las armas listas? –Will acababa de hacer la pregunta cuando Mike chilló histérico, desde atrás.&lt;br /&gt;–¡No, ahora no! Vienen...&lt;br /&gt;Tom pudo vislumbrar, desde el retrovisor, el automóvil de la policía que, lento, se acercaba hasta detenerse justo detrás de ellos. Las risas de Willfred se helaron y Mike parecía petrificado, inmóviles, cuando vieron descender del coche al policía y acercarse hasta ellos. El agente saludó, se asomó a la ventanilla y observó a los integrantes del grupo y el interior del coche...&lt;br /&gt;–...¡Venga, chicos, ya está bien por hoy! Este no es sitio para jugar...&lt;br /&gt;Casi al mismo tiempo llegaba la madre de Mollie, que desde el jardín había contemplado toda la maniobra.&lt;br /&gt;–...Se lo tengo dicho mil veces, agente, pero no puede una descuidarse. ¡A casa, Mollie, sal de ahí!&lt;br /&gt;Los cuatro chicos salieron asustados, serios, cruzando miradas de complicidad. Tom no dejaba de observar de soslayo al agente, que con los brazos en jarras, sonreía.&lt;br /&gt;–Sí, señora, vendrán a retirarlo. Ya lleva aquí abandonado más de cinco meses.&lt;br /&gt;Willfred infló los mofletes, intentando contener la risa, mientras Mike echaba a correr calle abajo, apresurado, por lo que pudiera acontecer. Mollie entró en la casa farfullando, delante de su madre, incómoda por su repentina aparición...&lt;br /&gt;–...Vaya, mami, precisamente ahora que...&lt;br /&gt;Tom se volvió hacia el policía con las manos en los bolsillos, encogiendo los hombros:&lt;br /&gt;–¡No hemos hecho nada! Eso no anda. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4809979642221424018?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4809979642221424018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4809979642221424018' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4809979642221424018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4809979642221424018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/08/demasiado-deprisa.html' title='DEMASIADO DEPRISA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8694720586438243416</id><published>2008-07-10T16:15:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:39:09.098+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>¿DÓNDE ESTÁ EL HUMO?</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_195326"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=dnde-est-el-humo-1197032726436618-3"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=dnde-est-el-humo-1197032726436618-3" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View ¿DÓNDE ESTÁ EL HUMO? on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/dnde-est-el-humo?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era un caso sin remedio, Maggie no se lo perdonaría nunca... Primero la defraudó con su apego obsesivo al alcohol, luego pensó que las cartas le traerían menos problemas, al menos dejaría de sufrir los efectos de la resaca, pero ahí estaba ahora, a un paso de perder todo aquello por lo que había trabajado tan duro desde los comienzos. Era lo pactado, en la ocasión anterior también perdió y el desafío debía continuar, ahora se jugaba la casa y, según firmaron, había traído consigo las escrituras del chalet en el que vivían desde que se trasladaron del norte. Maggie y las niñas no tenían parte ni culpa en el embrollo en el que se había metido, pero pagarían las consecuencias de su insensatez. Rechazó la copa que le ofrecieron, quería poner los cinco sentidos en la partida que estaba a punto de resolverse y en la que apostaba su hogar contra nada... Además, debía mantenerse sereno pues tenía que regresar a casa o a lo que le quedase de ella a partir de ese momento. En los últimos quince días el fuego había avanzado peligrosamente hacia el pueblo y, a pesar de las advertencias de Maggie, esa noche se acercó en el coche hasta Tucson, desoyendo también las normas que la policía del condado extendía entre sus conciudadanos. Otros años también había habido incendios, pero esta vez se sumaron peligrosamente a la sequía que arrastraba el año. La semana anterior cayeron las poblaciones de Winslow y de Flagstaff, los incendios se estaban propagando ese otoño a velocidad vertiginosa, parecía cosa del diablo, nada ni nadie podía detener el avance arrollador de las llamas que crecían en altura y levantaban nubes cenicientas que obstaculizaban la tarea de los hidroaviones en su ataque aéreo.&lt;br /&gt;Todo por la maldita obsesión de borrar la sonrisa sardónica del rostro del condenado Jackson, no soportaba sus bravuconadas y menos a costa suya, así que lo que comenzó como una apuesta fantasma se había transformado en un juego ruinoso, era más que posible que si perdía esa partida también se quedase sin Maggie. Ahora parecía tomar verdadera conciencia de que lo que había puesto sobre el tapete era su propia vida, ahora que unas cartas elegidas al azar decidirían el futuro de su destino más incierto.&lt;br /&gt;Las risas de Jackson y sus matones resonaron en el local con un eco lúgubre cuando aquella escalera de color salió de la nada para desgracia del osado Lou. Ya no escuchaba los gritos ni la histeria de los ganadores, tampoco atendía las afrentas que al oído le susurraban los aliados del matón, no había nada qué hacer. Había perdido y, después de firmar el documento de cesión, entregó las escrituras de su propia casa al malnacido tahúr. Aquella derrota nada tenía que ver con cualquiera de las anteriores, aunque una a una le habían llevado hasta ese fatídico desenlace.&lt;br /&gt;Cuando salió a la calle, los nubarrones algodonosos del incendio se elevaban por encima de las casas, aquello tenía que estar muy cerca del pueblo, pensó Lou. Cogió el vehículo y aceleró hacia casa, pero antes del cruce con Lordsburg ya estaba la carretera cortada por los camiones de bomberos que retrocedían ante la onda expansiva del calor.&lt;br /&gt;-¡No es posible continuar, amigo! ¡Vuelva atrás, están desalojando el pueblo! ¡Atrás!&lt;br /&gt;Lou no daba crédito a lo que estaba sucediendo, nunca imaginó que mientras él solo se complicaba la existencia el mismísimo infierno les estaba ganando la partida a todos. Retrocedió, pero tomó la desviación por Bisbee, conocía a fondo esa ruta de montaña, a pesar del mal estado del firme le llevaría casi a lomos de su propio jardín, se trataba de un antiguo camino vecinal ya en desuso, pero sin mayores dificultades para su todoterreno. El humo se apoderaba de cada tramo y dificultaba distinguir los bordes apenas inexistentes del trazado. También su mente se hallaba confusa, bien por inhalar los gases tóxicos que inundaban el ambiente, bien porque no entendía qué hacía él luchando por una propiedad que ya no le pertenecía... Pero, ¿qué le diría a Maggie? Tenía que intentarlo, al menos.&lt;br /&gt;Un enorme pino ardía en medio del camino, interrumpiendo el paso. Se encontraba muy cerca de la loma y salió del coche corriendo hacia el borde para contemplar la agonía final de sus propiedades. Protegiéndose el rostro con los brazos observó cómo el fuego consumía lo que antes había cobijado sus sueños. Las llamas ya salían por el tejado y un torbellino de calor envolvía el interior de la casa, avivado por todos los utensilios ya insalvables. Sin duda, se trataba de un día nefasto.&lt;br /&gt;Encontró a Maggie y las niñas al día siguiente, cuando les trasladaron a la antigua escuela de Tucson. Aún conservaba el rostro tiznado de las cenizas voladoras que flotaron en el ambiente durante toda la noche. Maggie le abrazó, aterrada, desconsolada, el fuego les había llevado todo, su hogar, todo... Las niñas sollozaban, asustadas. Lou pasó sus grandes brazos sobre sus hombros, mientras mesaba sus cabellos sin soltar palabra. No tenía nada que decir. A su alrededor las familias afectadas se repartían los enseres que les ayudarían a pasar de la mejor manera esa y las sucesivas noches hasta que las ayudas destinadas por el gobierno restableciesen la normalidad. Nunca iba a ser lo mismo, a cambio obtendrían una nueva vivienda, resultaba imposible recuperar lo quemado, pero de este modo podrían comenzar sino a construir al menos a continuar la rutina de su vida antes de los incendios.&lt;br /&gt;Los sollozos de Maggie no le daban tregua y Lou se aferró en un abrazo firme a los seres cuya suerte momentos antes barajó al azar, los únicos que tenía y más quería. Vieron al comisario acercarse hasta ellos con gesto sombrío...&lt;br /&gt;-¿Sabes lo de Fred Jackson?&lt;br /&gt;Lou se estremeció, por un instante creyó que la respiración le había abandonado, pero su expresión imperturbable animó al comisario que, apretándole suave el brazo, le confesó:&lt;br /&gt;-Lo siento, Loonegan. Sé que trabajasteis juntos en la factoría, que os conocíais desde pequeños...&lt;br /&gt;-No entiendo...&lt;br /&gt;-Calcinado, murió dentro del camión junto con un grupo de ayudantes.&lt;br /&gt;El comisario se quitó la gorra y se pasó un pañuelo por la sudorosa frente.&lt;br /&gt;-Horrible, Lou, un amasijo de cuerpos abrasados, no quedó nada... Un espectáculo horrendo. Lo siento.&lt;br /&gt;El nudo que hasta entonces atenazaba la garganta de Lou pareció ceder. Mientras, Maggie no apartaba los ojos de él, observaba su gesto duro y seco y, ahora, de repente resuelto que, lejos de aumentar su temor, la ayudaba a sentirse más segura, se había dado cuenta de que desde hacía largo rato Lou no había encendido ni un solo cigarro. Ella notaba algo raro, aunque el silencio de Lou estaba consiguiendo hacerla sentirse protegida del modo en que tanto había añorado años atrás, antes de toparse con el problema de la bebida y después con el del juego. Sabía que de vez en cuando jugaba, pero disculpaba el hecho de que en algo había de entretener su tiempo de ocio. Sus esperanzas parecían ir a cobrar forma precisamente ahora en un momento tan trágico como este, ahora que habían perdido su casa entre las llamas y sus pertenencias habían quedado reducidas a cenizas. Ahora el gobierno les otorgaría una de esas viviendas de protección, pasarían bastantes años antes de convertir eso en un hogar propio, pero a las chiquillas no les faltaría un techo bajo el que acabar sus estudios y salir todos adelante como una familia unida.&lt;br /&gt;Lou tragó saliva sin dejar de abrazarlas. Las niñas habían callado los lloros y Maggie le miró a los ojos...&lt;br /&gt;-Lou...&lt;br /&gt;-Calma, Maggie, saldremos adelante... Confía.&lt;br /&gt;Maggie no sabía bien qué, pero algo le decía que todo no lo había perdido, desde sus adentros comenzó a agradecer a aquel incendio el regalo que empezaba ya a vislumbrarse...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8694720586438243416?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8694720586438243416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8694720586438243416' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8694720586438243416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8694720586438243416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/07/dnde-est-el-humo.html' title='¿DÓNDE ESTÁ EL HUMO?'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3549405381129953935</id><published>2008-06-20T17:20:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:36:36.163+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>BALAS PERDIDAS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_195330"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=balas-perdidas-1197032937356836-5"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=balas-perdidas-1197032937356836-5" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View BALAS PERDIDAS on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/balas-perdidas?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que era tarde llegaba justo a tiempo para cenar. Los informes de fin de mes prolongaban en exceso el trabajo; además le disgustaba dejar a su mujer y su hijo solos en casa tras la ola de robos y asaltos que desde hacía varios meses tenían atemorizada a toda la urbanización. Uno de sus vecinos, el juez Straiton, ahora jubilado, había propuesto crear patrullas de vigilancia organizadas por ellos mismos, pero Terry era más partidario de encomendar la tarea a los auténticos profesionales de la seguridad, aunque él ya había tomado sus medidas particulares de prevención.&lt;br /&gt;Cuando entró en casa encontró a Clarice y al pequeño Matt ya a la mesa.&lt;br /&gt;-No hemos hecho más que sentarnos –saludó ella, incorporándose; después de un fugaz beso de bienvenida, se dirigió a la cocina.&lt;br /&gt;El pequeño Matt se abalanzó sobre su padre.&lt;br /&gt;-¡Papi, papi, vamos a jugar, papi!…&lt;br /&gt;Terry sonreía mientras le abrazaba. Últimamente no había quien le quitara al niño aquellas palabras de la boca: jugar, jugar… A fin de cuentas eso es lo que con casi diez años tenían que hacer los niños.&lt;br /&gt;Le sentó sobre sus rodillas y, antes de que volviera la madre, sacó el revólver que guardaba en la gabardina; sabía que a ella no le gustaría. Sujetó la mano del pequeño entre las suyas y, empuñando el arma, apuntaron hacia el techo…&lt;br /&gt;-¡Pam, pam! –el pequeño Matt disfrutaba sin dejar de disparar hacia el televisor, la lámpara, los cuadros- ¡Pam, pam, pam!...&lt;br /&gt;Clarice regresó con su cena sin disimular un gesto de desagrado, pero Terry reaccionó con rapidez:&lt;br /&gt;-¡Venga, ahora a cenar, se acabó el juego!...&lt;br /&gt;No obstante no se libró de la consabida reprobación de su esposa.&lt;br /&gt;-Sabes que no me gusta que juegues con eso, Terry, no deberías acostumbrarle a…&lt;br /&gt;-¡No es para tanto, mujer! –atajó él, intentando embromar la situación-. No se cansa de jugar este chiquillo…&lt;br /&gt;Ella pareció ceder, se acordó de repente que la señora Levin vendría de visita al día siguiente.&lt;br /&gt;-Mañana se hartará de jugar con Philip, su amigo del alma. La señora Levin quiere enseñarme las fotos de sus últimas vacaciones.&lt;br /&gt;Durante la cena charlaron del trabajo, de sus próximas vacaciones y de las recientes incidencias en el barrio…&lt;br /&gt;-¿Sabías que atracaron al matrimonio Conway el pasado fin de semana? –Clarice enseguida le puso en antecedentes con todo lujo de detalles-. Se encontraron con media casa desvalijada a su vuelta. Dice la policía que no se toparon con los ladrones dentro de puro milagro…&lt;br /&gt;A Terry comenzó a disgustarle el tema de conversación, pero Clarice continuaba adelante con la explicación de los pormenores.&lt;br /&gt;-…Fíjate que el chalet de los Scovell está pegado al suyo y Joie Scovell no oyó nada. Me la encontré este mediodía, a la salida del colegio. No hablan de otra cosa…&lt;br /&gt;Pero Terry ya no atendía. Se levantó de la mesa y, con el pretexto de subir la gabardina a la habitación, puso fin a aquella preocupación que amenazaba con enquistarse y tanto malestar le provocaba.&lt;br /&gt;A la tarde siguiente se las ingenió para aligerar el trabajo y llegar temprano. Aún estaba la señora Levin con Clarice, mientras los dos chiquillos correteaban por la casa.&lt;br /&gt;-¡Hola a todos! ¿Qué haces, hijo?&lt;br /&gt;-¡Estamos jugando, papi! –saludó el pequeño mientras subían escaleras arriba hacia la habitación.&lt;br /&gt;-¡Siéntate, cariño, mira qué fotos! –Clarice le señaló un sitio en el sofá-. Déjales que jueguen allí, al menos podremos estar un rato tranquilos…&lt;br /&gt;No fue preciso insistir demasiado para que Terry acogiese de buen grado la invitación; también aceptó la taza de café que su esposa le preparó, mientras escuchaba las anécdotas del viaje de la señora Levin, dispuesto a dejarse distraer por una velada animada. Tan absortos andaban entre risas y curiosidades que tardaron en percibir el extraño silencio con que se anuncia la tragedia. Pero ya era tarde.&lt;br /&gt;El eco de la detonación resonó con estruendo por toda la casa, mientras el café se derramaba entre las fotos y, alarmados, saltaban de sus asientos. Impulsado por un resorte invisible, Terry subió de dos en dos las escaleras hacia la habitación de arriba… El pequeño Matt sostenía la pistola aún humeante entre las manos y, tumbado a sus pies, su amigo Philip se tapaba los oídos con expresión horrorizada. Las mujeres gritaron sobrecogidas cuando Terry arrebató el arma a su hijo y, nervioso, comprobó que ninguno de los dos había sufrido daños.&lt;br /&gt;-¡Gracias a Dios! ¡Qué susto!... –exclamó girándose hacia su mujer.&lt;br /&gt;La señora Levin sostenía en brazos a su hijo sin dejar de sollozar, mientras el pequeño Matt se entregó al regazo de su madre, pálido de miedo. Clarice se percató entonces del agujero de bala que había perforado la puerta lacada del armario.&lt;br /&gt;-¡Maldita sea, Terry! Te dije mil veces que un día…&lt;br /&gt;Al abrir el armario Clarice chilló de nuevo apartándose, espantada, cuando un cuerpo ensangrentado cayó sobre ella con todo su peso muerto. Terry se acercó con el arma en la mano. El hombre tenía el rostro oculto por una malla y un tiro le atravesaba el centro del pecho. Agachado junto a él, extrajo del bolsillo de la americana algunas joyas que asomaban; reconoció el collar de brillantes de Clarice y uno de sus relojes de oro…&lt;br /&gt;Aún no se habían repuesto del estupor cuando el sonido de dos detonaciones más les llegó desde la calle. Terry se acercó a la ventana que, abierta de par en par, hacía ondear las cortinas; se asomó. Abajo, su vecino el juez Straiton repartía órdenes entre un grupo de hombres que trataban de inmovilizar a otro contra el suelo. El juez se dirigió a él:&lt;br /&gt;-¿Estáis bien, Terry?&lt;br /&gt;-Estamos bien, sí… ¿Qué ha pasado?&lt;br /&gt;-Vuestro disparo nos alertó; también debió de asustar a este que salió corriendo de mi casa, tratando de huir, pero esta vez hemos andado listos –el juez tomaba aire a cada palabra sin poder ocultar la ansiedad ni la satisfacción por la captura-. Es el hijo de los Lenz. Había otro más que logró escapar, pero los vecinos le han reconocido: se trata del nieto de los Breen; dicen que su hermano también está metido en esto. Son chicos del barrio, ¿te das cuenta?, de aquí… Llama a la policía, Terry…&lt;br /&gt;Se giró sin soltar el arma hacia las mujeres que, en un rincón, se abrazaban con los niños en brazos. Se acercó hasta el teléfono y quiso descolgarlo, pero no pudo. La pistola aún estaba caliente, podía sentir su calor metálico en la mano, una quemazón que pesaba, le pesaba demasiado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt; FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-3549405381129953935?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/3549405381129953935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=3549405381129953935' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3549405381129953935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3549405381129953935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/06/balas-perdidas.html' title='BALAS PERDIDAS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1022842308474871235</id><published>2008-06-06T10:01:00.002+02:00</published><updated>2010-02-23T23:46:33.843+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>P A S A J E R O S</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_196323"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pasajeros-1197111297433672-4"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pasajeros-1197111297433672-4" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View PASAJEROS on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/pasajeros?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El pitido del tren se ahogó en la llanura. No fue hasta pasar el túnel cuando se dio cuenta de la llamada perdida que parpadeaba en su aparato móvil, por eso no lo oyó antes. Salió del compartimento para hablar con más confianza.&lt;br /&gt;–Bien, Jorge, bueno… Atendedle hasta el final, ha de morir de viejo, nada de disparos, ¿entendiste? Bueno, me mantendrás informado, ¿eh? …Sí, sí, llegaré para el fin de semana, ¿vale? Vale.&lt;br /&gt;Los granjeros de hoy en día si quieren subsistir deben competir con las nuevas armas que marcan la pauta, las labores del rancho tienen que apoyarse en una gestión acorde al mercado actual. Su viaje de negocios posibilitaría que los esfuerzos dedicados a su ganado y a los sembrados no fueran al traste y siguieran progresando. Para él habían quedado atrás las meras tareas agrícolas, si bien necesarias, aunque añoraba los viejos tiempos en que el patrón había de saber no sólo realizarlas, sino supervisarlas, compartiendo el sudor con sus asalariados. A su padre se lo escuchó en incontables ocasiones, mientras empacaba la hierba o reunía el ganado en el abrevadero, pero a él le habían tocado otros modos de trabajar el rancho heredado del abuelo. En el campo, tradición y modernidad disputaban una curiosa convivencia donde resultaba difícil establecer los márgenes… Y ahí estaba él, de viaje hacia la gran ciudad para hacer posible la vida en el rancho. Le tenía preocupado desde hacía varias semanas la enfermedad del caballo del abuelo, ya muy viejo; ahora agonizaba. La llamada del capataz le ponía al día sobre su estado. En vida le había escuchado las batallas y aventuras que corcel y jinete atravesaron en leal compañía, su abuelo lo contaba con afecto y dejaba escapar un cierto tono agradecido al recordar lo que nunca podría volver a repetir. Poco antes de morir, el abuelo le pidió aquel particular deseo que ahora él se preocupaba por cumplir… Al fiel alazán no debería faltarle de nada, ni siquiera el día de su muerte. Nunca comprendió aquella demostración de amor consistente en rematar de un tiro al caballo herido, así que se lo hizo prometer al muchacho, aquel caballo moriría de viejo, como él. Ahora que el muchacho había crecido ya sabía lo que había de hacer, había preparado la fosa en la ladera alta del monte; allí donde la vista abarcaba las largas praderas que descendían al paso del río, hasta la cordillera rocosa que dejaba asomar las primeras nieves en sus cumbres… Nada más que hacer, tan sólo esperar, así que se cubrió la cara con el sombrero dispuesto a descansar el resto del trayecto.&lt;br /&gt;Enfrente, una pareja de ejecutivos se acomodaba al vaivén del vagón sin mediar palabra entre ellos. Uno junto al otro, viajaban en incómodo mutismo. El más serio se atusaba la corbata de continuo con nervioso gesto, impaciente por finalizar el viaje, ansioso por abandonar la compañía de aquel jefe lo antes posible. El gerente, algo más joven, le había entregado en mano un expediente disciplinario, cuatro horas antes de la charla y posterior cena de celebración que previamente el veterano delegado había organizado con un grupo de los clientes más selectos. La reunión y la cena transcurrieron en un ambiente cordial y de cumplida corrección: el delegado con el puñal clavado en la espalda, los clientes atentos y preocupados en la mesa por corresponder al delegado ante su superior y, ajeno a todo, el jefe perdido entre ellos, más concentrado en poner término a su estratagema que en conocer los pormenores que afectaban al trabajo de su zona. El delegado podía barruntar las consecuencias del temporal que se avecinaba, se quedaría sin puesto de trabajo, pero habría de luchar por sus derechos ante al juez. Tan embebido estaba en el problema que casi adivinó que aquella era su parada y, antes de que chirriasen los frenos, se incorporó del asiento. El jefe alardeó de nuevo de un corazón de hielo al despedirse…&lt;br /&gt;–¡Que tengas un buen fin de semana!&lt;br /&gt;El delegado no se volvió ni tendió la mano, solo le espetó un adiós.&lt;br /&gt;Cerca de la ventanilla, la señora que se escondía tras unas gafas de sol, sacó otro cigarrillo que devoró con ansiedad, igual que los anteriores. Como si siguiera un metódico ritual, salía al pasillo cada vez que finalizaba un cigarro para volver a fumar otro. Tal vez fuese un modo de disimular dentro del compartimento, que no pensaran que fumaba sin parar… Entre pitillo y pitillo ahuecaba su cabello rubio con movimientos cortos de sus manos. Las gafas ocultaban unos ojos fatigados, tristes de apenas dormir en demasiadas noches seguidas. Unos ojos a los que ya poco les importaba que el humo fuese dañino, pues había males peores. Aquellos ojos que espiaron ventanas y puerta del motel donde su marido se había hospedado, tras aquella repentina reunión que surgió de la nada. Así que eso es lo que había ocurrido veces anteriores, en tantas ocasiones como urgencias de negocio, tantas como chicas de alterne, como clubs de carretera que jalonaban el regreso a casa… Hasta que no lo vio con sus propios ojos no había querido creerlo, pese a las advertencias y sospechas. El mero hecho de seguirle y vigilarle certificaba el engaño, ya lo condenaba. Se tropezó en el pasillo con un tropel de gente que bajaba y subía cargada de maletas, luego volvió junto a la ventanilla para seguir observando la noche a través de sus gafas oscuras. No había hecho más que encender un nuevo cigarro cuando se incorporó brusca e interceptó el paso al interventor…&lt;br /&gt;– …¡Daston Ville! ¡Señora, hace dos estaciones que lo hemos dejado atrás! ¿No escuchó el aviso…?&lt;br /&gt;La señora entró precipitadamente en el vagón, tropezó con el granjero, recogió su bolso y marchó como una exhalación. El joven iba a colocarse de nuevo el sombrero sobre el rostro y reanudar su sueño cuando volvió a sonar el teléfono que colgaba del cinturón. Gracias a las prisas de aquella viajera esta vez sí lo oyó…&lt;br /&gt;–Vaya, Jorge, lo siento… Era de esperar. Ya sabes lo que has de hacer, sigue las indicaciones que os di al pie de la letra, ¿eh? Sí, sobre la loma, sí, la zanja ya está hecha, sí… Llegaré el viernes. Hazlo bien, vale.&lt;br /&gt;El granjero no pudo disimular un gesto de congoja, el caballo del abuelo había muerto de viejo, por fin descansaría bajo la mullida hierba de la loma, sobre las vastas praderas que primero cabalgó; el abuelo podía sentirse orgulloso. Sí, era curioso cómo su labor aquí resultaba imprescindible… Misterios de los nuevos tiempos que su heredada alma de granjero se limitaba a asumir sin comprender. En el fondo, él pertenecía a aquel mundo y las prisas, protocolos y penurias de la vida urbana no casaban con su rústico carácter, quizás por eso no le afectaban. Observó ahora los rostros sin interés que ocupaban el vagón, de verdad que tenía ganas de llegar al rancho… Se moría por subir a la loma alta y contemplar el valle a sus pies. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-1022842308474871235?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/1022842308474871235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=1022842308474871235' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1022842308474871235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1022842308474871235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/06/p-s-j-e-r-o-s.html' title='P A S A J E R O S'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7450736655638844686</id><published>2008-05-24T11:48:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:59:40.149+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>UNA COSA ANODINA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_194063"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=una-cosa-anodina-1196944998542333-3"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=una-cosa-anodina-1196944998542333-3" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View UNA COSA ANODINA on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/una-cosa-anodina?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me pareció vislumbrarlo en una de esas veces en que me volví, mientras esperaba. Sí, me estaba mirando… Allí enfrente, erguida, con aquel porte tan distinguido, resultaba elegante, casi atractiva. Me miraba ahora, atrevida y desafiante, envalentonada, como si su silencio quisiera provocarme… ¿A que no te atreves?&lt;br /&gt;–¡Díos mío! –pensé–, voy a volverme loco. Justo lo que me hacía falta ahora, otro lío…&lt;br /&gt;Pero ella insistía, y por encima del hombro echaba miradas de reojo que me iban consiguiendo poner más y más inquieto. Cuando cambió al gesto de indiferencia, me fijé en ella con detenimiento: era fina, de perfil recto y sobrio, estaba maciza…&lt;br /&gt;–¡Díos mío, otra vez! –me asusté al descubrirme pensando en ella, justo cuando volvía a girarse hacia mí, esta vez, de frente.&lt;br /&gt;De la sala contigua, por fin, salieron dos hombres trajeados. Uno era el Gerente, que apenas diez minutos antes me había entrevistado, el otro, un director de Recursos Humanos, según me explicó. Era la primera vez que nos presentaban, pero enseguida supe por el ademán que no habría otra. Sin embargo fue el Gerente larguirucho quien habló…&lt;br /&gt;–Después de deliberar sobre su expediente, señor, hemos optado por prescindir de sus servicios…&lt;br /&gt;Seguí escuchando su discurso preelaborado en tono reiterativo y neutro, como el noticiero de las siete de la mañana, pero lo cierto es que ya no atendía sus palabras, casi que adivinaba lo que iba a escuchar. Tan sólo me fijé en ella, fría, ausente, con aquella postura distante, que no dejaba lugar sino a la más anodina indiferencia.&lt;br /&gt;El Gerente continuó, tedioso, su breve monólogo, y me incorporé maquinalmente, mientras sonaban sus últimas palabras…&lt;br /&gt;–Ahí tiene la puerta…&lt;br /&gt;Entonces la atravesé, contagiado de aquel descaro con que antes ella me enfrentó y, al pasar a su lado, la miré a sus ojos inertes, de madera vieja. De cerca no parecía tan imponente, pero siempre fui un caballero y, a pesar de la enconada situación, tampoco era el momento idóneo para perder las formas. El Gerente se agarró a su cintura, extenuado por el sermón y, juntos, expectantes, me observaron mientras me alejaba pasillo adelante… Pero ya no miré atrás, estreché el pomo del ascensor al tiempo que con un pícaro guiño susurré…&lt;br /&gt;–…¡El placer es mío!&lt;br /&gt;Al fondo sonó un portazo seco.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7450736655638844686?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7450736655638844686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7450736655638844686' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7450736655638844686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7450736655638844686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/05/una-cosa-anodina.html' title='UNA COSA ANODINA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1884727635566238658</id><published>2008-05-10T10:02:00.001+02:00</published><updated>2010-02-24T00:01:41.197+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>SILENCIO EN LA JUNGLA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_194050"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=silencio-en-la-jungla-1196944027922740-4"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=silencio-en-la-jungla-1196944027922740-4" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'SILENCIO EN LA JUNGLA' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/silencio-en-la-jungla?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se agazapó sobre la roca, adaptando la palma de los pies a las aristas rugosas. Con la cabeza hundida entre las rodillas, acechó la superficie cristalina de la orilla. Cuando la sombra del pez zigzagueó entre las rocas, un movimiento certero de su brazo acertó a atravesarlo. En la vara puntiaguda, la pieza cobrada daba coletazos desesperados, mientras el salvaje recogía de la arena otra vara con cuatro pescados más, ya inertes, y se alejaba de la playa en busca de la zona arbolada en la que proveerse de algunas frutas.&lt;br /&gt;Aún el sol no había alcanzado su punto más elevado, cuando sonó de nuevo la sirena… Al igual que en anteriores ocasiones, el salvaje ya sabía lo que aquello significaba. Paralizado, escuchó atento la estridente señal para, rápido y nervioso, dirigir sus pasos montaña arriba. Desde lo alto, observó la llegada del barco y al ruidoso grupo de turistas que alborotaban la pequeña cala con sus ropajes de llamativos colores. En su mirada neblinosa se apagó el brillo que antes le había mantenido ocupado y, a rastras, se adentró en la jungla en manifiesta actitud huidiza.&lt;br /&gt;Una vez en la gruta, apenas dio cuenta de la pesca que obtuvo durante la jornada, preocupado por la reciente visita a la isla; le inquietaban los viajeros, aquellos extraños que, cada vez con más frecuencia, invadían el silencio que imperaba en la jungla. En los últimos tiempos había aprendido a valorar el significado de aquel preciado silencio. La jungla proporcionaba todo lo que podía necesitar: alimento, techo y cobijo. El no podría soportar aquellas telas que aprisionaban los cuerpos ni tampoco le hacía falta cargar con tan raros equipajes, aunque no siempre fue así…&lt;br /&gt;Aquella noche durmió acosado por incesantes pesadillas que ahuyentaron la placidez del descanso. Soñó cuando, más joven, los trajes elegantes apretaban su cutis afeitado de ejecutivo prometedor. Entonces, la carrera hacia la cima se adivinaba libre de obstáculos, aunque no de competidores, pero la rotundidad de sus triunfos bastaba para merecer la tan disputada plaza de la Jefatura comercial. De hecho, aquel viaje en hidroavión a las islas no representaba sino un avance del premio principal, al que fueron invitados los mejores profesionales seleccionados. Sus expectativas eran inmejorables y excelentes sus resultados. Las únicas nubes que enturbiaron el horizonte de aquella decisiva reunión fueron las que cubrieron el atolón, durante la mañana previa al viaje de partida. Luego, a la tarde, se desencadenó una tormenta atroz que envolvió al indefenso aparato al poco de iniciar el despegue. A merced de los embravecidos elementos, el hidroavión volteó sin control hasta romperse como un juguete entre las olas que asediaban sin piedad aquel apartado conjuntos de islotes que, hasta entonces, sólo fueron un reclamo paradisíaco.&lt;br /&gt;La tragedia superó con creces el alcance de las posibilidades con las que contaban los dispersos habitantes de aquellos tranquilos lugares. Cuando menguó el temporal, y pudieron acercarse a los restos del accidente, tan sólo hallaron enseres inservibles, hechos añicos y cadáveres diseminados por el océano. Muchas esperanzas de futuro acabaron allí sus días, incluso algún cadáver no apareció, pero no por ello las grandes empresas dejaron de crecer. Nadó, cegado por el oleaje, hasta alcanzar la costa y, extenuado, se desplomó junto a la cueva que luego iba a servirle de morada. Era un cualificado profesional y, por tanto, estaba preparado para el éxito: recorrió la geografía costera de su nueva prisión, aprendió a cazar y a pescar, y comenzó a descubrir el crudo sabor de sentirse vivo. Era un superviviente.&lt;br /&gt;Al día siguiente, casi con talante obsesivo, volvió a vigilar los movimientos de aquel grupo de estrambóticos turistas, contemplaba sus risas, su lenguaje, sus bailes y fiestas en la orilla de la playa. Siempre ocurría así: las excursiones duraban un fin de semana, dos días completos en los que ni cazaba ni comía, concentrado únicamente en espiar las idas y venidas de aquellos molestos visitantes, en aguardar el ansiado momento de su regreso. Aquella segunda noche tampoco fue capaz de dormir en paz, soñó con gráficas y curvas de crecimiento, coloreadas según los potenciales, de acuerdo al índice de mercado, local o de área, soñó con parámetros y estadísticas comparativas que reptaban frías sobre su desnuda espalda y, cuando irrumpió el alba en la gruta, él ya estaba montaña arriba oteando las maniobras de la embarcación. Con el sonido de la sirena anunciando el fin del viaje, y la hora de la partida, su mirada recobró el destello brillante que lo convertía en un fuera de serie… Entonces podía cazar y dormir, ahora podía escuchar los susurros de la jungla que con tanto mimo le albergaba y, por fin, disfrutar del verdadero silencio del triunfo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-1884727635566238658?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/1884727635566238658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=1884727635566238658' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1884727635566238658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1884727635566238658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/05/silencio-en-la-jungla.html' title='SILENCIO EN LA JUNGLA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5933311028516528130</id><published>2008-05-01T10:32:00.002+02:00</published><updated>2010-02-24T00:03:55.523+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>FINAL DE COSTA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_194046"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=final-de-costa-1196943867621261-5"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=final-de-costa-1196943867621261-5" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'FINAL DE COSTA' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/final-de-costa?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No había letrero alguno; quizás por eso siguió la inercia de aquel cruce. Llevaba horas al volante y nada le habría desanimado más que haber leído la señal de alguna población cercana. Solo conducir, tragar kilómetros hacia un lugar sin nombre...&lt;br /&gt;Nunca bendijo tanto el hallazgo fortuito de aquella villa como el efecto beneficioso que a partir de ese momento le acompañó. El carácter atormentado que le perseguía en los últimos años a causa de la enfermedad de Marie y, también, por la jubilación anticipada que le forzó a enfrentarse sin esperanzas a una batalla perdida, le habían transformado en un ser hosco y solitario. No le bastaban las respuestas de su médico, el Dr. Vincent, instándole con fingida profesionalidad a probar terapias psicológicas que le ayudarían a fortalecer su acrecentado pesimismo, ni tampoco iba a poner el resto de fe que le sobraba en aquellos rutinarios fármacos. Siempre fue hombre dinámico, de mente ágil que se tornaba vivaz cuando estaba ocupado, su estado ideal. Ahora, sin trabajo, intentaba suplir el espacio de sus actividades dedicando un tiempo a organizar sus colecciones de modelista, incluso llegó a terminar de una vez aquella fragata antigua que le regalaron sus compañeros en el homenaje de despedida.&lt;br /&gt;Sin embargo, ni las maquetas de sus balandros ni los medicamentos ni los consejos del doctor Vincent poseían la consistencia suficiente para detener la tortuosa avalancha de ansiedad que supuso la muerte de Marie. Sin obligaciones era un hombre desarmado, pero sin lazos afectivos sus sentimientos caían desbocados en una vorágine sin fin de soledades. Por eso cogió el vehículo, su mundo de toda la vida se quedaba pequeño y su espíritu, hambriento de avidez, le empujaba a explorar horizontes distintos a la búsqueda de una novedad que tal vez le hiciera resucitar de aquella situación que le aprisionaba.&lt;br /&gt;Aquélla tarde abandonó la autovía que le devolvía a casa y regresaba sin prisa por la comarcal. En muchas otras ocasiones pasó frente a aquel cruce, dejándolo a un lado, pero esta vez decidió tomarlo con un giro repentino, casi al tiempo que se dejaban caer las primeras gotas de lluvia. Al poco, la carretera se estrechó hasta borrarse la línea divisoria que marcaba la doble dirección y el firme dejó notar la superficie parcheada de sus baches. El aparente rodeo comenzó a extenderse más allá de su pretensión original, pero para entonces la lluvia era ya copiosa y el movimiento rápido del parabrisas le dificultaba conducir con seguridad. Una fuerte tormenta eléctrica se desató en apenas unos instantes y su resplandor intermitente se reflejaba fantasmagóricamente entre los árboles cercanos. Su preocupación crecía a la vez que el temporal y la noche cerrada iban en aumento, hasta que con un rescoldo de alivio divisó las luces de la pequeña villa. Circuló lento por lo que semejaba una calle principal, vacía de transeúntes. Aguardó con el motor en marcha hasta descubrir la figura de alguien a quien poder preguntar. Por fin distinguió al viejo pescador que esquivaba el chaparrón bajo los aleros. Aunque a este no le hizo mucha gracia abandonar por un momento su refugio de la orilla para responder a las dudas nerviosas de un conductor extraviado, así y todo, contestó sin un mal gesto...&lt;br /&gt;-La carretera no sigue. Está usted en la costa! O vuelve por donde vino o...&lt;br /&gt;Debió notar el rostro perplejo del hombre que le preguntaba y, mientras volvía a resguardo de los aleros, apostilló:&lt;br /&gt;-Dos manzanas más al fondo tiene el hostal de la señora Olmos... Hace una noche de perros, oiga!&lt;br /&gt;No le faltaba razón al viejo marino, nada mejor que la opinión de un experto pescador para seguir el consejo a pies juntillas, por lo que se dirigió en dirección al hostal dispuesto a capear la noche del modo más cómodo.&lt;br /&gt;Cuántas veces le escuchó decir al doctor Vincent que no debía encerrarse ni aislarse, que necesitaba exteriorizar sus inquietudes, conversar, compartir tareas o colaborar en cualquier acción con implicaciones sociales. Cada vez que le soltaba la perorata lo acompañaba con un tratamiento de pastillas destinadas a frenar su ansiedad y controlar su sueño que, por el contrario, solo conseguían dificultar y reducir el tiempo destinado a dormir. Sin embargo, obligado a pernoctar en casa de la señora Olmos, dormía. La urgencia de las circunstancias impusieron que tampoco tuviera a mano las medicinas que metódicamente pretendían dominar su vida y, sin embargo, las tostadas rebanadas que la propia señora Olmos subía a la habitación ofrecían el remedio milagroso del mejor de los desayunos. Luego, quedaba toda la mañana por delante antes de que con ganas casi se deseara la hora de la comida.&lt;br /&gt;El tiempo transcurría en la villa sin preocuparse de mirar el reloj, los paseos por el muelle o las tertulias en el bar del hostal entonaban las tardes de modo que parecía que el tiempo se hubiese tomado un respiro también para olvidarse de todo lo que no tuviera nada que ver con la calma o la paz. Las conversaciones con Mauri, el viejo pescador, repasaban hechos pasados aunque liberados de la importancia actual. Le agradaba escucharle, mientras el pescador preparaba un montoncito de tabaco para su pipa de motivos marineros y hablar con él, cuando la encendía y aspiraba, pues casi pertenecían a la misma generación si bien los avatares de sus vidas distaban en detalles considerables. La mar moldea la cruda arboladura de los hombres que la trabajan y el viejo Mauri desconocía el significado de la palabra médico... A diferencia del pescador, a él no le habían faltado penurias que solventar, sobre todo y muy a pesar suyo, los últimos padecimientos de su querida esposa, demasiado recientes aún, pero algo había en el modo de enfocar los problemas que originaba un abismo entre ambos a la hora posterior de extraer conclusiones. Con el viejo marino aprendió el secreto del optimismo, sobre el que tanto había oído predicar sin interés. Las lecciones que Mauri sacaba de un obstáculo pasado lograban hacer desaparecer el problema mismo e, incluso, su posible repetición. Y esto era algo que a él le regocijaba, tan asaltado por los mismos fantasmas, pues le entroncaba de nuevo a la realidad, sin cargas ni peso sobrante. Al final, una buena risotada entre amigos o un paseo por los acantilados desentumecían el óxido acumulado de la fatal seriedad y todo volvía a colocarse en el orden y en su sitio justo.&lt;br /&gt;Los viajes a la villa se fueron haciendo más frecuentes. Primero, con excursiones o algún fin de semana, luego pequeñas temporadas que le devolvían a casa renovado. El propio doctor Vincent se mostraba satisfecho con los resultados de su tratamiento al comprobar los avances de su decaído ánimo. No podía imaginar que las medicinas descansaban al fondo de un cajón, tan abandonadas como sus intenciones de asistir a rueda terapéutica alguna. Solo de pensar que volvería a la semana siguiente a la villa una diáfana alegría se le reflejaba en el semblante, imposible de disimular.&lt;br /&gt;Al principio fue tan solo una fugaz idea que se le pasó por cabeza. Luego, ayudado por el tiempo y el sosiego para la reflexión, fue madurando su proyecto hasta adueñarse por entero de su entusiasmo. Poco a poco fue cambiando vínculos, no tenía nada de descabellado trasladar su hogar a donde se sentía más a gusto. Además, hacía tanto que no sabía lo que era sentirse así, casi lo había olvidado.&lt;br /&gt;Comenzó por desprenderse de su casa de la ciudad. Entre Marie y él habían conseguido convertirla en un hogar, pero ahora era demasiado grande para sus necesidades. En sus amplias habitaciones descansaban los recuerdos, hablando del pasado irremediable, recordándole los límites del futuro. No fue difícil desembarazarse de ella, estaba bien situada en el centro urbano. A cambio, un pequeño ático junto al hostal de la señora Olmos, en una callejuela paralela, sin tráfico y con vistas a los montes, desde donde se podía respirar el aroma de los robledales en otoño. Cuando la brisa del nordeste volvía a soplar entonces era el olor a salitre añejo el que inundaba cada rincón de la villa, algo que a él le hacía ensanchar los pulmones y tragar bocanadas. Era el olor del pueblo que reconocería entre un millón, inconfundible. Antes, unos meses atrás, apenas para él tenían significado los olores, ni la risa... Sí, ahora se sonreía para sus adentros al recordar las palabras del doctor Vincent en la última visita:&lt;br /&gt;-...No se le ocurra abandonar el tratamiento! ...Si marcha de vacaciones a ese pueblo que dice, por lo que más quiera, siga tomando las pastillas!&lt;br /&gt;Al doctor Vincent lo avisaron a media tarde. Debido a lo escarpado del lugar, ya anochecía cuando el médico forense llegó a los acantilados para levantar el cadáver. El cuerpo inerte de su antiguo paciente yacía entre los rocas, sin señales violentas, casi podría afirmarse que su expresión era plácida; lo examinó. Junto a él una pipa con tabaco sin encender descansaba en el suelo...&lt;br /&gt;-Él no fumaba...&lt;br /&gt;Finalmente, rellenó el último apartado del informe por fallecimiento: causa natural. De regreso por la autovía el doctor consultó el mapa... Los Acantilados! No existe ninguna población con ese nombre... El inspector que conducía el vehículo aseveró:&lt;br /&gt;-Ahí se acaba la carretera... ¡Estamos en la costa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS &lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5933311028516528130?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5933311028516528130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5933311028516528130' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5933311028516528130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5933311028516528130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/05/final-de-costa.html' title='FINAL DE COSTA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3009208331497709686</id><published>2008-04-19T12:05:00.000+02:00</published><updated>2008-04-19T12:07:22.792+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL CAZADOR DE CUENTOS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="width:425px;text-align:left" id="__ss_195334"&gt;&lt;object style="margin:0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=el-cazador-de-cuentos-1197033464773907-2"/&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"/&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"/&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=el-cazador-de-cuentos-1197033464773907-2" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="font-size:11px;font-family:tahoma,arial;height:26px;padding-top:2px;"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" style="border:0px none;margin-bottom:-5px" alt="SlideShare"/&gt;&lt;/a&gt; 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WIDTH: 425px" id="__ss_177251"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=malentendido-1195841048141896-4"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=malentendido-1195841048141896-4" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'MALENTENDIDO' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/malentendido?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No era de extrañar que al doctor Edouard le resultase más atractivo el suave clima de la costa, sobre todo después de pasar el resto del año enclaustrado en el rutinario bullicio de la capital. El trayecto que separa ambos destinos es casi de cinco horas de viaje para aquel tren de alta velocidad de las que llevaba sentado ya más de la mitad, entregado a una callada concentración. Tan ensimismado andaba en sus hondas cavilaciones que aún seguía con la gabardina puesta, los últimos meses de trabajo habían requerido de especial dedicación y ahora se cobraban el exceso de la factura. Para un psiquiatra de prestigio, además, esto significaba poner en marcha los mecanismos de acción que cada día ensayaba con sus pacientes, aunque era el primero en reconocer lo dificultoso de predicar en el ejemplo.&lt;br /&gt;Primero fue la señora Douglas, un caso típico de manía persecutoria, ya había resuelto antes situaciones si cabe más complejas, aunque no en una paciente tan adinerada. Luego llegó la viuda de Lenotre, dueña de una gran cadena de supermercados, pero condenada a una artritis feroz que le deformaba los huesos, una anciana prematura poseída por fantasmas del pasado, oscuras huellas de una juventud marcada por la miseria y la promiscuidad. En estos casos los tratamientos farmacológicos constituían el remedio idóneo. La enferma delegaba su voluntad en el medicamento, aliviada así de mayores responsabilidades. Pero el caso de Lisa Rivère, el último que le había ocupado, al mismo tiempo que le había entusiasmado como profesional le había sumido en una especie de controversia cruel consigo mismo. Le atrajo el desenfado de su juventud, su influenciable capacidad de dejarse impresionar. Todos los desamores de Lisa se fundamentaban en el egocéntrico interés que motivó a sus pretendientes. Cuando se casó con el barón Bigongiari creyó que con el tiempo superaría cualquier diferencia derivada de edades tan distantes, pero hasta el viejo barón se permitió la licencia de marcharse con la primera que aceptó tontear a sus requerimientos. No existía fortuna en el mundo entero capaz de otorgar la dicha que la elegante señora Rivère ansiaba, a pesar de que sus cuentas bancarias precisamente gozaban de la mejor salud. No, sus penas no tenían precio, no se trataba de eso... El profesor Edouard la atendía con pulcritud, sí, la escuchaba y, atento, inquiría sobre algún detalle para ella imperceptible, siempre con unos modales exquisitos. La señora Lisa necesitaba que alguien le prestara atención y si había de pagar para ello lo haría con uno de los mejores especialistas de la ciudad.&lt;br /&gt;Al doctor Edouard no se le escapaba esta clara predisposición de su paciente, pero con la maestría propia de un malabarista circense sabía dónde encauzar sus temores, dónde ayudarle a descargar sus tensiones y dónde invertir las cuantiosas primas de sus consultas. Conocedor del terreno, jugaba con fuego, pero hábil en la suerte de inventarse salidas, conseguía imprimir confianza y ganarse la credibilidad del cliente.&lt;br /&gt;Era mediodía y hacía calor. Se levantó del asiento para quitarse la gabardina y, doblándola sobre sus rodillas, volvió a sentarse. Sin embargo, con Lisa le ocurrió algo que nunca antes había sucedido en toda en su carrera. Tal vez fue por eso, porque también era joven y bella o tal vez porque desde que se divorció de su esposa no solo había sido incapaz de estar con otra mujer sino que incluso le había resultado imposible confiarse a alguna. Se refugió en el trabajo, desmedido, casi disfrazado tras una máscara de profesional riguroso, enmascaró sus necesidades, sus apetencias, hasta el más leve atisbo de afecto. Por eso la relación que surgió entre ambos le asustó tanto. Lisa se entregaba, impredecible e insegura, sostenida tan sólo por sus peroratas de estudiado efecto y eso a él le vaciaba, le provocaba un obsesivo acúmulo de sentimientos encontrados que, después de cada sesión, al finalizar cada relación, le recordaban con crudeza la fragilidad de su disfraz. Por ello se vió obligado a poner fin a la perjudicial tensión de aquella encrucijada.&lt;br /&gt;Los viernes eran el único día de la semana que no había consulta de tarde, siempre tenía a mano la excusa de la ingente cantidad de informes que actualizar. Además, el fin de semana era suyo, viajaría al apartamento de la costa para renovar aires... A través de la puerta del compartimento divisó una pareja de policías y entonces cayó en la cuenta de que aún llevaba el abrecartas de metacrilato en el bolsillo de la gabardina. Se incorporó despacio y abandonó el vagón por la otra salida. Abrió con urgencia la ventanilla y tiró el puntiagudo abrecartas, la gabardina delataba manchas de sangre... Sintió tras de sí la puerta que se abría, los gendarmes llegaban y no podía articular palabra... Ya la habrían descubierto, acribillada, acuchillada en un charco de sangre en el pasillo de su casa, entre las ropas que esparció por el suelo en un intento de simular un atraco desesperado. Un nudo le aprisionaba la garganta, sudaba, lo sentía, ahora iba a decir sólo que lo sentía. Por eso cuando oyó atrás la voz del policía...&lt;br /&gt;-¿...Me permite, señor?&lt;br /&gt;-Lo siento...&lt;br /&gt;Se giró lento, impávido, dejando caer a sus pies la gabardina ensangrentada. El policía entró al servicio y el otro compañero le conminó en tono amble...&lt;br /&gt;-Gracias, ¡tenga cuidado!...&lt;br /&gt;El doctor Edouard se agachó a recoger la gabardina y, componiéndose el rostro, regresó a su asiento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;h&lt;a href="http://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;ttp://militeraturas.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-6248347223030813745?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/6248347223030813745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=6248347223030813745' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6248347223030813745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/6248347223030813745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/04/m-l-e-n-t-e-n-d-i-d-o.html' title='M A L E N T E N D I D O'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-5177504173318983210</id><published>2008-03-29T11:58:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:13:33.550+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LLEGO TARDE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_177268"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=llego-tarde-1195841832922229-2"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=llego-tarde-1195841832922229-2" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'LLEGO TARDE' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/llego-tarde?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Llego tarde... Sí, bien, ¡hasta luego, cariño!&lt;br /&gt;Acababa de hablar con ella cuando las primeras gaviotas de la tarde se posaban en la orilla. Las olas elevaban una tenue cortina de bruma entre los acantilados y dejaban su rastro iridiscente sobre la arena mojada. Era la misma playa en que se conocieron, donde transcurrieron sus cuatro veranos de noviazgo enamorado. Después de casados también siguió siendo aquel escenario el testigo de su amor, pero sólo durante el primer año, en los otros cuatro siguientes se hicieron mayores, se volvieron más serios de repente.&lt;br /&gt;Sin embargo hoy no se bañaría como venía repitiéndolo con regularidad cada viernes noche desde hacía casi un año. Siempre había mantenido esa sana costumbre de rubricar con deporte la jornada semanal, primero en la piscina y, avanzada la primavera, en su playa preferida. A Nelly, sin embargo, aún no le había confesado que de nuevo frecuentaba la playa, ella seguía convencida de que acudía al polideportivo municipal. Desde que se trasladaron a Thöodar para estrenar aquella reciente urbanización algo comenzó a cambiar, empezó a sentirse incómodo dentro de aquel enorme chalet, como si tanta confortabilidad no compensara lo suficiente el sacrificio al que la cruel hipoteca le sometía. Así empezó a engañar a Nelly, con pequeñas mentiras, por ejemplo en el precio de la casa, la cantidad excesiva de dinero negro que hubo de entregar previo a la compra siempre fue un hecho oculto para su esposa. Por supuesto que también permaneció ajena a los favores cobrados por la secretaria de la Promotora. Monique era una secretaria especial, con un tipo más apropiado para modelo de pasarela que para dejarlo macerar tras el despacho de una oficina, no era extraño por tanto que crecieran los negocios de la inmobiliaria. Además sabía emplear cada uno de sus convincentes recursos a la perfección, desde el principio dominó y estableció las cláusulas pendientes de aquel nuevo contrato.&lt;br /&gt;Llevaban viéndose y manteniendo aquella relación escondida durante todo ese tiempo, sin que su mujer tuviera siquiera la más leve sospecha. Hacía apenas una semana que Nelly le había descubierto restos de arena en los bolsillos del pantalón, también en los zapatos; a él no le quedó más remedio que traer a colación el recuerdo de la cercana playa de Thöodar y los inolvidables veranos disfrutados allí. Pero en el fondo le molestaba tener que mentir así. Se encontraba acosado, de un lado, por la extorsión sexual de la secretaria, ávida por satisfacer los beneficios de su tributo y, de otro, por el asedio moral que se infringía a sí mismo, que le removía las entrañas y hacía tambalear sus cimientos al no hallar escapatoria posible...&lt;br /&gt;-A nadie le amarga un dulce... -pensó en un principio, pero a Nelly la amaba y aquella situación amenazaba con transformarse en una insoportable indigestión.&lt;br /&gt;Aquella sería la última vez, había decidido poner fin a aquel chantaje consentido, así que esa tarde se citaron como un viernes más al borde del acantilado, sobre la playa. Llegó antes que ella y se cuidó mucho de dejar visible el automóvil en lo alto, luego se alejó un poco para esperar junto a los arbustos. Aquella lenta eternidad no le pareció tanto cuando escuchó a lo lejos el motor del coche que llegaba, como siempre había aparcado fuera, al otro lado de las dunas. La última luz del día se apagaba, difuminada entre la película de bruma que ascendía, espesa. Las siluetas del vehículo y de la chica se recortaban, oscuras, sobre el acantilado, contra el cielo del horizonte... Fue entonces cuando saltó de su escondite y, en apresurada carrera, arremetió desde atrás contra el cuerpo de la mujer. La empujó con un golpe sordo, con fuerza, contra sus espaldas desprevenidas. La noche le impidió verla caer por el acantilado, ni siquiera oyó las olas en su batir incesante, abajo sólo imperaba un silencio frío que le hizo estremecer...&lt;br /&gt;Regresó a casa por la carretera vecinal sin lograr reponerse, era pronto aún para percibir el alivio de haberse desembarazado de Monique y su malévola tiranía. Ahora nada impediría la completa dedicación a su familia, lo había hecho por Nelly, por la felicidad de su amor naufragado, no habría nunca nada que explicar. Trató de inspirar hondo al volante para calmarse, sin conseguirlo. Las luces de Thöodar tiritaban, intermitentes, cuando entraba ya a la población, ni siquiera el escaso tráfico nocturno le devolvió la sensación de tranquila serenidad que ahora necesitaba. Estaba tan nervioso que hasta le pareció cruzarse con el coche de la secretaria cuando ya enfilaba la avenida de entrada a la urbanización. Aceleró mientras su inquietud iba en aumento y un largo escalofrío tomaba forma de mal presentimiento. Acabó por aparcar de cualquier manera, se apeó y entró en la casa como una exhalación sin dejar de gritar...&lt;br /&gt;-...¡Nelly, Nelly! …¡Oh, Dios mío, Nelly, no, no!...&lt;br /&gt;Notó el vibrador del teléfono móvil en el bolsillo de la americana...&lt;br /&gt;-...¡Llego tarde, amor! -al otro lado la voz de Monique sonaba cadente, sin estridencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-5177504173318983210?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/5177504173318983210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=5177504173318983210' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5177504173318983210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/5177504173318983210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/03/llego-tarde.html' title='LLEGO TARDE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8970002388032081278</id><published>2008-03-28T18:20:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:26:50.244+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>UN ÁRBOL LLAMADO...</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_11829"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=un-rbol-llamado-29971"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=un-rbol-llamado-29971" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;a title="View 'UN ARBOL LLAMADO...' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/un-rbol-llamado?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt;  &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entre los humedales se fue abriendo paso ahora más ligero, aunque bastante fatigado. Atrás quedó el peligro de la zona pantanosa y de los tramos que hubo de atravesar con el agua llegándole hasta el pecho. Sujetando el machete por encima de la cabeza, con los dientes apretados, avanzó con lentitud cada centímetro, tragándose el sudor que goteaba de su barba rala, hasta que por fin el lodo se tornó firme y pudo correr hacia el bosque. Un suspiro de esperanza pareció resucitar de sus sofocados jadeos cuando penetró en la espesura. Sin detenerse, continuó la desenfrenada carrera, apartando a golpe de machete la maraña de lianas que obstaculizaba su camino. Un camino improvisado sobre la marcha, inventado por el afilado cincel del único arma del que ahora podía fiarse. También atrás quedó el galopar tumultuoso y los ladridos salvajes de las fieras desbocadas, alentadas por los gritos no menos fieros de sus perseguidores.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Corrió y corrió hasta caerse, hasta que todo ápice de energía se esfumó, desgastado. Su rostro quedó hundido en el barro del suelo, entre las hojas, al pie del gran tronco, bajo el frondoso techo del bosque. Aquella zona de la costa oriental era conocida por la bravura de los piratas que la custodiaban y, por tanto, tan temida como evitada. Sin embargo, la galerna que le desarboló el palo mayor fue una más de las que frecuentemente se desataban en el área en aquella época del año, dejándole así a merced de las aristas rocosas de los arrecifes, sembrados indiscriminadamente por la mano del diablo. Advertido del riesgo, el inoportuno temporal vino a complicar el viaje inesperadamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Sin fuerzas para oponerse a los piratas que lo capturaron hubo de padecer un tortuoso cautiverio, interminable de no ser por el descuido igualmente inesperado de sus captores que, oportunamente, supo aprovechar. La persecución fue despiadada y, durante la carrera, habló consigo mismo repasando cada pregunta y respuesta, cada uno de los motivos que lo habían empujado tan lejos en el viaje de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Recordaba la voz de su amigo Pablo animándole con tono amable, apaciguando sus miedos. Pensándolo bien no conocía a nadie con aquel nombre, pero sí reconocía la voz familiar del amigo. Le hablaba del hogar y de las gentes que amaba en la otra tierra firme, de donde partió. Sí, se decidiría a volver, iba siendo hora de regresar. Ahora mismo no existía nada que más deseara y, llorando, se abrazó a su amigo, desconsolado. Así, abrazado, se despertó, con sus brazos alrededor del enorme tronco redondo, queriendo abarcar el ancho contorno del árbol que cobijó su sueño… Pablo, Pablo!, gimió aún levemente, mientras despertaba, incrédulo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;De vuelta a casa fue lo primero que hizo, según vino proponiéndoselo durante todo el trayecto. Llegó al pueblo dispuesto a dedicarse en exclusividad a cumplir aquella promesa. La antigua casa de piedra seguía en pie, aunque en ruinas y, así, recorrió cada rincón de infancia y los recuerdos que aún pervivían en los lugares que amó. Dejó que sus pasos le guiasen o, tal vez, fue el propio sendero que llevaba a la fuente el que lo guió… Por un instante dudó y se preguntó por dónde… ¡Por aquí, por aquí!, reconoció la voz, al final de la linde con el bosque. Se sentó allí, bajo el árbol grande, apoyado en el respaldo confortable de su grueso tronco y, extrayendo el libro del petate, leyó durante horas, ininterrumpidamente, hasta dormirse. Al despertar, se despidió… ¡Hasta mañana, Pablo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8970002388032081278?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8970002388032081278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8970002388032081278' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8970002388032081278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8970002388032081278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/03/un-rbol-llamado.html' title='UN ÁRBOL LLAMADO...'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4516241940622923072</id><published>2008-03-15T10:52:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:43:37.962+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>PERO NO MATARÁS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_177838"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pero-no-mataras-1195900658312093-2"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pero-no-mataras-1195900658312093-2" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'PERO NO MATARAS' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/pero-no-mataras?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hacía rato que se habían acabado las gasas, la enfermera le enjugó el sudor de la frente con un pañuelo de papel usado. El médico manipuló el costado del hombre y pidió más sutura…&lt;br /&gt;- …La última caja, doctor. –apuntó la enfermera.&lt;br /&gt;Cuando acabó la intervención se volvió hacia ella con tono de eficiencia:&lt;br /&gt;-Vigila el drenaje y cámbiale el suero…&lt;br /&gt;Apenas acabó de pronunciar estas palabras cuando un disparo certero hizo añicos el espejo colgado junto al gran ventanal, que también terminó por venirse abajo del todo en mil pedazos. La enfermera corrió de un salto tratando de salvar las dos botellas de suero que reposaban en la vitrina debajo del espejo, pero llegó demasiado tarde. El médico gritó tajante mientras se agachaba:&lt;br /&gt;-¡Al suelo, no os mováis!&lt;br /&gt;Una nueva racha de disparos se sucedió, esta vez más continuados. Llevaban cinco largos días sometidos al tortuoso asedio de un francotirador que, sin ningún escrúpulo, mantenía a raya los restos de aquel gabinete médico que fue incapaz de seguir a la población en su huída desesperada ante los tanques invasores. Las tropas enemigas no tardarían en llegar con su demoledor rastro de destrucción y, mientras, el francotirador constituía la avanzadilla que aseguraba el camino abierto con su tarea de limpieza mortal.&lt;br /&gt;El doctor había conocido otras guerras, pero no establecía distinciones entre ellas; para él todas eran iguales, una oportunidad para demostrar que sólo triunfa la vida. El pasillo de aquel puesto abandonado era una muestra, plagado de enfermos y heridos que reclamaban la atención con sus lamentos. Sin embargo, nada se podía ya demostrar a los cuerpos de quienes no se quejaban, las balas se habían encargado de callarles para siempre.&lt;br /&gt;El sacerdote del hospital se acercó hasta él a rastras y, desoyendo el gesto de detenerse, continuó aproximándose hasta la entrada de la puerta principal... El silbido de una bala asesina le advirtió de cuál era el límite. Afuera, al otro lado de la calle, una pareja de ancianos acompañada de dos niñas y de un joven muchacho se ocultaban de la lluvia de disparos entre las columnas de los soportales a la espera del momento favorable para cruzar a salvo hasta el puesto médico.&lt;br /&gt;-Esa pobre gente no puede salir de ahí... -exclamó con impotencia.&lt;br /&gt;El médico ya los había observado antes a través del sucio y destrozado ventanal, pero bastante tenía con tratar de solventar las heridas de los que llegaban a sus manos con aquella escasez de medios. Sí, a veces creía que se trataba de algún milagro, pero no podía permitirse tregua alguna...&lt;br /&gt;-Hay que seguir, tráigame al siguiente, señorita...&lt;br /&gt;La enfermera gateó por el suelo y se incorporó, aprovechando el breve descanso que el francotirador les otorgaba. Regresó al poco con una camilla donde un soldado extendía su pierna engangrenada; antes había chillado de dolor y, aunque ahora desvanecido, la chica consideró apropiado dedicarle a él la última jeringa de anestesia disponible.&lt;br /&gt;De pronto, el sacerdote lanzó un grito desgarrador llevándose las manos a la cabeza, todavía tumbado en el suelo. El joven del edificio cercano había intentado cruzar la calle cuando un proyectil le alcanzó de lleno... Los niños chillaban histéricos, abrazados a la anciana, mientras el anciano intentaba ocultarles la vista del desagradable aspecto del muchacho muerto, hecho un ovillo sobre el reguero de sangre que brotaba bajo sus pies.&lt;br /&gt;-...¡Dios! ¡Nunca podrán pasar...! -se lamentó el sacerdote, al tiempo que retrocediendo, se dirigió a las escaleras del pasillo.&lt;br /&gt;El doctor venía escuchando desde hacía rato los quejidos lastimeros de una mujer que se había puesto de parto. Iba a ocuparse del muchacho de la gangrena en la pierna, pero enseguida comprobó que sufría una hemorragia interna y cambió de planes...&lt;br /&gt;-¡Traéme a esa mujer, rápido! -exigió con determinación- ...¿Y el sacerdote, dónde anda, lo necesito aquí?...&lt;br /&gt;-Lo ví en las escaleras que suben a la azotea... -acertó a explicar la enfermera reaccionando con rapidez. Acto seguido, la muchacha se concentró a fondo y consiguió calmar a la parturienta, le aseguraba que todo iba a salir bien, que ahora estaban con ella. La mujer siguió cada una de sus indicaciones al pie de la letra, aunque con el miedo clavado en el rostro mientras el doctor la exploraba. No pudo escuchar el resto de sus palabras porque otra repentina ráfaga de disparos se sucedió sin pausa, apretó los ojos y sólo se preocupó de respirar y empujar, respirar y empujar. Nadie podía oirse, el ruido de las balas se elevaba por encima de los gritos que provenían del pasillo y de la calle; uno de los impactos perforó la cabecera metálica de la camilla, pero el médico no tembló al sostener al recién nacido en sus brazos... El niño lloraba con fuerza, con exagerado estruendo ahora que los disparos habían cesado.&lt;br /&gt;El doctor se giró hacia la puerta cuando la pareja de ancianos cruzaba la entrada con las niñas y, entregando la criatura a su madre, se dirigió al sacerdote que, cabizbajo, descendía de la azotea por las escaleras. Cuando el sacerdote posó el fusil en un rincón lateral del pasillo le preguntó sin poder dar crédito a la escena...&lt;br /&gt;-¿Pero, ...¿qué ha hecho?&lt;br /&gt;-¡Que Dios me perdone! -suplicó el sacerdote con el gesto hundido- ...Pero no matarás...&lt;br /&gt;El doctor comprendió que por fin aquel francotirador no volvería a molestarles, que podrían seguir trabajando por la vida y pasó su brazo sobre los hombros de aquel hombre abatido en un intento por contener el dolor de su contradicción. Todos escucharon el llanto del recién nacido que inundaba la sala, que se extendía por cada rincón de los pasillos de aquel puesto en ruinas y que recorría cada una de las esquinas de las calles de la población con su música de esperanza. Incluso, por un instante, a algunos les pareció reconocer la canción de la vida que había decidido volver. Por fin podían escuchar el latido de su música en los corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4516241940622923072?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4516241940622923072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4516241940622923072' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4516241940622923072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4516241940622923072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/03/pero-no-matars.html' title='PERO NO MATARÁS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-801499350011657037</id><published>2008-03-01T09:47:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T00:45:59.174+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LA CAJA DE ZAPATOS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_197145"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=la-caja-de-zapatos-1197204552416646-4"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=la-caja-de-zapatos-1197204552416646-4" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'LA CAJA DE ZAPATOS' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/la-caja-de-zapatos?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eran por fin una familia. Cuando el pequeño Jeremías subió a bordo del gran trasatlántico comenzó la historia de una recuperación largo tiempo esperada por sus tíos, ahora transformados en máximos responsables de su cuidado. Lorna y Mateo se habían ocupado del muchacho desde que perdió a sus padres en aquel desgraciado accidente de avión, cuando apenas aún tenía la edad para empezar a hablar y, por más que lo hubieron intentado, aquella malformación en el lenguaje persistía hasta el punto de que el niño era incapaz de articular palabra a sus seis años. Sin embargo los especialistas habían coincidido en valorar favorablemente la idea de que un viaje siempre podría actuar como resorte capaz de estimular al muchacho e inducirle a manejar esquemas nuevos en su educación, en un intento más por crearle la obligación de hablar. El proyecto fue cobrando forma lenta y gradualmente en el ánimo de sus tíos, quienes venían necesitando en los últimos años de unas vacaciones largas y algo diferentes, hasta que por fin pudo llevarse a efecto tal y como siempre habían deseado, junto al hijo que la vida les había negado. Lorna estaba ilusionada desde mucho antes del día del embarque, casi se había acostumbrado a los juegos silenciosos del muchacho en el hogar, su sola presencia le bastaba para acariciar la felicidad de compartirlo con el amor de Mateo.&lt;br /&gt;La ruta que une Blins con el continente reunía todos los atractivos necesarios para enriquecer cualquier ansia de cultura, diversión o entretenimiento posibles. Las escalas estaban programadas para sucederse paulatinamente, sin prisas, con recaladas en puertos de algunas de las islas que permitían así la opción de ocio en tierra sin por ello dejar de disfrutar del mero placer de navegar. Para Mateo aquel niño era una bendición inesperada que el cielo le regaló y como un verdadero padre adolecía de todos los defectos que un primerizo puede llegar a cometer. Por eso defendió al muchacho cuando Lorna le increpó...&lt;br /&gt;- Déjale, vino con esa caja desde que salimos de casa. No sé de dónde demonios la habrá sacado, del cumpleaños o tal vez de las navidades pasadas, pero al menos juega con ella... Déjale que juegue, ya se le pasará...&lt;br /&gt;A Lorna parecía ofenderle que jugase tan fervientemente con una simple caja de zapatos en vez de hacerlo con los innumerables juguetes que con tanto cariño le regalaban. Pero a Mateo no le faltaba razón, el muchacho pasaba horas enteras con aquella caja e iba con ella debajo del brazo a todas partes, si tan importante era para él habría que respetarlo, a esas edades los niños suelen dar cambios abismales de un día a otro. Nadie había podido inmiscuirse en lo que pasaba por la cabeza del muchacho, sin duda debían quedar huellas ocultas tras la experiencia vivida, pero ante su muda respuesta se enfrentaban a la imposibilidad de conocer su alcance.&lt;br /&gt;Los cuatro primeros días de viaje transcurrieron a bordo del buque, dedicados al disfrute de las novedades que ofrecían en cubierta y acompañados de un sol espléndido. La tarde anterior recalaron en el viejo puerto de Athluan, pudieron estirar las piernas, recorrer tiendas en busca de recuerdos y degustar una cena regional en las típicas tabernas marineras. Sin duda Jeremías se lo estaba pasando en grande, aunque ninguna expresión salía de sus labios no cesaba de curiosear a su alrededor. Al siguiente día enfilaban ya el estrecho de Utik, obligado paso hacia el sur del gran océano, dejando a un lado el grupo de islotes diseminados al que se habían propuesto bordear. Algunas nubes deshilachadas mancharon el horizonte, pero se agradeció la leve brisa que mecía las gorras y la mayor parte de la tripulación se tendió en las tumbonas de cubierta a merced del aire fresco. También Lorna, Mateo y Jeremías, los tres juntos, se dispusieron a obsequiarse con las ventajas de un merecido reposo. El muchacho, en medio de ambos, no soltó la caja de entre las manos ni cuando ella lo tapó con la manta.&lt;br /&gt;Jeremías se había fijado boquiabierto en los islotes de pendientes acantilados y plagados de grutas, le pareció milagroso que aquellas enormes piedras flotasen entre el oleaje. El único milagro que él había conocido lo llevaba siempre consigo y, ahora que todos dormían, pensó que era el momento idóneo para dedicarle un breve vistazo y hacerlo también partícipe de todo aquel prodigio. Así que abrió la caja de zapatos y escuchó, dejó que el sonido creciera hasta que aquella música comenzó a extenderse en derredor, conquistando con su soniquete incesante cada rincón del aire...&lt;br /&gt;El islote levantó un párpado, luego otro y, tras un amplio bostezo, anunció su brusca aparición desde el fondo marino. El tono áspero de su rocosa voz no dejaba lugar a dudas, estaba enfadado...&lt;br /&gt;- ¡Quién demonios osa despertarme! ¡Apaga esa condenada música, muchacho! ¿Acaso quieres volverme más loco aún?...&lt;br /&gt;Las duras palabras de la gran piedra tronaban, amenazadoras, conseguirían despertar a sus tíos y, en su preocupación, Jeremías gritó mientras agitaba los brazos asustado... Lorna y Mateo se abalanzaron sobre él, incapaces de aplacar los movimientos salvajes con que se debatía...&lt;br /&gt;- ¡Ha sido una pesadilla! -le decía ella a Mateo, quien sujetaba al muchacho en un intento por calmarle.&lt;br /&gt;- ¡Tranquilo, ya pasó! ¡Era un mal sueño, Jeremías!&lt;br /&gt;El muchacho estaba despierto, se había puesto en pie y, asomado a la barandilla de cubierta, miraba las olas abajo... La caja de zapatos flotaba semihundida entre ellas, a sus tíos les dio tiempo a verla sumergirse.&lt;br /&gt;- ¡No te preocupes sólo era una caja! -Lorna por fin agradeció desembarazarse de aquel estorbo.&lt;br /&gt;- Tranquilo, hijo, ¡ya encontraremos otra! -le apaciguaba Mateo.&lt;br /&gt;- No, otra igual que esa no...&lt;br /&gt;Las primeras palabras del niño sonaron a música sobrenatural, aunque siempre las habían escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS &lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-801499350011657037?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/801499350011657037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=801499350011657037' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/801499350011657037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/801499350011657037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/03/la-caja-de-zapatos.html' title='LA CAJA DE ZAPATOS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7713502842042624935</id><published>2008-02-16T09:33:00.001+01:00</published><updated>2010-02-23T23:55:22.805+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>CAMBIO DE AIRES</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_12845"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=cambio-de-aires-8903"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=cambio-de-aires-8903" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'CAMBIO DE AIRES' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/cambio-de-aires?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fue una mala caída. Su madre ya le había advertido más de cien veces que tuviera cuidado con los árboles y, precisamente, había tenido que ocurrir ese día y allí, en la arboleda que rodea el internado del colegio Saint Paul. Ahora su madre y la familia quedaban lejos y, desde luego, que aquel verano se presentaba con un comienzo poco o nada halagüeño.&lt;br /&gt;El profesor Tycho, un viejo catedrático casi a punto de jubilarse, más ocupado en pasear los libros que en dar clases que despertasen el de por sí distraído interés de algún alumno, fue quien se hizo cargo de su convalecencia. El profesor vivía en un ático de la barriada nueva, frente al colegio, aunque desde su amplia balconada se podía contemplar la parte sur de la ciudad e, incluso, el puente que cruza el río Delaware. Al menos, aquella panorámica compensaría la monotonía de la claustrofobia, que preveía para todo el tiempo que durase su obligada estancia allí. Sin embargo, enseguida comenzó a cambiar su concepto del profesor Tycho, apenas le hubo tratado un poco o, mejor dicho, en cuanto se dejó tratar. Bajo aquella apariencia de viejo serio y malhumorado se hallaba una vitalidad jovial y un espíritu simpático, desbordante de ternura. La primera sorpresa fue al deshacerse de sus hábitos de profesor al llegar a la casa; sin la toga y el sombrero de borla, hasta el semblante del señor Tycho parecía sufrir una transformación. Sus bigotes canosos le daban un aspecto cómico, no resultaba difícil imaginárselo en sus años mozos preparando alguna que otra travesura. Su fama de hombre metódico y riguroso le había servido para espolear su conocimiento más allá de los libros o las aulas y, gratamente, sorprendía verle manejar los utensilios de cocina con la maestría de un experto, al mismo tiempo que cantaba La Traviatta o declamaba sus versos griegos preferidos. Para todo pedía consejo o consentimiento, ya fuera para el menú del día o para la lectura de la tarde, incluso, dejaba elegir qué tipo de música escucharían para aquel u otro momento. Era innegable que le sentaba bien sentirse ocupado en alguien, debió de haberse encontrado demasiado sólo anteriormente, pero, ahora, en compañía, recuperó con rapidez los resortes que mueven la convivencia. Aprovechaba para volcar toda la responsabilidad de la que era capaz, cada vez que revisaba la cura; la herida pronto adquirió forma de cicatriz gracias a sus desvelos y ya había conseguido aventurar unos primeros pasos, titubeantes, cuando el profesor marchaba en las mañanas a sus quehaceres en el colegio. Así, los avances fueron notables y, en menos tiempo del previsto, se sintió con fuerzas y ánimo para continuar por sí solo su interrumpida andadura.&lt;br /&gt;A medida que se iba aproximando el tan ansiado instante de su salida, también, por desgracia, empezaba a lamentar el inevitable hecho que ambos debían de afrontar. Sin duda el señor Tycho lo extrañaría todavía más que él; se había preocupado en hacer agradable su permanencia en la casa, y ahora resultaba más que probable que aún padeciese más esa sensación de abandono después de su ausencia. Aquella noche era la última, preveía que al día siguiente sería ya capaz de saltar, además no había parado quieto en toda la mañana, mientras el profesor asistió a la ceremonia festiva de la clausura del curso.&lt;br /&gt;El señor Tycho llegó con gesto preocupado por la tardanza, repartiendo disculpas, pero sin poder ocultar su ilusión casi infantil de felicidad... Esa noche celebraron la fiesta a su modo, su despedida particular; había traído el postre que sobró del colegio, y que había pedido a tal efecto a la encargada de la cocina que, algo extrañada por la caprichosa osadía del viejo profesor, se lo preparó y envolvió con mimo. Durante la cena, el señor Tycho cantó y lloró de risa al recordar los primeros chistes de estudiante y alguna de las traviesas novatadas, de las que fue objeto al llegar a la universidad. Luego, como no podía faltar, declamó a Platón y a Aristóteles, se deleitó con algunos pasajes de La Odisea y de La Guerra de las Galias, conjeturando hipótesis acerca de la indolencia de la vida en aquel tiempo. A veces se quedaba solo, perdido en la pura elucubración y hasta se reía de sus propias ocurrencias... No cabía duda de que disfrutaba, se lo estaba pasando en grande. Sí, era un hombre excepcional, no podía tener queja del trato dispensado. A pocas personas había llegado a conocer tan de cerca y tan bien, gracias a aquellas circunstancias especiales.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, puntual como de costumbre, el profesor marchó pronto al colegio. Salió sin meter ruido, con cuidado de no despertarle. Pero él llevaba en vela largo rato, desde que el alba se anunció en las rendijas de la ventana. Había llegado el momento de su partida, pero, antes, echó una rápida ojeada al lugar que hasta entonces había sido su refugio. Luego se acercó a la balconada y saltó... Los primeros aleteos sobre los tejados le supieron a gloria, estaba en plena forma. Remontó cielo arriba, siguiendo el curso del río, contento. A su madre, además, iba a parecerle mentira todo lo que había aprendido con aquella experiencia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7713502842042624935?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7713502842042624935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7713502842042624935' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7713502842042624935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7713502842042624935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/02/cambio-de-aires.html' title='CAMBIO DE AIRES'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-566155544578564017</id><published>2008-02-02T09:48:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T00:33:34.276+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EN DIRECCIÓN CONTRARIA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_10898"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=en-direccin-contraria-4945"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=en-direccin-contraria-4945" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;a title="View 'EN DIRECCIӎ CONTRARIA' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/en-direccin-contraria?src=embed"&gt;View&lt;/a&gt;  &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload?src=embed"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Volvieron a discutir, no podía ser de otro modo. Durante los últimos años de su matrimonio las discusiones habían sido la tónica general. A Gonzalo parecía encendérsele un pilotito automático de color rojo cada vez que se adentraba en el farragoso terreno al que Virginia sabía conducirle con habilidad; había aprendido a reconocer –a fuerza de tropezar con el mismo obstáculo- aquella señal de peligro que le avisaba de la imperiosa necesidad de poner punto final a la situación. La experiencia le había demostrado que intentar avanzar en estas condiciones suponía un riesgo innecesario, además de desagradable.&lt;br /&gt;Primero fue el amor lo que se resquebrajó. Las ausencias de Virginia so pretexto de cenas de negocio o con las compañeras de trabajo comenzaron como una insidiosa premonición. Luego, la sospecha tomó cuerpo, el distanciamiento se tornó insalvable y nada había que Gonzalo pudiera hacer para cambiarlo. Virginia se le escapó de entre las manos, igual que el amor y, con ella, el matrimonio, el piso…&lt;br /&gt;Se habían citado aquella tarde para ultimar los detalles finales de la venta del piso. Gonzalo le confirmó que el interés de la pareja compradora se había materializado y hecho efectivo. Firmarían el lunes próximo ante el notario y dividirían el pago en mitades iguales con destino a cuentas bancarias distintas. Virginia tenía prisa por acabar la conversación, había quedado con Ignacio, su amor actual, para pasar el fin de semana esquiando, con habitaciones reservadas en un albergue de montaña. La tarde del viernes se echaba encima y tendrían que evitar la hora punta de salida de la ciudad si querían llegar a disfrutar de su destino cuanto antes, así que al final accedió a pagar a medias también el porcentaje correspondiente a la agencia inmobiliaria. Se había negado en un principio solo por el hecho de no ponerlo fácil y discutir; sabía que a Gonzalo se le derrotaba nada más empezar con un buen portazo en medio de las narices. No dejaba de resultarle un tanto cómico el gesto de abatimiento que le embargaba y, aunque tal vez pudiera parecer un juego cruel, había descubierto que los hombres en general dejaban de ser unos superhéroes en cuanto se les acorralaba entre la espada y la pared. Disfrutaba ciertamente de esos breves instantes de duda y desconcierto, donde su inestabilidad quedaba patente; de alguna manera le hacía sentirse más segura y fuerte.&lt;br /&gt;Sin embargo con Ignacio no se había atrevido a llevar su estratagema hasta ese límite. De un lado, prefería evitar las consecuencias, la sensación de ese efecto desolador; y de otro, tampoco deseaba arriesgar demasiado con su actual acompañante y, a la vez, director de la Compañía. Desde que vino a ocupar el puesto ella se convirtió en la secretaria perfecta y en una ayuda inestimable que enseguida se aprestó a rentabilizar. Al menos se trataba de un proyecto de futuro más consolidado y prometedor que el que auguraba su vida con Gonzalo, a base de trabajo, convivencia y sacrificios. Al fin y al cabo el amor hallaría por sí solo su sitio rodeado de comodidades.&lt;br /&gt;Cuando Gonzalo comenzó a recordar en voz alta, sin disimular el tono de reproche, los esfuerzos y penurias que les llevó la adquisición de aquella vivienda donde comenzaron los primeros tiempos de su relación matrimonial, Virginia se incorporó del asiento:&lt;br /&gt;-…Entonces hasta el lunes, Gonzalo, allí estaré para firmar. –concluyó, mientras recogía el bolso y se abotonaba el abrigo.&lt;br /&gt;-Está bien, adiós…&lt;br /&gt;Gonzalo la observó salir de la cafetería y casi estuvo a punto de pronunciar su nombre, que refrenó con un suspiro resignado. Desde la separación, Gonzalo se había trasladado a un discreto apartamento alquilado en pleno centro urbano, pero le desalentaba el panorama de enfrentarse a la soledad gris de todo un fin de semana por delante, así que decidió acercarse hasta la casa de su madre en las afueras; le sentaría bien la compañía y el sosiego de una población pequeña en mitad del campo.&lt;br /&gt;A Virginia le resultó imposible esquivar el tumulto del tráfico en la hora punta. Cuando llegó a la casa en la zona residencial, Ignacio ya le aguardaba impaciente…&lt;br /&gt;-Creí que nunca ibas a llegar, cariño. Está todo listo, ¿vamos?&lt;br /&gt;-…No se te ocurra salir por el centro, está de locura…&lt;br /&gt;-Iremos hasta la circunvalación, por sentido contrario –aclaró Ignacio, mientras cargaba las maletas-. Daremos un rodeo más largo, pero más fluído. No perdamos tiempo…&lt;br /&gt;Un cielo metalizado se tiñó de gris y las primeras gotas cayeron sobre el parabrisas del todoterreno de color caqui en el que enfilaron la autovía de salida hacia la circunvalación. Ignacio se afanaba por recuperar los minutos perdidos y aceleraba a pesar de la cortina de lluvia que empañaba la carretera y dificultaba la visibilidad. Las ruedas chapotearon con un giro extraño en la curva y, casi sobre la mediana, Virginia se inquietó:&lt;br /&gt;-No tan rápido, cari…&lt;br /&gt;Cuando el centro se desatascó a Gonzalo no le resultó costoso dejar a un lado la circunvalación. A pesar del retraso, ahora avanzaba solo por la carretera, más descongestionada que el carril de encima donde, en sentido contrario, circulaban ávidos por alcanzar las afueras. La lluvia le obligó a aminorar la velocidad. Apagó la radio y apretó el encendedor, mientras sacaba un cigarrillo de la guantera. Al levantar la vista, mientras lo prendía, apenas tuvo tiempo de distinguir enfrente el todoterreno caqui que, arrollando aire y agua, volaba en tirabuzones mortales contra él…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-566155544578564017?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/566155544578564017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=566155544578564017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/566155544578564017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/566155544578564017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/02/en-direccin-contraria.html' title='EN DIRECCIÓN CONTRARIA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4520170508337539566</id><published>2008-01-09T18:23:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T01:01:21.505+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>UNA HISTORIA DE CINE</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_10748"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=una-historia-de-cine-23869"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=una-historia-de-cine-23869" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'UNA HISTORIA DE CINE' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/una-historia-de-cine"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Fue un encuentro casual, de los que diseña el destino en el espacio muerto de los cruces de camino. A Gina enseguida se le vino a la mente uno de aquellos guiones cinematográficos que Max, el viejo amigo de sus tiempos de actriz, solía esbozar en apenas dos minutos, con una facilidad tan pasmosa que hacía sospechar por igual de sus acaloradas promesas de triunfo.&lt;br /&gt;-¡No puede ser, Gina, pellízcame, por favor! –Max no ocultaba su sorpresa.&lt;br /&gt;Gina se le llevó al final de la barra, prefería evitar las cercanías del mostrador y el ajetreo de clientes que, tarde o temprano, acabarían por interrumpir o entrometerse en la conversación. La aparición de Max venía que ni pintada para cambiar impresiones con antiguos recuerdos y oxigenar las últimas experiencias, demasiado maltrechas; le vendría bien renovarse con un poco de aire fresco.&lt;br /&gt;Se sentaron a la penumbra de una de las mesas bajas, mientras Max le explicaba con apresurado entusiasmo los motivos de su presencia en aquel lugar. Habían llegado al mediodía y mañana iban a rodar unos exteriores para su próxima película, unas tomas sueltas de fondo para el escenario de otro de sus éxitos asegurados, antes de proseguir viaje...&lt;br /&gt;-…Ya sabes. –Max sonrió entre risitas cómplices- Si no sale uno a tomar una copa y conocer el ambiente nocturno de las ciudades por las que pasa…&lt;br /&gt;Gina posó su mano sobre el brazo de Max, que sostenía la copa, en un gesto de amigable camaradería, sin dejar de prestar atención a las explicaciones de sus proyectos, llenos de nombres y lugares que nunca antes había oído. Pero atendía sin escucharle, ignoraba por qué sus palabras no atravesaban la muralla que se había levantado entre ambos, a pesar de encontrarse tan cerca. No podía quitarse de la cabeza la última cita del día anterior, aquel cliente borracho que le obligó a dormir toda la noche en el sofá. Apenas durmió, en vela, pendiente de acostarse junto a él de madrugada, semidesnuda, para que al despertar no hubiera dudas del trato pactado. Sí, aquel fue un dinero fácil comparado con otras ocasiones, menos afortunadas, desagradables o violentas incluso. Era un hotel de poca monta, a una manzana del local, donde ya la conocían. Allí tenía su habitación disponible para la ocasión, su propio negocio. Había días de mayor recaudación y noches de insomnio, a un precio imposible, pero a ella le bastaba con poco. No se podía improvisar cuando la supervivencia estaba en juego; el precio arriesgado podía tornarse caro. Había aprendido a elegir y decir no; tampoco iba a complicarse por un plato de mal gusto, así que practicaba el arte de seleccionar para ganarse el sustento con la menor dificultad posible. Era la primera vez en muchos años que se topaba con alguien cercano a su pasado. Sin embargo, Gina manifestó su alegría sin entregarse…&lt;br /&gt;-…¿Y Alex? –la pregunta se le escapó de los labios.&lt;br /&gt;Max dio vueltas a los hielos del vaso y, por unos instantes, pareció meditar en círculos.&lt;br /&gt;-Supongo que era una pregunta inevitable. Lo siento, Gina, no quería…&lt;br /&gt;-Ya no me importa, Max…&lt;br /&gt;Antes de que la foto de Alex saliera en las portadas de las revistas, Gina trabajó duro junto al prometedor director, ambos sacaron tablas de tantos proyectos compartidos; era la ilusión lo que les impulsaba a esforzarse más allá del límite, no había boato entonces ni malsana ambición. También tuvieron tiempo de estrechar lazos.&lt;br /&gt;-Sí, Gina, sigo con él. Hay mucho trabajo, sabes que no puede jugarse con eso… -Max parecía disculparse por el comportamiento de su jefe y amigo a la vez- No ha cambiado, ya le conoces, es mejor dejarle a sus anchas. Son muchos años trabajando juntos, Gina…&lt;br /&gt;-Sí, mejor dejarle…&lt;br /&gt;Gina se alegró de que su amigo no continuase; siempre resulta doloroso rememorar la trayectoria biográfica de un antiguo amor. Nadie podría explicarle nunca con palabras lo que ella misma sintió junto a él. Alex no era hombre que apresar contra las cuerdas ni que encerrar en un puño, pero tampoco servía para tejer un mañana, un ahora, un minuto de cumplida lealtad. El premio fue su primer festival internacional, una mención honorífica, a la que les acompañó el fruto en forma de nueva esperanza. El embarazo, sin embargo, impidió que ella representase el papel protagonista de la nueva película, como en anteriores ocasiones. Acudió a cada ensayo y contempló en vivo la transmutación de los actores, el esfuerzo de la primera actriz por adaptarse al molde que el director plasmaba con derroche en detalles y conceptos. Observó como espectadora privilegiada el discurrir de las escenas, el montaje de un argumento que cobraba vida al tiempo que desvelaba, entre sorpresa y engaño, la faz de una realidad distinta e insospechada. Luego, las complicaciones de un embarazo difícil ni siquiera le permitieron asistir al estreno. El éxito profesional y un aborto pusieron de manifiesto las incompatibilidades que les separaban. Fue a partir de entonces que Alex se hacía acompañar siempre de su chica protagonista, la actriz de turno de la película en cartel. Por lo visto, no había cambiado nada, pero después de su experiencia, a Gina nada podría hacerla cambiar tampoco de opinión; ni lo esperaba, además.&lt;br /&gt;-¿…Y tú, Gina? Háblame de ti, niña, se te ve igual de preciosa…&lt;br /&gt;Ambos rieron entre carcajadas y cumplidos.&lt;br /&gt;-Casualidad, Max. Es una casualidad que nos hayamos encontrado. Vivimos a una hora de coche de aquí… -Gina se anticipó a la pregunta- Sí, me casé. Mi marido es publicista, me ayuda en la firma de joyas que represento, nada importante, pero da para seguir, sin el acoso de cámaras y fotógrafos y eso… –volvieron a reir, nerviosos.&lt;br /&gt;Desde la penumbra del rincón Gina distinguió la figura del cliente de la noche pasada, esta vez demasiado sobrio. Hizo acopio de energías en un suspiro y continuó con la historia:&lt;br /&gt;-…Hemos venido hoy a visitar a su hermana, la familia es de aquí; olvidó en su casa las llaves del coche y, mientras le esperaba, entré a los aseos. Llegará en breve, no podremos estarnos mucho, hay que regresar…&lt;br /&gt;Por fin el cliente pareció reconocerla y Gina, sin perder detalle de la situación, se incorporó con diligencia de la mesa cuando hizo ademán de acercarse…&lt;br /&gt;-…¡Ahí llega! No le hago esperar, Max, me alegro mucho de volver a verte. Suerte, Max, un beso.&lt;br /&gt;-Un beso, Gina…&lt;br /&gt;Gina se levantó y cruzó el pasillo del mostrador como una exhalación, rauda, en dirección a su cliente de quien se enganchó por el hombro para conducirle de nuevo a la salida…&lt;br /&gt;-Hoy repetimos, monstruo. Invita la casa. –le susurró al hombre, que se dejó llevar sin rechistar.&lt;br /&gt;Cuando Max se asomó a la calle les vio desaparecer al fondo de la primera manzana, bajo el parpadeo irónico de un rótulo de neón donde podía leerse: “Hotel La Platea”. Todavía no se había repuesto de lo inesperado del encuentro y tan repentino final…&lt;br /&gt;-Siempre fuíste una buena actriz, niña. –pensó en voz alta, apurando la copa de un trago…&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4520170508337539566?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4520170508337539566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4520170508337539566' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4520170508337539566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4520170508337539566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2008/01/una-historia-de-cine.html' title='UNA HISTORIA DE CINE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1953716543298182243</id><published>2008-01-02T19:34:00.000+01:00</published><updated>2008-01-02T21:02:47.715+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL PREMIO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="width:425px;text-align:left" id="__ss_63447"&gt;&lt;object style="margin:0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=elpremio-lee4269"/&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"/&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"/&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=elpremio-lee4269" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="font-size:11px;font-family:tahoma,arial;height:26px;padding-top:2px;"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" style="border:0px none;margin-bottom:-5px" alt="SlideShare"/&gt;&lt;/a&gt; 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WIDTH: 425px" id="__ss_169912"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=los-acantilados-1195300449984674-5"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=los-acantilados-1195300449984674-5" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'LOS ACANTILADOS' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/los-acantilados"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No era un lugar muy frecuentado, de ahí su encanto a pesar de lo accidentado del acceso. Sin embargo la vista panorámica que ofrecía era digna de disfrutar. Desde arriba, ellos no se perdían ni una sola puesta de sol y si empeoraba el tiempo también le encontraban el lado atractivo, fieles a su cita diaria del mediodía el más mayor recordaba épocas pasadas mientras los más pequeños escuchaban con atención. Uno de los ancianos se sumó a la reunión con la avidez de rememorar su historia preferida...&lt;br /&gt;-...Pues sí, ese faro que veis ahí abajo abandonado lo construyeron antiguos prisioneros, fue su castigo de guerra. Podéis contemplar las huellas que los cañones dejaron en alguno de los acantilados, sin ir más lejos la Peña del Nido quedó truncada en una de aquellas contiendas. Los hombres esculpieron uno a uno cada peldaño que baja desde la costa, era necesario salvar el desnivel para construir este faro que tenemos debajo nuestro. Yo mismo pude contemplar entonces cómo alguno de aquellos hombres cayó al mar, a veces incluso se tiraban ellos mismos, locos por escapar de tan negro porvenir. La muerte entre los arrecifes era más deseable que su triste destino de encierro.&lt;br /&gt;-...¡Debe ser horrible no volver a sentir la brisa ni el batir de olas! -enfatizó uno de los más jóvenes.&lt;br /&gt;El vuelo rasante de una gaviota les sacó del concentrado interés que había adquirido la conversación, era un aviso. En efecto, al poco se dejaron escuchar las voces animadas de un grupo de colegiales que descendían por la escalera del acantilado, algo arriesgado quizás para sus endebles pies, pero sin duda una excursión programada con éxito para descubrir las maravillas de la naturaleza costera. Los cuidadores no escatimaban en precauciones para mantener ordenados a la tropa de jóvenes que, a la vez que bajaban los escalones se distraían en observar y apuntar con el dedo a cada roca, cada gaviota o árbol de curiosa forma o extraña ubicación, que llamaban su atención.&lt;br /&gt;La paz del lugar se tornó de repente en un jolgorio de risas y chillidos. El tono estridente de alguna de las niñas asustó hasta a las gaviotas, que se elevaron presurosas sin cesar de advertir a sus convecinas. Desde lo alto, contemplaron impasibles el barullo de aquella invasión de turistas...&lt;br /&gt;-Se nota que llegó el buen tiempo... -acertó a replicar el anciano, interrumpido en lo mejor de su historia- ¡Habrá que empezar a acostumbrarse a esto otra vez!&lt;br /&gt;Abajo, los excursionistas se agolparon junto al faro semiderruído, sin sospechar que eran observados. Los gritos de los niños crecían en desconcierto, hasta que los cuidadores dieron la orden para sentarse en torno al viejo faro y comenzar la merienda. Hasta lograrlo pasó un largo rato de tensión e impaciencia desbordada. Luego, tan atareados andaban en hincarle el diente a sus bocadillos que, por unos breves instantes, pareció regresar la calma a los acantilados, tal vez excesiva para los nuevos visitantes, más acostumbrados al bullicio que al hondo silencio de los lugares inhóspitos. No tardaron, por tanto, en volver a las andadas, primero con canciones en grupo, luego incorporando bailes a los que con dificultad acompasaban de histéricas risotadas forzadas. Una de las cuidadoras tuvo la feliz idea –bien acogida al principio- de iniciar una ronda de chistes y acertijos con el fin de mantenerles al menos sentados en un sitio fijo y acabar así con las peligrosas cabriolas al borde del acantilado. Pero pronto derivó en una exhibición de lenguaje soez y desagradable. El resto de cuidadores cambió entonces de estrategia a fin de reconducir la energía descontrolada de su alumnado y poner fin a los improperios. Al fin dieron resultado sus pretensiones y el turno de juegos trajo al menos una algarabía más pausada, influída también por la fatiga de algunos de los muchachos que no habían cesado desde su llegada de gritar y brincar. Una de las pequeñas se dirigió al grupo a voz en grito:&lt;br /&gt;-¡Mirad! Esa roca parece una cara... ¡Sí, mirad, la he visto reírse!&lt;br /&gt;Todos prorrumpieron en sonoras carcajadas burlándose de la desatinada imaginación de la chiquilla...&lt;br /&gt;-...Sí, sí... ¡Y allí otra! ¿No veis que tiene la boca abierta?&lt;br /&gt;La burla se extendió como la pólvora, a cada instante más carente de gracia; al desternillante ambiente de antes le sucedió un insoportable recelo que se escapaba así de las manos e intenciones de los apesadumbrados cuidadores. La velada había sido más que suficiente y otra vez revueltos, raudos, se dispusieron a iniciar la marcha de vuelta no sin la consabida complicación de aunar en fila a toda aquella desbandada de niños inquietos, si cabe ahora aún más pesados ya que acusaban las secuelas del cansancio y el aburrimiento. El enfado en la despedida llenó el enclave de lloros e insultos, los cuidadores intentaban poner las paces entre los puñetazos y empujones con amenazas de castigo, agobiados por tanta impotencia ...&lt;br /&gt;-Sí, mira aquella roca... Parece la nariz de una bruja... -insistía la pequeña ante la indiferencia del resto.&lt;br /&gt;El grupo de niños siguió la inclinada ascensión de regreso por los escalones del acantilado entre risas y llantos y, a lo lejos, se fue perdiendo el rumor de voces hasta terminar por desaparecer del todo. El anciano no pudo evitar recriminar a los turistas el mal sabor de tarde que le habían dejado...&lt;br /&gt;-No sé si me acostumbraré a esto alguna vez...&lt;br /&gt;Otro de los jóvenes, que observaba la situación desde arriba, animó al viejo para que continuara con su historia, pero el mayor les mandó callar:&lt;br /&gt;-Shsss... ¡Parece que vienen! ¡Poneos serios!&lt;br /&gt;Una de las cuidadoras había bajado de nuevo hasta el acantilado. Su mirada se dirigía nerviosa por cada esquina, deambuló un rato alrededor del faro, por los sitios donde antes había acampado la excursión hasta dar con la mochila extraviada. Luego, sin dejar de lanzar esporádicas y desconfiadas miradas sobre las rocas, se apresuró en volver en pos de los niños.&lt;br /&gt;La tarde ahora se vestía de dorados reflejos que el sol poniente pintaba en los acantilados. Las sombras del crepúsculo se proyectaban entre las rocas dando la sensación de que se alargaban, parecían moverse...&lt;br /&gt;-¡Vaya pandilla de desalmados! ¡Prefiero a las gaviotas! -gruñó la gruta abierta, que mostraba restos de papeles y plásticos amontonados en su entrada.&lt;br /&gt;...Los acantilados jóvenes no dejaron de reírse, mientras la noche extendía sobre ellos el mismo manto oscuro que venía empleando desde hacía siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4628110960325894262?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4628110960325894262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4628110960325894262' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4628110960325894262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4628110960325894262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/11/los-acantilados.html' title='LOS ACANTILADOS'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4148961638290024207</id><published>2007-11-17T12:58:00.001+01:00</published><updated>2010-02-23T23:50:41.035+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>PUÑAL SIN NOMBRE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_169928"&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pual-sin-nombre-1195301895327962-1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=pual-sin-nombre-1195301895327962-1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img style="BORDER-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; MARGIN-BOTTOM: -5px; BORDER-TOP: 0px; BORDER-RIGHT: 0px" alt="SlideShare" src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a title="View 'PUÑAL SIN NOMBRE' on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/pual-sin-nombre"&gt;View&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.slideshare.net/upload"&gt;Upload your own&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El grupo de jinetes contemplaba el poblado desde lo alto, parapetados tras las peñas aguardaban la más leve señal con el aliento contenido y las manos cerca de las armas. El vigía blandió los brazos juntos de un lado a otro y volvió a repetir el movimiento, justo lo que estaban esperando... Buenas y malas noticias. Una patrulla romana se acercaba desde el sur, tranquila y ajena a su presencia; la buena era la llegada de Fronto, de la tribu de los corcontois y cabecilla cántabro. Cuando se unió al grupo de guerreros sus miradas fieras hablaron en crudo silencio...&lt;br /&gt;-El chico lo hará...&lt;br /&gt;Apostados en las rocas no tardaron en divisar la delgada columna de humo que se elevaba horizonte arriba. El poblado ardía, aún antes de que el ataque romano hubiese comenzado, antes de que al igual que a las tribus vecinas de Vadinia y Moroica les hubiera llegado el turno de ser conquistadas. Eran demasiado orgullosos para tal tipo de humillación, era preferible morir antes para eso.&lt;br /&gt;En el poblado sólo quedaban los viejos, las mujeres y los niños, inservibles para morir luchando. Por eso el muchacho no trató de comprender cuando su padre le conminó a matarles antes de que cayeran en manos enemigas y, con el puñal que momentos antes le había entregado, cumplió la orden sin escrúpulos. Sus hermanos pequeños, menores que él, también encontraron el final de sus días en sus manos. Luego, ágil y certero, prendió las cuatro esquinas del campamento hasta que la densa cortina del humo le obligó a salir. Sin embargo no obedeció del todo la orden y escapó monte arriba, hacia el bosque, en vez de arrojarse al precipicio.&lt;br /&gt;Esta vez el vigía, en cuclillas, juntó los brazos hacia el suelo al tiempo que se agazapaba...&lt;br /&gt;-¡Maldita sea! -farfulló el rudo Neco al comprobar que la patrulla romana había ya descubierto el fuego y que el joven muchacho ascendía la pendiente a su encuentro...&lt;br /&gt;Los guerreros prepararon los dardos cuando los soldados pasaron bajo sus pies a rápido galope. El muchacho corría tan absorto en la huída que no se apercibió de la patrulla ni del centurión romano que se desvió para capturarlo. El centurión reía en voz alta con el muchacho agarrado bajo el brazo como un vulgar cerdo mientras pataleaba. Neco sujetó el brazo de su hermano Sica, al lado suyo, dispuesto para asaetear al romano...&lt;br /&gt;-...¡Espera!&lt;br /&gt;El oficial romano se había quedado rezagado de la patrulla y, sin dejar de reír, concentraba todos sus esfuerzos en domar el ímpetu de aquella incómoda fierecilla que amenazaba con tirarles a ambos de la montura. La risa cesó cuando tocaron el suelo en sorda caída, al romano se lo impedía el puñal que le entró por la estrecha abertura entre la coraza y el cuello. Luego, el chico se hizo de la cabalgadura y galopó raudo hacia las peñas.&lt;br /&gt;El grupo de guerreros cántabros lo recibió en corro. La expresión urgente de sus rostros hacía inútiles las palabras, el chico se lo había ganado a pulso y, a un gesto tosco de Fronto, se pusieron en marcha. Llevaban años padeciendo los estragos de aquella dominación, aunque tampoco antes les faltaron otras, siempre guerreando, no era eso de temer para ellos. Nunca toparon con un enemigo así, tan organizado y numeroso, que no cejaba en reintentarlo y que estaba logrando sacarles de sus territorios. Ellos que siempre habían sido la pesadilla de sus tribus colindantes, que asaltaban sus cosechas y ganados, probaban ahora el áspero sabor del pillaje en su propia carne. La afamada estirpe guerrera que tanto les acompañó y traspasó fronteras se veía ahora condenada por el peso de su propio renombre. Ellos mismos habían tenido que dar muerte a sus mujeres y ancianos, convertidos en verdugos de sus familias y de sus tribus, ellos mismos habían incendiado sus propios castros, habían visto a otros guerreros tirarse al vacío desde las rocas, prenderse fuego o envenenarse con el dios Tejo, todo antes que vivir rendidos o derrotados. Antes era morir luchando , ahora huían...&lt;br /&gt;Las noticias que traían los dos vigías obligaban a tomar nuevos rumbos. Hacia el interior vislumbraron grandes huestes romanas en movimiento que se desplazaban hacia el noroeste, tal vez una o varias secciones de la gran Legión Macedónica que se asentaba al otro lado de la cordillera. Además, debían evitar atravesar los terrenos de los Turmogos con quienes habían batallado en otras ocasiones, pero ahora sometidos al yugo invasor. Ellos que convirtieron su nombre en sinónimo de temor con solo pronunciarlo contemplaban impotentes el inútil derroche de tanta sangre valiente... Allí, al borde del desfiladero, el caudillo tomó la decisión de separarse, unos sobre los montes, otros a través del valle y las cañadas. Sabía lo que aquella decisión representaba, significaba el fin de su hegemonía, morir luchando lejos de sus fronteras, pero antes ya estuvieron en otras contiendas, él era un veterano que estuvo en Numancia y ese era su hogar, la guerra...&lt;br /&gt;El muchacho asintió a la jaculatoria del jefe:&lt;br /&gt;-...Ahora tu nombre es Corocotta. ¡Vendrás conmigo!&lt;br /&gt;Antes de despedirse aquella veintena de cántabros entonó y danzó sus cantos ancestrales, después se fundieron con la oscuridad donde vigila el búho y acecha el oso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.wordpress.com/"&gt;http://leetamargo.wordpress.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡&lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4148961638290024207?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4148961638290024207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4148961638290024207' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4148961638290024207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4148961638290024207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/11/pual-sin-nombre.html' title='PUÑAL SIN NOMBRE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3261122841416066603</id><published>2007-10-20T13:23:00.000+02:00</published><updated>2007-10-20T13:26:52.511+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>TRUENO DE AGUA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="width:425px;text-align:left" id="__ss_10757"&gt;&lt;object style="margin:0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://s3.amazonaws.com/slideshare/ssplayer2.swf?doc=trueno-de-agua-1330"/&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"/&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"/&gt;&lt;embed src="http://s3.amazonaws.com/slideshare/ssplayer2.swf?doc=trueno-de-agua-1330" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="font-size:11px;font-family:tahoma,arial;height:26px;padding-top:2px;"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"&gt;&lt;img src="http://s3.amazonaws.com/slideshare/logo_embd.png" style="border:0px none;margin-bottom:-5px" alt="SlideShare"/&gt;&lt;/a&gt; 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Se acercó al ventanal y sacó el teléfono móvil de su bolso, movida por un impulso espontáneo de despedida. Su figura desnuda se recortaba al trasluz de las cortinas y el tenue reflejo moldeaba sus contornos redondeados. Así la encontró Bruno al salir del baño, le pareció sublime, encantadora y, desde atrás, abrazó su cuerpo menudo en un gesto amoroso de protección.&lt;br /&gt;-¿Qué haces? ¿a quién llamas?&lt;br /&gt;-...¡Iba a comprobar si tenía llamadas! –ella se dejó besuquear en el cuello, mientras volvía a colocar el teléfono en su sitio.&lt;br /&gt;Él siguió aferrado a ella sin cesar en sus arrumacos cariñosos y Vera se dejó mecer, quizás en exceso pensativa... Bruno aprovechó para retomar la conversación iniciada en la sobremesa:&lt;br /&gt;-Díme, Vera, ¿lo has pensado ya?&lt;br /&gt;Ella se giró, entregada aún entre sus brazos, y le miró a los ojos antes de hundir el rostro en su pecho. De nuevo volvió a mirarle cuando él la empujó con suavidad hacia el lecho...&lt;br /&gt;-¡Bruno! ¿...otra vez? ¡Oh, Bruno!&lt;br /&gt;Ambos rieron entre susurros y besos al tiempo que rodaban entremezclados con las sábanas revueltas.&lt;br /&gt;Bruno era algo más joven que ella, aquel ejecutivo italiano venía demostrándole su fogosidad desde hacía varios años, cada vez que sus gestiones de negocios le traían al gélido invierno de Praga. Ella no era precisamente una mujer fácil, pero nadie mejor que una señora casada para conocer los motivos que la indujeron a dar el paso y convertir la habitación de aquel hotel en mudo testigo de sus apasionados encuentros. Hacía algún tiempo que había dejado de considerar sus casi veinte años de matrimonio y hoy, que se cumplía otro aniversario de boda, ni siquiera su propio marido se había acordado.&lt;br /&gt;Para Nikolai Zabielin sólo existía una pasión: las paredes de su casa estaban plagadas de su huella con las fotos enmarcadas de sus eventos más destacados; las estanterías de su biblioteca rebosaban de numerosos volúmenes, auténticos tratados de ajedrez, manuales de estrategia, algunos de ellos con las jugadas maestras subrayadas; una vitrina en el salón mostraba los variados trofeos, nada espectacular sino pequeños premios de un aficionado, un buen y concienzudo aficionado que ponía los cinco sentidos y uno más en su juego predilecto.&lt;br /&gt;Al principio, Vera le acompañó a las concentraciones, mientras fueron novios; aquella afición le venía desde la infancia y ella lo admitió como una parte integrante de su vida cuando se casaron. Después, los niños no llegaron, tal vez alejados por el enjudioso celo que su marido volcaba en aquel juego, ahora transformado en obsesivo y, así, se fue distanciando. La señora Zabielin no estaba dispuesta a compartir con aquel tablero de ajedrez su vida.&lt;br /&gt;Nikolai no era mala persona, no, Vera le había querido. Pero los enfados se sucedieron cada vez con más violencia cuando regresaba tras una derrota y, cohibida por la tensión, ella llegó a temerle. Le tenía prohibido llamarle o distraerle la fecha de la competición y aquella mañana, como en anteriores ocasiones, el señor Zabielin marchó pronto para evitar interferencias que pudieran distorsionarle o distraer su concentrada atención en la partida. Era consciente de su nivel intermedio, lejano de las renombradas figuras que idolatraba; estudiaba las tácticas de los grandes en sus libros hasta aprenderlas de memoria, pero mantener aquel status suyo del montón requería de toda su exclusiva dedicación. Hasta ahora no había evolucionado del puro juego por placer de los comienzos en el colegio o en el bar al de los torneos municipales, por ello era tan decisivo el encuentro de aquella fecha que representaba el salto a la categoría interregional. Por ello mismo le pasó desapercibido un año más la celebración de su aniversario, aunque Vera tampoco le hacía ya hincapié sobre estos detalles. Además, ella no le beneficiaba con sus atenciones, si le notaba preocupado le atosigaba con obstinada insistencia porque se relajara y no lograba en él sino el efecto contrario, así que optó por centrarse en lo suyo, era mucho lo que se jugaba.&lt;br /&gt;Sin embargo podía darse por satisfecho porque en aquella velada le tocó una jugada similar a la transcrita en una de las fases de un afamado certamen internacional que acabó por aprender de tanto tratar de descifrar. Sabía de cada movimiento y de las probabilidades de acierto en cada caso; rezó para que su oponente no optase por la pieza retrasada y, para su regocijo, así ocurrió con lo que rubricó el final con un jaque mate perfecto.&lt;br /&gt;Regresó henchido de orgullo con el trofeo y una nueva categoría que defender, ávido por retomar el libro donde enfrascarse de la jugada que le había otorgado el éxito en aquella jornada. Cuando entró en casa llamó a Vera, sin obtener respuesta. Pegada al espejo del recibidor encontró una nota firmada por ella: “Salí a por tabaco”. Se dirigió como un autómata hacia el salón, abrió la vitrina y posó la copa del trofeo; luego buscó entre los manuales de ajedrez hasta dar con el que contenía la jugada que le valió el triunfo y, sonriente, lo releyó una y otra vez, ensimismado. De pronto a Nikolai se le nubló el gesto. Algo no encajaba... Cerró despacio el libro mirando al techo: Vera no fumaba...&lt;br /&gt;Pero Vera volaba ya hacia Trento, acabó por aceptar la proposición de su amor italiano que, a pesar de estar sujeto en el asiento de al lado, le besuqueaba el rostro propinándole carantoñas que apenas lograba sofocar entre risas y susurros:&lt;br /&gt;-...¡Bruno! ¡Oh, Bruno!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogspot.com/"&gt;http://leetamargo.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-3279330769522464468?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/3279330769522464468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=3279330769522464468' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3279330769522464468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3279330769522464468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/10/ms-que-un-juego.html' title='MÁS QUE UN JUEGO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-526180549916201276</id><published>2007-07-14T08:12:00.001+02:00</published><updated>2010-02-24T00:58:38.929+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>MIL METROS LIBRES</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=11835&amp;amp;doc=mil-metros-libres-26248" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/mil-metros-libres/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/mil-metros-libres/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Cuando sonó el teléfono acababa de acicalarse el bigote que le había acompañado en sus últimos veinte años de abogacía. Sin soltar las tijeras atendió la llamada con la otra mano...&lt;br /&gt;-Entendido, acudiré de inmediato.&lt;br /&gt;La prisión de alta seguridad de Sacramento queda a apenas diez minutos de autovía desde el núcleo urbano, elevada sobre un minúsculo promontorio goza de uno de los enclaves geográficos más idílicos y seguros que puede desearse para este tipo de construcciones. A la orilla del mar, del que le separa tan sólo una banda ancha de arena, la prisión se erige en obstáculo insalvable frente al paisaje.&lt;br /&gt;Rodolfo Mantini era uno de estos cientodoce privilegiados. Desde el ventanal superior de su celda podía disfrutar del inmenso horizonte marino e, incluso, llegaba a atisbar parte de la playa que desembocaba en la franja costera. De las conversaciones con otros reclusos sacó la conclusión de que, paralela a ella, transcurría el ramal de una autovía cercana, pero que si uno atravesaba la playa en todo su largo, con sólo cruzar la carretera podía adentrarse ya en la población y, una vez allí, acceder a un vehículo o a la estación de trenes resultaría aún mucho más fácil. Claro que estas últimas cavilaciones ya formaban parte de su cosecha propia pues con nadie compartió la urdimbre de su plan. El mes anterior su compañero de celda contigua, un ex director bancario, apareció con un nudo de sábanas atado al cuello y, si algo tenía claro, era que no estaba dispuesto a sucumbir a aquel lento martirio sin ofrecer resistencia. Le ayudaba aquel océano vecino, el rumor de olas que cada noche mecía en calma las inquietudes que durante la jornada desgastaba en tramar una vía de escape.&lt;br /&gt;Se había estado preparando durante años, alguno menos de los que llevaba encerrado, pero más de los que pensaba permanecer allí, pues su condena nunca le permitiría salir. A sus cuarenta y cuatro años la forma física era un objetivo que recuperar, aunque sin demasiado sacrificio pues, si bien en los últimos años de la universidad las tareas del profesorado le mantuvieron en exceso ocupado, tampoco le impidieron dedicar tiempo al equipo de baloncesto del que era tutor. Así que, con unos estiramientos y una serie de ejercicios practicados con regularidad terminó de ponerse a punto, consciente de que una playa de apenas un kilómetro lo separaba de la libertad.&lt;br /&gt;Le preocupaba más escoger el momento apropiado y, sobre todo, aguantar y esperarse al día señalado; debía ser noche cerrada y las últimas mareas vivas de Septiembre tenían como culpable a una luna esplendorosa y radiante... Por eso, cuando se vió al otro lado del muro sabía que no tenía tiempo que perder. Tampoco podría correr paralelo a la orilla pues las olas delatarían su figura, así que emprendió la carrera por en medio de la playa, a través de aquella pista de arena de mil metros, distancia suficiente para dosificar y aumentar gradualmente el esfuerzo y la velocidad. En los cien primeros metros cogió tono, luego acrecentó la intensidad, era cuando había que entregarlo todo. La velocidad se nutre de su propia inercia acumulativa y, a su vez, la energía desarrollada se multiplica en progresión geométrica hasta alcanzar un clímax crítico, trepidante, capaz de mantenerse otros centenares de metros y que suele coincidir con el instante previo a la entrada a la meta. Dentro de aquella oscuridad, sin embargo, el suceder ininterrumpido de rápidas zancadas estalló de improviso en el punto más álgido de la trayectoria...&lt;br /&gt;Cuando el abogado llegó a la prisión aparcó al borde de la playa. Durante el trayecto vino repasando en su mente los recuerdos de aquel caso del catedrático de Historia y Arqueología que le tocó resolver en su día. Solamente testificó a su favor la casera, aquella señora relató el alma caritativa de su cliente cuando recogió un perro atropellado y lo llevó a una clínica veterinaria para que fuera atendido. Sin embargo, al Jurado le impresionó más el hallazgo de la familia del catedrático, asfixiada en el interior de su coche por los gases de una segadora. Rodolfo Mantini nunca se autoinculpó, tan sólo se limitó a callar. Nunca más habló.&lt;br /&gt;El abogado se acercó al grupo de policías de la Unidad Central Operativa que examinaba los restos en mitad de la playa. Junto al cadáver del fugado un peñasco de arista rugosa emergía de la arena, desafiante. El cuerpo mortalmente herido de Rodolfo Mantini estaba marcado por el corte fatal del encuentro con aquella roca. El abogado identificó afirmativamente el cadáver de su antiguo cliente, luego un capitán le explicó las circunstancias del brusco choque en la oscuridad más completa y, señalando a la policía científica, dejó entrever que la historia no acababa ahí.&lt;br /&gt;Fue en los meses sucesivos y a través de la prensa que el abogado se enteró de los nuevos avances. Antes, fue preciso recabar los correspondientes permisos, pues aquella enorme roca sembrada en medio de la playa formaba parte de la sempiterna geografía de Sacramento. Cuando las excavadoras removieron el lugar fueron apareciendo los otros restos que ocultaba aquella punta de iceberg, correspondían a las segundas ruinas mayas -que se conozcan- construídas en la orilla costera. El abogado pensó que Sacramento ya había empezado a cambiar, quizás dejaría de ser el sitio tranquilo que antes fue. Dobló el periódico, mientras sonreía inexpresivo por su reflexión...&lt;br /&gt;-...¡Al final todos consiguen su sueño! &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.galeon.com/miblog.html"&gt;http://leetamargo.galeon.com/miblog.html&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img class="gl_italic" border="0" alt="Cursiva" src="http://www.blogger.com/img/blank.gif" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS &lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-526180549916201276?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/526180549916201276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=526180549916201276' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/526180549916201276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/526180549916201276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/07/mil-metros-libres.html' title='MIL METROS LIBRES'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-204597321762070488</id><published>2007-07-06T14:18:00.001+02:00</published><updated>2010-02-23T23:52:57.650+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>DIOSAS DE PIEDRA</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=74318&amp;amp;doc=diosas-de-piedra899" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;El macizo montañoso emergía su pared majestuosa de piedra y marcaba, imponente, el final de la carretera. En el valle eran frecuentes las excursiones para contemplar tan admirable paraje, cada fin de semana se transformaba en un animado festival de vehículos, turistas o cazadores. Marlon se caló el sombrero hasta las cejas y resopló, para él aquellas montañas eran las diosas del lugar, hacía muchos años que escogió vivir a su amparo, sumergido en la frondosa ladera de su falda rocosa. Sin embargo, en esta ocasión eran los automóviles de la policía y de los periodistas los que perturbaban el habitual sueño en las inmediaciones de su cabaña.&lt;br /&gt;A Marlon le pareció un tanto insolente el tono con el que el comisario se refirió a la montaña cuando le preguntó acerca del antiguo sendero que se adentraba en el bosque. Toda aquella historia del atraco y del fugado con el rehén internados en la espesura le sabía truculenta. Llevaba toda una vida a lomos de aquella cordillera, pocos como él conocían cada rincón, cada recoveco de la comarca con tanto atino, pero perderse por primera vez en aquel laberinto de riscos y simas no dejaba de ser una fatal locura. El trampero echó atrás su sombrero y escrutó la densa capa de niebla que ya ocultaba la cumbre.&lt;br /&gt;-Si es cierto que están ahí dentro será la montaña quien decida...&lt;br /&gt;Al comisario no le quedó clara la enigmática respuesta del trampero. Aquel fornido cincuentón desafiaba toda lógica con su estrafalario modo de vida en su cabaña al pie de la montaña, sin luz ni gas, tan sólo leña para alimentar la chimenea y ahumar las pieles que colgaban alineadas en el porche. Había oído hablar de él, en una ocasión recuperó sin ayuda de nadie toda una yeguada extraviada que se había escapado monte adentro, desde entonces se granjeó el respeto de sus paisanos. Pero el comisario no encontró el compromiso que le habían asegurado los lugareños para resolver aquel caso que colocaba a la comarca en las principales páginas de todos los noticieros.&lt;br /&gt;El perseguido andaba escondido en algún rincón de aquella montaña. Después de desvalijar la sucursal bancaria a punta de fusil había secuestrado a su hijastro de once años, antes hirió a la madre del muchacho. En su desesperada huída no encontraron mejor refugio que atravesar a pie aquella cordillera fantasmagórica. El raptor maldijo el empeoramiento climático que se sumaba a aquella cadena de desgraciadas circunstancias. La niebla se deshilachaba entre los árboles e imposibilitaba adivinar el rumbo próximo de sus pasos, además el joven muchacho tiritaba de frío y entorpecía la marcha con sus sollozos cada vez que el padrastro le empujaba a trompicones o le profería insultos amenazantes mientras le encañonaba. Sobre sus cabezas, los rebecos saltaban con agilidad entre las peñas y el hombre escudriñaba a su alrededor, inquieto, pues había que guarecerse antes de que la noche cayera. El muchacho ahogaba en cada gemido el recuerdo de su madre apuñalada y malherida, no soportaba los ataques repentinos que cada vez con mayor frecuencia acosaban a su tío y lo transformaban en alguien temible, peligroso. Esta vez, sin embargo, el calibre de la fechoría había sobrepasado todos los límites de la agresividad calculada. El joven se quejó del antebrazo después de que el padrastro lo arrastró para que avanzara, sollozó de frío y miedo. Se agachó para anudarse los cordones del calzado, pero le resultaba difícil articular los dedos. La niebla le empañaba también los ojos, sólo al levantar la vista se apercibió del impacto de la enorme roca despeñada sobre su padrastro... Hombre y piedra se sumieron en sorda caída precipicio abajo.&lt;br /&gt;No fue hasta la mañana siguiente que el muchacho hizo acto de aparición en el lindero del bosque. Otra vez la cabaña de Marlon era un hervidero de agentes, la prensa acordonada disparaba sus flases al paso del joven envuelto en mantas. El comisario celebró el rescate ante los micrófonos, luego se volvió hacia el trampero:&lt;br /&gt;-...No puedo agradecerle precisamente su cooperación.&lt;br /&gt;Marlon no se inmutó, sin dejar de atusarse la barba, señaló hacia la cima...&lt;br /&gt;-Ya se lo advertí, es ella la que decide...&lt;br /&gt;Ambos dirigieron su mirada hacia las cumbres, coronadas de un halo neblinoso presidían el techo del valle. Desde su cetro de roca custodiaban una ley antigua nunca revelada, sólo conocida por las diosas del lugar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/diosas-de-piedra/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/diosas-de-piedra/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-204597321762070488?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/204597321762070488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=204597321762070488' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/204597321762070488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/204597321762070488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/07/diosas-de-piedra.html' title='DIOSAS DE PIEDRA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3429783863247965996</id><published>2007-06-30T09:39:00.000+02:00</published><updated>2007-06-30T09:41:21.568+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>NADIE SOSPECHA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10436&amp;doc=nadie-sospecha-13583" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10436&amp;doc=nadie-sospecha-13583" /&gt;&lt;/object&gt; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/nadie-sospecha/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/nadie-sospecha/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ SALUDOS, AMIGOS/AS !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-3429783863247965996?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/3429783863247965996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=3429783863247965996' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3429783863247965996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3429783863247965996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/06/nadie-sospecha.html' title='NADIE SOSPECHA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-127812387368418011</id><published>2007-06-01T19:44:00.002+02:00</published><updated>2010-02-24T00:06:26.863+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>NUEVA JAURÍA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=32431&amp;amp;doc=nueva-jaura-22991" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/RmBbNcDLDhI/AAAAAAAAABQ/x59L0WteOUY/s1600-h/Nuevajauria-captura.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/nueva-jaura"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/nueva-jaura&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Casi al mismo tiempo que se elevaba sobre la loma un destello de plata brilló en los ojos del animal. La luna se hinchó como un globo iluminando cada resquicio dormido del bosque y el lobo se detuvo, deslumbrado por su belleza, dispuesto a ofrendar el ritual de su reconocimiento con un aullido largo y sentido. El enorme disco de luz se agrandó en el cielo inaugurando el reino nuevo para los habitantes del bosque, comenzaba un tiempo al que despertar, que no podían desperdiciar si querían sobrevivir a su regreso. Los más avezados ya se habían ocultado en los refugios preparados de antemano, la ley del bosque imponía así sus implacables reglas, les iba la vida en ello. A su aullido le siguió otro y otro, distintos, surgieron de la espesura, de sus sombras ahuyentadas, ávidos por descubrir el mundo oculto que la noche nunca les mostraba. Curiosos, recelosos, pues ni siquiera los más temerarios dormirían en ese breve espacio crucial. Los más veteranos sabían -sus cicatrices así se lo habían demostrado- que el desafío consistía ahora en vencer al descanso, por eso se cuidaban mucho de mantener su prestigio dentro del grupo, reunían a la manada en torno a las hembras, sólo ellas eran capaces de apaciguar las tentativas agresivas de los jóvenes. Se iniciaba el tiempo de la caza sin tregua, todo lo que conquistasen ahora serviría para ganar la batalla al invierno, no podían dejar escapar ninguna oportunidad, así que organizados en reducidos grupos se alternaban en dar batidas regulares por la zona. Toda pieza cobrada era recibida en la guarida como un premio que ensalzaba al cazador con honores de padre y jefe.&lt;br /&gt;Sin embargo él era un macho solitario, erraba por el monte en busca de una familia que no acababa de encontrar, rastreaba cada palmo de hojarasca con el mismo ansia que luego, ante el fracaso, se tornaba en desconsuelo. Además, debía andar alerta para no toparse con aquellas batidas de congéneres que no escatimarían en destrozarle sólo por adornarse de gloria. En alguna ocasión, sobre todo cuando la nieve les robaba el cálido cobijo de la tierra, había descendido al valle, a la aventura de aquellos otros seres a los que todos temían... Desde luego que se trataba siempre de una medida de urgencia, el último recurso antes que sucumbir al terror del hambre. Había contemplado a sus hermanos morir entre horribles estertores por haberse apoderado de lo que semejaban para ellos unas suculentas presas, atrapados también en garras de fiero metal de las que resultaba imposible zafarse. Se había ido quedando solo así, pero había aprendido a observar la muerte, la de su manada y la que le aguardaba si daba un paso en falso.&lt;br /&gt;En las noches sucesivas el imperio de la luna fue declinando su fulgor mientras aumentaba con creces la necesidad de llevarse algo a la boca. Se preocupó en esquivar la ruta de los otros depredadores, con las fuerzas mermadas tampoco podía arriesgarse en enfrentar a sus competidores, se conformaba con subsistir al menos hasta que la gran diosa blanca cesara de iluminar la noche, entonces le sería más fácil procurarse alimento aunque fuera en pequeñas cantidades. Descendía del risco cuando se asomó al claro del bosque, al otro lado halló el motivo que atrajo su curiosidad... Una joven loba amamantaba a tres de sus cachorros. Era consciente del peligro que aquella situación implicaba, pero la hembra permanecía indiferente, tumbada, dedicada por entera a los lobeznos. Tal vez lo adivinó, pero en cuanto la loba giró la cabeza de reojo hacia él supo que se había metido en serios problemas... El duro pelaje azabache se erizó en su lomo arqueado. Enseguida distinguió los ojos fieros escondidos en la maleza, en cada hueco de entre los árboles, que espiaban acechantes. De un brusco giro sobre sus cuartos traseros emprendió veloz carrera por donde había venido, no había tiempo que perder. Podía sentir el aliento amenazante de las fauces de sus perseguidores. La huída se prolongó en exceso, sobre todo porque no pudo disminuir el ritmo ni cuando ya dejó de escuchar la jauría tras de sí. Casi agradeció que la diosa blanca hubiese quedado reducida a un fino hilo de luz, estaba exhausto y se había alejado demasiado.&lt;br /&gt;Abajo, distinguió algunas de las humaredas que ascendían al cielo y las luces tintineantes de la población, casi podía percibir el calor... Se adentró en las calles con cautela, al amparo de las sombras olfateó puertas y rincones hasta encontrar el establo entreabierto. Con sigilo subió los peldaños que llevaban a la estancia vacía. Allí, olisqueó entre las cazuelas y enseres e, inquieto, se tendió en el suelo, a lo largo, junto al lecho... Los primeros temblores sacudieron todo su cuerpo, intermitentes al principio, luego espasmódicos y continuados, de una brutalidad desgarradora. Sabía que llegaba el momento, que había que pasar por aquello, era inevitable atravesar el trance doloroso... Al crujir de las articulaciones se dilataron los músculos, deformándose, transgrediendo la naturaleza para adaptar su molde caprichoso a un insospechado destino. Todo el cuerpo se contorsionó, la columna se vertebraba y el cráneo ensanchó su capacidad para encajar la mandíbula en su espacio anterior. Luego, el áspero pelaje oscuro se absorbió en cada poro. Era inútil rugir o gritar, imposible articular palabra... La consciencia perdida, por fin emergió de su letargo ancestral y con el alba, poco a poco, despertaba a la forma humana.&lt;br /&gt;Los primeros sonidos que oyó fueron las voces de los hombres, procedían de la calle... Afuera había un gran tumulto, alguien había visto la figura de un enorme lobo pulular por el poblado. Uno de los granjeros anunció la desaparición de dos de sus corderos, habían atacado su corral y arengaba al resto para acabar con la bestia. Asomado a la ventana, todavía semiaturdido, contemplaba el ajetreo de la multitud mientras se organizaban en grupos para batir el monte. Uno de los aldeanos miró arriba, parecía reconocerle:&lt;br /&gt;-¿Vas a quedarte ahí...?&lt;br /&gt;-...Déjale, ¡es un raro! -murmuró otro haciéndole desistir mientras ambos se unían a la batida.&lt;br /&gt;Desde dentro de la habitación, ahora en silencio, observó partir al grupo de cazadores en dirección al bosque mientras enarbolaban las armas y vociferaban... No, no le gustaría estar en el pellejo de ese animal, pensó.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.blogia.com/"&gt;http://leetamargo.blogia.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-127812387368418011?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/127812387368418011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=127812387368418011' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/127812387368418011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/127812387368418011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/06/nueva-jaura.html' title='NUEVA JAURÍA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2452356356881431799</id><published>2007-05-25T16:18:00.001+02:00</published><updated>2010-02-24T00:10:59.045+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LA OCTAVA PLANTA</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=48334&amp;amp;doc=la-octava-planta-2358" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de apuntarme a la cara con su dedo, la voz de mi amigo se tornó casi confidente, pero firme...&lt;br /&gt;-...Y no preguntes, ¿oyes? Tu misión aquí consiste en bajar y subir con los clientes, nada más... Obedece al mayordomo jefe en todo, no olvides llevarte el uniforme el viernes y volver a traerlo el lunes, ¿oíste?...&lt;br /&gt;-De acuerdo... -musité, mientras mi compañero desaparecía tras la puerta giratoria del hotel sin volverse hacia atrás.&lt;br /&gt;En verdad que debía estarle agradecido pues con su favor me brindaba la oportunidad de sustituirle en su período de vacaciones, como en anteriores ocasiones, y así enriquecer mi maltrecha economía necesitada de una estabilidad más perdurable. En los otros hoteles tuve ocasión de familiarizarme con su puesto de recepción, pero esta vez lo novedoso de la tarea consistía en acompañar a los clientes en sus idas y venidas en el ascensor. En apariencia, una tarea fácil y cómoda, aunque no exenta de una monótona fatiga como enseguida tuve ocasión de comprobar.&lt;br /&gt;Mi antiguo amigo me había asegurado que desde su cambio al nuevo hotel había mejorado de categoría y, en principio, lo achaqué a las cinco estrellas que destacaban en el rótulo. Una vez dentro, comprendí que aquellos anchos espacios marcaban la diferencia con los hoteles precedentes y, sobre todo, el mero hecho de que el ascensorista hubiera de trabajar uniformado.&lt;br /&gt;Desde la terraza de la décima planta podía contemplarse una panorámica sobre la bahía de la ciudad; las oficinas y dependencias administrativas ocupaban la novena planta. De la tercera, descendieron las hermanas Kossack, un par de gemelas nonagenarias que podían permitirse el lujo de residir permanentemente en el hotel. El restaurante se encontraba en la primera planta, y en la segunda los salones para convenciones o reuniones. En el cuarto piso estaba la sala destinada a los enseres de la limpieza y allí también se había habilitado un hueco para el vestuario del personal. Se podía intuir que uno había llegado a la planta quinta por el pestilente aroma que dejaba en el ambiente el hilo de humo de los puros del señor Bruhnin, siempre trajeado y de elegantes maneras. Y de la sexta, sobre todo, temía el escandaloso tropel de muchachos excursionistas que en desordenada algarabía vociferaban y competían con sus alaridos y risas estridentes. El trajín en el hotel resultaba incesante y se renovaba a diario con nuevos clientes. Me fijé en especial en la bella chica que recogía en la séptima planta y que destacaba por su porte distinguido, un ceñido vestido la entubaba de lentejuelas hasta los pies, pero dejaba al descubierto unos hombros contorneados, casi perfectos... Seguí con los ojos cerrados el sugerente rastro que desprendía su perfume, pero desperté brusco a la realidad, fustigado por lo insólito de un detalle recién descubierto. Acababa de percatarme que nadie bajaba ni subía de la octava planta... Sí, en los pocos días que llevaba allí no conocía a nadie que se alojara en ella. A la hora del almuerzo, libre de pasajeros, decidí investigar el misterioso hecho. Mi zozobra se tiñó de inquietud, el ascensor pasaba de largo de la séptima a la novena o viceversa, sin obedecer el mando. Lo comenté a las chicas de la limpieza y entre los botones que, con esquiva extrañeza, no atinaron a darme explicación alguna.&lt;br /&gt;Aquel viernes el mayordomo jefe me acompañó durante toda la tarde en el trayecto del ascensor. Casi al acabar la jornada me aseguró que no hacía falta mi presencia en el hotel durante la semana siguiente y que, debido a mi carácter amenazante, podía darme por despedido. Iba a rechistar, pero recordé las palabras de mi amigo y, por respeto, callé. Recuerdo igualmente su teatral transfiguración cuando quise contarle lo sucedido a su regreso.&lt;br /&gt;-Estás loco si crees que con amenazas o insultos vas a provocarme. Ya me lo contó el mayordomo jefe. Me equivoqué, no quiero nada contigo...&lt;br /&gt;Después de tanto tiempo un nudo de perplejidad aún acompaña mi desolada decepción. Resultan curiosos los avatares que esconde el destino. Por fin encontré mi camino, hoy trabajo y viajo por las comarcas de la zona norte. Eso sí, nunca me alojo en un hotel de más de cuatro plantas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/la-octava-planta/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/la-octava-planta/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-2452356356881431799?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/2452356356881431799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=2452356356881431799' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2452356356881431799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2452356356881431799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/05/la-octava-planta.html' title='LA OCTAVA PLANTA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1058177041350242177</id><published>2007-05-11T18:16:00.000+02:00</published><updated>2007-05-11T18:18:51.272+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL DUENDE PARTICULAR</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10657&amp;doc=el-duende-particular-1841" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10657&amp;doc=el-duende-particular-1841" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/el-duende-particular/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/el-duende-particular/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;¡ SALUDOS, AMIGOS/AS !&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-1058177041350242177?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/1058177041350242177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=1058177041350242177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1058177041350242177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1058177041350242177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/05/el-duende-particular.html' title='EL DUENDE PARTICULAR'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7948604593625958084</id><published>2007-05-04T18:31:00.000+02:00</published><updated>2007-05-04T18:35:11.045+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>E S P E S U R A</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10271&amp;doc=espesura-16037" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10271&amp;doc=espesura-16037" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/espesura/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/espesura/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS !&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7948604593625958084?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' 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scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>A PRIMERA VISTA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=20654&amp;amp;doc=a-primera-vista-3920" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/a-primera-vista/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/a-primera-vista/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Desde pequeña sobresalió por su carácter desobediente e indomable. Su padre lo achacaba a que nació cuando las mareas decrecían, pero sabía que la naturaleza de los seres está marcada por el entorno en que crecen y se desarrollan y, por ello, albergaba la esperanza de que algún día ella misma encontrase la medida justa. Sin embargo, lejos de agradar las expectativas de sus progenitores, la niña gustaba de arriesgarse siempre hacia límites más ignotos e inexplorados ya impulsada por sus irrefrenables ansias de conocer ya por poner así de manifiesto la rebeldía de su carácter.&lt;br /&gt;A menudo recalaba en aquella zona apartada de la costa, al otro lado de la barra de arrecifes, una frontera que traspasaba con indiferente atrevimiento a pesar de las inútiles advertencias de sus amistades más preocupadas. En una ocasión, mientras se bañaba entre las rocas, se vio sorprendida al emerger de repente de una de sus zambullidas. A sus espaldas oyó el silbido melodioso y el chapoteo inconfundible de una embarcación. Cuando se volvió, el hombre silbó de nuevo al descubrir sus pechos desnudos y, desde cubierta, se echó a reír, abriendo mucho los ojos y saludando con la mano abierta mientras se alejaba.&lt;br /&gt;A ella le gustó su porte distinguido desde el puente de mando, su aire resuelto y simpático, su esbelta figura recortada entre los azules de cielo y mar. Esa fue la primera vez que lo vio. Después, a lo largo de sus osadas correrías, se ocupó de averiguar dónde continuar observándole a escondidas, con curioso detenimiento. Así, desde la distancia, se fue fraguando un sentimiento de amor oculto que daba respuesta a sus inquietudes y, a la vez, colmaba todas sus ansias de exploración.&lt;br /&gt;En otra ocasión, contempló desde la playa las luces que engalanaban la Gran Mansión y la fiesta que allí celebraba el Capitán, en honor de su tripulación, con motivo del Día del Mar. El lujo y la pomposidad se reflejaban en los uniformes solemnes y en los elegantes vestidos de las mujeres que bailaban en los espaciosos salones, bajo las enormes lámparas de lágrimas, al son de la música orquestada.&lt;br /&gt;Desde la ventana, la muchacha observaba boquiabierta tal fastuosidad, al tiempo que buscaba con la vista la atractiva figura de su amor de ensueño. Por fin, lo descubrió al fondo, brindando con su copa entre los comensales, casi al mismo tiempo que él se topó con sus ojos vidriosos tras el cristal. Con la copa en alto, el Capitán quedó inmóvil por un instante, para luego intentar abrirse paso entre la muchedumbre. El Capitán atravesó el jardín escrutando cada rincón hasta llegar al límite con la playa, desazonado, sin encontrarla.&lt;br /&gt;La muchacha se había dado cuenta, sabía que no podía permanecer allí por más tiempo y huyó por la parte trasera hacia la playa, rápida, para sumergirse antes de que nadie pudiese descubrir su cola de pez... La sirena dejó tras de sí un rastro ondulado de reflejos de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://leetamargo.galeon.com/"&gt;http://leetamargo.galeon.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¡&lt;em&gt;FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt;!&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4051154844972842889?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4051154844972842889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4051154844972842889' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4051154844972842889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4051154844972842889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/04/primera-vista.html' title='A PRIMERA VISTA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-3361132947566852819</id><published>2007-03-16T14:49:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T00:49:41.457+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>LA OTRA ORILLA</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=27001&amp;amp;doc=la-otra-orilla-23891" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/la-otra-orilla/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/la-otra-orilla/1&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/la-otra-orilla/1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Llegó el momento que había estado esperando. Los guerreros marchaban de expedición una vez más y, como de costumbre, a su regreso nuevamente se trasladarían de asentamiento como venían haciéndolo hasta donde alcanzaban sus primeros recuerdos. Sobre todo, le gustaban las historias que en la noche contaban los guerreros adultos y que hablaban de su origen, de la tribu y de la selva, la madre de todos los hombres-luna. Sus ojos de niño grande se iluminaban cada vez que oía narrar la creación del mundo del lecho del río... La luna enamorada se bañó en su cauce hasta que el rey de los árboles-liana enredó de celos su amor y, envidioso, lo maldijo. Desde entonces la luna regresó para siempre al cielo de la noche y, solo en raras ocasiones, ataca con sus rayos a todo aquel que vagabundea en solitario, víctima de amores imposibles...&lt;BR&gt;Pero él no tenía miedo, era un muchacho intrépido y, además, quería convertirse en un valeroso guerrero para sacar a su gente algún día de aquella condena y poder llevarles al lugar seguro que se merecían, lejos de aquel errático vagar a orillas del gran río. Las respuestas de los ancianos a sus dudas lejos de convencerle le incomodaban, incapaz de soportar el amenazador mensaje de los peligros que acechaban en la otra orilla. Aquella explicación no bastaba para la ávida mente de un muchacho-luna y, en cuanto desaparecieron los guerreros, se dispuso a desentrañar el misterio por sí mismo. Se adentró en el río sagrado y empujó la canoa corriente abajo, precisamente en la dirección que tenían prohibida los hombres de la tribu.&lt;BR&gt;A golpe lento de remo vadeó pegado a la orilla, dejándose llevar por el manso discurrir y evitar así el centro del enorme caudal. A tramos, el cauce llegó a ser tan ancho que la otra orilla se disipaba en un horizonte de brumas. Después de remar toda la tarde y casi una noche, el río comenzó a estrecharse y surgieron las primeras rocas, enormes moles sembradas en mitad de su curso, ahora no tan profundo. La vegetación se agolpaba en los bordes invadiendo el dominio acuático y, a modo de bóveda arbolada, con su entramado de lianas creaba un pasillo de verdes variopintos que apenas dejaba pasar la claridad del día. En aquella zona, la tierra embarrada se hundía en el agua y, antes de avanzar otro centenar de pasos por la orilla, ocultó la canoa entre la maleza. Más adelante, abandonó decidido la orilla maldita que jalonaba de miedos cada historia de sus antepasados y entró al claro. El sonido de la selva también cambió, a la vez que la luz del cielo se transparentaba en las grandes hojas y creaba halos de penumbra entre las lianas.&lt;BR&gt;Siguió avanzando cauto y, camuflado entre la vegetación, observó las extrañas construcciones de madera que descansaban en el centro del claro. Nunca antes había visto nada igual, algunas echaban una columna de humo y otras guardaban ganado en el cercado contiguo. Entonces oyó las voces y pudo distinguir al grupo de niños que jugaban hasta que, de pronto, aquel ruido atronador le sobrecogió, se tiró al suelo asustado, quería taparse los oídos, pero pudo más la curiosa emoción que le embargaba al encontrarse con tanta novedad.&lt;BR&gt;En verdad que se trataba de un panorama insólito para él, algo nunca imaginado que ningún relato de los ancianos recogió jamás... Al fondo de las cabañas aparecieron las primeras máquinas con su estruendoso rugir. El verde de la selva había desaparecido bajo su peso y, sobre la tierra allanada, se apilaban los troncos de los árboles con su amputado gesto de dioses caídos, mientras otras máquinas también humeantes se ocupaban de transportar a rastras sus cadáveres. Los ejemplares más erguidos rasgaban el techo tupido del bosque en su vertiginoso caer. Le distrajo de su estupor el corro de mujeres que cruzaba la explanada, seguidas de los niños que correteaban alborotados. Una de las muchachas se había separado del grupo y se encaminaba hacia el río, muy cerca de donde él se encontraba apostado. Tan cerca que pudo escuchar su respiración al pasar junto a su improvisado escondite. Detrás de aquel montón de bidones de gasóleo vacíos escrutó el grácil movimiento de la muchacha. Le llamaron la atención sus vestiduras, le resultaba extraño que alguien en aquella selva cubriera de ese modo su cuerpo. Al poco, contuvo el aliento absorto en contemplar cómo la chica iba despojándose una a una de sus ropas y, tras posarlas con cuidado en el recodo, se sumergió desnuda en las aguas... Un chasquido a su espalda le advirtió del peligro cuando ya era demasiado tarde. El barbudo hombretón le sujetaba por los cabellos mientras gritaba para llamar la atención de los otros hombres que manejaban las máquinas...&lt;BR&gt;-¡Eh, mirad qué he encontrado! ¡Un condenado salvaje!, venid...&lt;BR&gt;En su frenético pataleo el muchacho acertó a golpear las partes del casual carcelero, que rodó constreñido por la maleza sin dejar de perjurar. La muchacha del río, interrumpida en su baño, se cubrió los pechos justo cuando el muchacho salvaje pasó junto a ella como una exhalación. No obstante, al indígena le dio tiempo a contemplar de cerca el rostro de la muchacha y la brillante expresión reflejada en sus ojos mientras, de un salto, se zambullía en las oscuras aguas. Braceó hasta la otra orilla y, una vez allí, se entregó en veloz carrera sorteando lianas, ramas y rocas. Atrás podía percibir el vocerío de los hombres y, luego, sintió silbar a su alrededor los disparos de sus máquinas de fuego, capaces de perforar los árboles. El pánico le impidió reconocer el sitio donde había escondido la canoa y, además, la proximidad de sus perseguidores le obligaba a avanzar sin denuedo. Corrió hasta cansarse, hasta que los sonidos de la selva de nuevo se erigieron en dueños de aquella margen inhóspita. Aún hubo de bordear a nado el río en todo su largo, ayudado de la corteza seca de un tronco y a pie en los tramos más anchos.&lt;BR&gt;Regresó con la faz cambiada en su alma de muchacho, impresionado por la experiencia vivida. Sus dudas y rebeldía habían quedado resueltas con aquel otro temor aún mayor... No podía olvidar los ojos del río en aquella muchacha. Llegó al poblado de los guerreros-luna justo cuando ya levantaban el campamento. No preguntó ni rechistó, se incorporó silencioso a la comitiva de la tribu, a la búsqueda sigilosa de senderos nuevos en la espesura cercana al río... Pero siempre en la otra orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ SALUDOS, AMIGOS/AS !&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-3361132947566852819?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/3361132947566852819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=3361132947566852819' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3361132947566852819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/3361132947566852819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/03/la-otra-orilla.html' title='LA OTRA ORILLA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1465285629891424976</id><published>2007-03-09T18:37:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:16:13.144+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL BAILE</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=28871&amp;amp;doc=el-baile-1389" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Se conocían lo bastante para no pisarse, aunque Emma trastabilló un paso al tropezar con un obstáculo imaginario. Jaime no dejó de sujetarle por el talle y, con suavidad, recostó la barbilla entre el hueco del cuello y su hombro para susurrarle al oído…&lt;br /&gt;-¿Estás bien…?&lt;br /&gt;Ella gimió una leve afirmación, mientras sonaban los acordes de un clásico bolero.&lt;br /&gt;-…Ahora viene otra tanda latina –suspiró, estrechándose aún más junto al mullido, pero recio cuerpo de Jaime.&lt;br /&gt;En la penumbra de la sala de baile Jaime distinguió a algunos amigos que aún pululaban al fondo de la barra; alguien le hizo la señal de victoria desde lejos aunque no supo de quien se trataba. Sudaba copiosamente y le preocupaba que Emma se encontrara a disgusto. Observó de reojo a las otras parejas sin dejar de mecerse en el cadencioso ritmo del baile. Una de ellas abandonó la pista en silencio, agarrados de la mano con gesto cansino. Al lado de ellos otra pareja se movía desacompasada y, para distraerse, trató de imaginar por un momento cómo bailarían un foxtrott… Casi que podía escuchar los jadeos de ella, en exceso alterada. Demasiado frenéticos, pensó.&lt;br /&gt;Emma le sacó de su nube mental con una intempestiva pregunta:&lt;br /&gt;-…Tiene que ser tarde ya, Jaime…&lt;br /&gt;-Sí, casi de madrugada… -le contestó, al mismo tiempo que Emma apagaba su respuesta con un bostezo prolongado.&lt;br /&gt;La pareja de al lado casi chocó contra ellos y ambos se volvieron, extrañados por la inesperada maniobra. La otra muchacha jadeaba sin hallar suficientes bocanadas de aire con que respirar. Se asustaron cuando le vieron abrir mucho los ojos, antes de caer desplomada al suelo; su pareja se sintió impotente para detener su peso en la caída. Acto seguido un grupo de personas acudió junto a la chica. Jaime reconoció un brazalete sanitario en uno de los que estaban agachados junto a ella…&lt;br /&gt;-No te preocupes, la están atendiendo –susurró a Emma, tratando de tranquilizarla.&lt;br /&gt;Al poco alguien se acercó con una camilla y la pista quedó de nuevo envuelta de música y penumbra.&lt;br /&gt;-…Sí, ahora sí, Emma, este es el último tema –la fatiga de Jaime ocultó el tono alegre que quiso imprimir a su voz y, sin dejar de bailar, se abrazaron aún más fuerte.&lt;br /&gt;De repente todas las luces de la discoteca se encendieron al unísono y un estallido de gritos y aplausos inundó la sala. El locutor de la radio local era quien sostenía el micrófono mientras anunciaba a viva voz a la pareja ganadora del decimonoveno Maratón de Baile de la Ciudad.&lt;br /&gt;Emma y Jaime habían dejado de bailar, pero permanecían aún abrazados en el centro de la pista, casi pegados por el sudor después de veintidós horas continuadas de baile. Todavía el cansancio no les permitía calibrar todo el sabor del triunfo, pero la organización del evento enseguida les emplazó para el fin de semana próximo en el que recibirían su premio en una fiesta conmemorativa respaldada por la prensa y demás medios de comunicación. Ahora sólo deseaban descansar.&lt;br /&gt;Entre el tumulto de amigos y felicitaciones, Jaime arropó a Emma con su abrigo, mientras le acompañaba hasta la salida.&lt;br /&gt;-Te he pedido un taxi, campeona –él vivía a la vuelta de la esquina-. ¿Quieres que te acompañe…?&lt;br /&gt;-No hace falta. ¡Gracias, Jaime! –Emma sacó una sonrisa, exhausta.&lt;br /&gt;Se despidieron con un beso demasiado largo para lo agotados que estaban.&lt;br /&gt;El taxi cruzó la avenida central y los jardines de la alameda en denodada batalla entre la lluvia y los parabrisas, que no hallaban tregua. Cuando llegó a la plaza Mayor del casco urbano antiguo frenó en seco.&lt;br /&gt;-Hemos llegado, señora.&lt;br /&gt;El taxista se giró hacia atrás ante tanto silencio…&lt;br /&gt;-¡Señora!&lt;br /&gt;Emma roncaba con la cabeza apoyada contra la ventanilla. En la radio se oían las notas del saxo de Sonny Rollins en armonioso compás con el ritmo del parabrisas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/el-baile/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/el-baile/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;¡ FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS !&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-1465285629891424976?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/1465285629891424976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=1465285629891424976' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1465285629891424976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1465285629891424976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/03/el-baile.html' title='EL BAILE'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2615920374658238849</id><published>2007-03-02T15:55:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:30:12.890+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lecturas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>A LA DERIVA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10891&amp;doc=a-la-deriva-191" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10891&amp;doc=a-la-deriva-191" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;El contorno costero había desaparecido de la línea, ahora limpia, del horizonte. Había navegado sin descanso, obsesionado por perder de vista cualquier atisbo de tierra firme. Aquel año el curso había sido demasiado intenso e, incluso, su padre se había excedido en su exigencia por no desaprovecharlo insistiendo de continuo en la parte del futuro que estaba en juego. Por eso, todo el objetivo de aquellas vacaciones era relajarse distendidamente hasta la saciedad y, así primero, había que aislarse de todo ruido que sonase a recuerdo de hábito rutinario. Para ello cogió el velero de su padre y salió mar adentro. No dijo nada, tan solo dos días y volvería, renovado. Esa noche el mar también dormía y balanceaba el balandro con su mecer calmo.&lt;/FONT&gt;&lt;/P&gt;&lt;br /&gt;&lt;P style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=WW-NormalWeb1&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Sin embargo, como en otras ocasiones, aquel maldito juego mental no le dejaba conciliar el sueño. Lo achacó a la influencia cercana de las obligaciones cotidianas, de las que aún no había logrado desembarazarse en su totalidad. Ahora que necesitaba descansar y dormir era cuando se le planteaban a modo de desafío aquel tipo de dilemas que le hacían perder el tiempo, pero imposibles de eliminar a su pesar. El reto en sí era sencillo… Había dedicado la tarde a practicar nudos en cubierta, mientras las velas se dejaban llevar por una brisa suave y generosa. Practicó los nudos marineros que ya conocía, se ató un brazo, las piernas, utilizó también las cornamusas y, a la vez, aprovechó para intentar aprender algún otro nudo nuevo. Y ahora, en vez de descansar, aquella pesadilla sin fin le debatía en si un hombre atado por el tobillo a un cabo que arrastraba un velero, empujado por el viento, tenía posibilidad de salvación. Para él no había problema pues, incorporándose para agarrase el pie y alcanzar el cabo, solo había que jalar la cuerda con uno y otro brazo hasta subir a cubierta. Sin embargo, otra voz en su cabeza le intranquilizaba con la posibilidad de que la creciente velocidad del velero, impulsado por fuentes vientos, resultaba proporcionalmente superior al esfuerzo necesario del hombre, no para alcanzar su pie y el cabo, sino incluso para poder incorporarse. Ante tal impetuoso avance el hombre, incapaz de reaccionar y moverse, vería cómo el cielo desaparecía bajo el mar, hundiéndose entre bocanadas de agua.&lt;/FONT&gt;&lt;/P&gt;&lt;br /&gt;&lt;P style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=WW-NormalWeb1&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;En la mañana del día siguiente el helicóptero, desde arriba, logró atisbar el velero y dio parte a Comandancia Marítima. Por fin, la lancha guardacostas encaminó su rumbo al barco desaparecido durante dos días. Ya antes, su padre había avisado, preocupado por la tardanza. Al llegar a la amura de babor, los guardacostas encontraron un cabo atado a bordo del que pendía el cuerpo del joven, por un tobillo, semihundido y ahogado en el mar. Es una peligrosa maniobra, parecieron decirse con su mirada mientras rescataban el cadáver del agua. Un cambio imprevisto del viento puede jugar una mala pasada, lo saben todos los marinos. Una trasluchada de popa golpea al tripulante, desprevenido, que pierde el equilibrio y cae al agua, quedando así a merced del oleaje mientras su barco sigue alejándose… Pero, ¿por qué llevaba atado su tobillo aquel muchacho…?&lt;/FONT&gt;&lt;/P&gt;&lt;br /&gt;&lt;P style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class=WW-NormalWeb1&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;El mar silencioso callaba sus olas entre los reflejos luminosos del sol que nacía. Como si el viento anduviera escondido ni siquiera había brisa y las velas flameaban al sol, quietas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/a-la-deriva/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/a-la-deriva/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-2615920374658238849?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/2615920374658238849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=2615920374658238849' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2615920374658238849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2615920374658238849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/03/la-deriva.html' title='A LA DERIVA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-7210409456856649151</id><published>2007-02-02T15:59:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T01:30:40.583+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>DULCE HOGAR</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=18998&amp;amp;doc=relato-dulce-hogar-c-luis-tamargo-13662" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;Cuando logró abandonar el bosque la niebla aún no se había disipado; descendió por la vaguada hasta el llano y, después de sortear el área pedregosa, atravesó los humedales con el agua al cuello. Los primeros jirones comenzaron a difuminarse al cruzar los extensos campos verdes, que parecían no tener fin; sólo entonces percibió el fuerte olor a gasoil. Siguió su rastro, al tiempo que aceleraba el paso y, al fin, pudo distinguir la carretera.&lt;br /&gt;Ya en la cuneta olfateó el aire; no conocía aquella zona y debía andarse con cuidado. En esta ocasión el señor Olmesson se había esmerado. La vez anterior le había dejado casi a cuarenta kilómetros de casa y, ahora, para evitar otro sonado fracaso no escatimó en sembrar dificultades alejándole todavía más. No le gustaba aquel maldito cascarrabias y era evidente que ella a él tampoco; su sola presencia le provocaba unas ganas instintivas de ladrar, incluso antes de que se acercara a propinarle la patada con la que acostumbraba a saludar cuando se cruzaba en su camino. Un mal vecino, sin duda, habría que extremar las precauciones en adelante.&lt;br /&gt;Apenas pasaron un par de vehículos en el largo trayecto que le separaba de la civilización más cercana. Caminaba paralela al arcén, sobre la hierba reseca, pero más mullida que el asfalto, lo suficiente para evitar dañarse las patas. El tráfico se intensificó a medida que avanzaba y salió el sol cuando alcanzaba la primera población. Allí hizo un alto para husmear entre unos cubos de basura; sabía que no debía abandonar el curso de la carretera. Si entraba en la ciudad podría perderse en un laberinto de calles y obstáculos indescifrable, pero después de deambular perdida por el bosque durante dos días, ya el hambre le azuzaba. Unas sobras de pescado le sirvieron de tentempié para continuar viaje. A un lado dejó la autopista, tampoco era aquel su camino.&lt;br /&gt;Se enfrentó ahora a una enorme planicie árida, donde los campos de trigo apuntaban la única nota de color. Le costaba reconocer algún dato útil, alguna pista que identificara aquel itinerario como el correcto, pero se dejó guiar por ese sexto sentido que no le había defraudado ni en los peores momentos. Olisqueó un neumático roto y abandonado en el arcén y, también, un zapato viejo, sin suela, al pie de una señal de tráfico donde la carretera se bifurcaba. Sin embargo, optó por un camino vecinal de tierra y polvo en el que no tardó en toparse con un arroyuelo que nacía a pocos metros más adentro. La sombra de unos robustos alcornocales le pareció tentadora para pasar otra noche a la intemperie, apenas unos breves instantes de descanso para sacar fuerzas de flaqueza, ya que desconocía la distancia y tiempo que le restaba. Caminó durante toda la noche, hasta que la carretera acabó por desembocar en un cruce más transitado de señales indicativas que de vehículos, pero sabía que el segundo ramal de la derecha era el que debía escoger. No tardaron en confirmárselo los aires norteños de las últimas nieves, de las que aún podían vislumbrarse restos en las cumbres. Se encontraba cerca de casa cuando amanecía, aquel recorrido ya le resultaba familiar.&lt;br /&gt;Palpitaba de entusiasmo cuando reconoció el tejado de su casa entre las calles del pueblo; hacía rato que, a causa del cansancio, había cambiado el trote acelerado por una marcha pausada, más lenta; y ahora mucho más cauta. Se detuvo a unos metros del chalet contiguo a su hogar, era la casa del señor Olmesson. Aguardó unos instantes hasta cerciorarse de que nada se movía allí dentro; luego, rauda, atravesó la cerca y bordeó el jardín hasta la entrada trasera. Allí, junto a la puerta de la cocina orinó con todas las ganas contenidas que aquella trepidante aventura le había procurado. Luego, salió corriendo en dirección a su casa.&lt;br /&gt;La pequeña Lía fue la primera en descubrirla cuando bajaba a desayunar.&lt;br /&gt;-¡Ha vuelto Sira! –gritó a todos- ¿Dónde has andado, perra mala? Estás sucia y…&lt;br /&gt;Sue y Matt se la unieron en el pasillo y su madre, desde la cocina, les instó a que la bañaran después del desayuno.&lt;br /&gt;-No es la primera vez que lo hace –apuntó Matt-. La otra vez estuvo fuera tres días, se mejora en cada escapada. Me pregunto qué hará por ahí…&lt;br /&gt;-Pobre Sira, qué cansada tiene que estar… –Sue le acariciaba las orejas.&lt;br /&gt;-Vuestro padre también se va a alegrar. –añadió la madre en voz alta.&lt;br /&gt;El doctor Frogger llegó justo a tiempo para la cena, tras una dura jornada de guardia en el hospital. Encontró a toda la familia en torno a la mesa, incluída Sira que, limpia y repuesta, parecía aguardarle junto a su silla. Otra vez la pequeña Lía se anticipó…&lt;br /&gt;-¡Mira quién ha venido, papi!&lt;br /&gt;-¡Pero si es nuestra Sira! –exclamó el padre- Así que decidiste regresar, ¿eh, picarona?...&lt;br /&gt;Pero enseguida cambió el tema de conversación con sus últimas noticias…&lt;br /&gt;-¿Sabéis a quién ingresaron hoy en urgencias? –Todos escuchaban- ¡Al señor Olmesson!&lt;br /&gt;-Condenado cascarrabias… -Sue no pudo contenerse.&lt;br /&gt;-Sue, por favor. –le conminó su madre- ¿Qué ocurrió, cariño?&lt;br /&gt;-Parece ser que resbaló, se cayó en casa y se ha roto la cadera –explicó el doctor Frogger-. Tendrá que hacer reposo y no podrá conducir en una larga temporada…&lt;br /&gt;La madre se arrodilló junto a su marido, mientras ambos acariciaban el suave pelaje de Sira.&lt;br /&gt;-Este animal es muy listo, cariño. Parece que sabía que hoy habría natillas y bizcocho de nata…&lt;br /&gt;-Sí, además, ¿dónde íbamos a encontrar a alguien que le gustaran tanto tus natillas? –vociferó Matt, golpeando la mesa con los cubiertos.&lt;br /&gt;Todos rieron.&lt;br /&gt;-Sí, siempre dije que a esta perra sólo le falta hablar. –asintió el doctor Frogger.&lt;br /&gt;Sira les contemplaba atenta, con la lengua fuera, a un costado, mientras sonreía. &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/relato-dulce-hogar-c-luis-tamargo/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/relato-dulce-hogar-c-luis-tamargo/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;¡ SALUDOS AMIGOS/AS !&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7210409456856649151?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7210409456856649151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7210409456856649151' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7210409456856649151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7210409456856649151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/02/dulce-hogar.html' title='DULCE HOGAR'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8244708446309535130</id><published>2007-01-27T00:05:00.002+01:00</published><updated>2010-02-24T00:52:27.863+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL CUADRO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=20408&amp;amp;doc=el-cuadro-20408-20642" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de mi azarosa existencia he podido conocer los más variados paisajes y, lejos de sentirme utilizado, ahora reconozco la riqueza y privilegio que ha supuesto distinguir el semblante de quien tenía enfrente. Añoro los primeros tiempos, aquellas tardes de buhardilla entre tanto lienzo amontonado, los primeros colores, manchas tímidas de aventurero trazo. Eran los comienzos, uno podía ya permanecer eternamente condenado a quedarse reducido a un boceto o, por el contrario, convertirse en un suceder de bocetos ininterrumpido. Tuve suerte de las manos en que caí y hasta donde he llegado. Esta vez el viaje ha sido muy largo, pero algo me dice que posiblemente aquí perdure con carácter indefinido, a juzgar por el modo que tienen de observarme.&lt;br /&gt;Digo que mi vida es un privilegio porque nunca acabo de aprender lo extensa que llega a ser la gama de las emociones humanas. El rostro más afable puede transformarse en gesto soez, despreciable. Y, sin embargo, quien parecía distraído de pronto se desata en exacerbados elogios... El cobalto profundo del oleaje, la polícroma textura de las rocas, parcheadas, sobre el cielo diáfano, difuminado de grises limpios... Otros callan, solo miran. Estos son con quienes puedo hablar, son los interlocutores. Aún recuerdo la viva impresión que dejó en mí grabada mi primer interlocutor; siempre se le recuerda después que ha desaparecido.&lt;br /&gt;Pero hoy ha sido una jornada distinta, insólita para mí. Se ha formado un gran revuelo en la sala principal y luego, en los pasillos, la gente ha circulado con prisas y desconcierto. Los guardas de seguridad han llegado dispuestos a alejar de las obras al pájaro que, quizás equivocado, vino a parar al museo. Al final consiguieron sacarlo de la estancia y todo ha vuelto a la rutinaria calma familiar. Quizás demasiado rutinaria ahora que otra mirada se posó en mí... El ave me miró, cierto, me contempló con susojos de pájaro, verdaderos. Pude notar sus alas golpeando la tela del lienzo, de suave roce, como el mejor de los pinceles. El ave buscaba salir, una ventana, una escapatoria y su batir de alas, intenso, me estremeció, me habló del mar y del cielo, del bosque en la montaña, de pájaros que vuelan... &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/el-cuadro-20408/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/el-cuadro-20408/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8244708446309535130?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8244708446309535130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8244708446309535130' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8244708446309535130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8244708446309535130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/01/el-cuadro.html' title='EL CUADRO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2832472126873718677</id><published>2007-01-19T09:02:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:19:33.671+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>EL TÍO ARISTO</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10274&amp;amp;doc=el-tio-aristo-14710" width="425" height="348" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;No es que fuera mayor, pero acusaba ya el desdén de sus largas correrías en aquella especie de pose hierática, casi como parte integrante del mobiliario del viejo salón. Recuerdo al tío Aristo desde los tempranos años, instalado allí en casa de los abuelos a la vuelta de uno de sus acostumbrados viajes, ellos lo recibieron como un regalo aunque de poca utilidad. En sus años jóvenes causó estragos en las cercanías, según la abuela debió ser un auténtico galán, amigo de casas ajenas, pero hábil a la hora de escurrir el bulto cuando el asunto se tornaba feo. En una ocasión en que caí enfermo, uno de esos catarros infantiles en los que la fiebre te obliga a permanecer acostado en vacaciones, el tío Aristo estuvo a los pies de mi cama durante dos días seguidos, brindándome su compañía. Por entonces las noticias destacaban el avance tecnológico de la humanidad en su incursión espacial y en el televisor nos sorprendían las imágenes de los astronautas en su tambaleante paseo lunar, algo impensable hasta la fecha. Sobre todo por las noches, el tío Aristo me contaba sus inusitados proyectos a los que imbuía de una original filosofía, algo insólita, pero no por ello descabellada... Me aseguraba que algún día también él alcanzaría la luna, aquel sería su próximo viaje. Lo cierto es que su compañía me ayudó a espantar la maldita fiebre aquella que se había propuesto amargarme el verano. Eran los tiempos del Instituto en la ciudad y de la casa de los abuelos en el pueblo. Luego, los años discurrieron implacables para todos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="WW-NormalWeb1" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;El tío Aristo desapareció un día y nunca más regresó. Sin embargo, siempre le tuve presente. Más tarde, cuando hube de trasladarme y realizar los estudios universitarios lejos de mi tierra nada podía apartarle de mi mente, hasta el punto de que es su recuerdo mucho más fuerte que la ausencia de los demás seres queridos. Sí, los abuelos fallecieron y la casa antigua del pueblo, víctima de las desavenencias familiares, quedó abandonada en una suerte fatal de soledad y ruina. Aunque nada existe en el pueblo hoy que me pertenezca ni merecedor de ser poseído suelo visitarlo cada año y rememorar los caminos, el abeto que creció o la fuente que aún mana su caudal libre, fresca. Observo entre los desvencijados marcos de las ventanas, solitarias, en un intento por reconocer los rostros que en otro tiempo allí brillaron, temeroso a la vez por si vislumbro la faz de mi propia infancia. Escruto en lo alto el ático, el viejo pajar, mientras la noche se posa sobre las tejas desordenadas y la luna, arriba, flota casi al alcance de la mano... Entonces, me cercioro de que estoy solo y, a media voz, lo llamo en un susurro:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="WW-NormalWeb1" align="justify"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;-...¡ Aristo, Aristófanes !&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="WW-NormalWeb1" align="center"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;No he podido olvidar su promesa ni tampoco la última vez que lo ví, el tío Aristo se estiró en una lánguida contorsión antes de acicalarse los bigotes y, de un ágil salto, dejó el sillón para salir por la ventana a su paseo sigiloso por el tejado. Sin dejar de contonearse volvió la vista atrás para despedirse y, tras varios parpadeos seguidos, se marchó maullando a la luna.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-weight: bold"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 200%; MARGIN: 0cm 0cm 0pt" class="WW-NormalWeb1" align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/el-tio-aristo/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/el-tio-aristo/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;¡ &lt;em&gt;SALUDOS, AMIGOS/AS&lt;/em&gt; !&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-2832472126873718677?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/2832472126873718677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=2832472126873718677' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2832472126873718677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2832472126873718677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/01/el-to-aristo.html' title='EL TÍO ARISTO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-1958377516509808906</id><published>2007-01-10T15:52:00.000+01:00</published><updated>2007-01-10T15:56:42.676+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>NO TIENE PRECIO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=15222&amp;doc=no-tiene-precio-11208" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=15222&amp;doc=no-tiene-precio-11208" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/no-tiene-precio/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/no-tiene-precio/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ SALUDOS, AMIGOS/AS !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-1958377516509808906?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/1958377516509808906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=1958377516509808906' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1958377516509808906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/1958377516509808906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/01/no-tiene-precio.html' title='NO TIENE PRECIO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-4442851407567652573</id><published>2007-01-05T15:10:00.000+01:00</published><updated>2007-01-05T15:13:20.544+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>NOCHE DE MAGIA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=16656&amp;doc=noche-de-magia-18985" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=16656&amp;doc=noche-de-magia-18985" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/noche-de-magia/1"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/noche-de-magia/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ FELICES LECTURAS A TODOS !&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-4442851407567652573?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/4442851407567652573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=4442851407567652573' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4442851407567652573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/4442851407567652573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2007/01/noche-de-magia.html' title='NOCHE DE MAGIA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2492691555496497314</id><published>2006-12-26T15:34:00.000+01:00</published><updated>2006-12-26T16:01:06.858+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>ALGO DE DIPLOMACIA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" height="348" width="425" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=" doc="algo-de-diplomacia-3726"&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.slideshare.net/leetamargo/algo-de-diplomacia"&gt;http://www.slideshare.net/leetamargo/algo-de-diplomacia&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;¡ FELICES LECTURAS, AMIGOS/AS ! &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-2492691555496497314?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/2492691555496497314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=2492691555496497314' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2492691555496497314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/2492691555496497314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2006/12/algo-de-diplomacia.html' title='ALGO DE DIPLOMACIA'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2332094625925412877</id><published>2006-12-22T15:56:00.000+01:00</published><updated>2006-12-22T15:59:58.111+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>CIUDAD NAVIDAD</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=15985&amp;doc=ciudad-navidad-7812" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=15985&amp;doc=ciudad-navidad-7812" /&gt;&lt;/object&gt; 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&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left; WIDTH: 425px" id="__ss_13969"&gt;&lt;a style="MARGIN: 12px 0px 3px; DISPLAY: block; FONT: 14px Helvetica, Arial, Sans-serif; TEXT-DECORATION: underline" title="ASI LO QUISO" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/asi-lo-quiso?type=powerpoint"&gt;ASI LO QUISO&lt;/a&gt;&lt;object style="MARGIN: 0px" width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=asi-lo-quiso-21481&amp;amp;stripped_title=asi-lo-quiso"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=asi-lo-quiso-21481&amp;stripped_title=asi-lo-quiso" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div style="FONT-FAMILY: tahoma, arial; HEIGHT: 26px; FONT-SIZE: 11px; PADDING-TOP: 2px"&gt;View SlideShare &lt;a style="TEXT-DECORATION: underline" title="View ASI LO QUISO on SlideShare" href="http://www.slideshare.net/leetamargo/asi-lo-quiso?type=powerpoint"&gt;presentation&lt;/a&gt; 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Al menos allí, su forzuda complexión podía abrirse camino en la tala de árboles de las empresas madereras, necesitadas de brazos fuertes.&lt;br /&gt;-Esteban, me llamo Esteban. –respondió, mientras recibía a cambio un juego de guantes y una manta, con la indicación del barracón que le correspondía.&lt;br /&gt;El dueño de la compañía, el señor Radoslav, era un hacendado y grueso polaco que pagaba bien el duro trabajo, al tiempo que ofrecía comida y techo bajo los barracones del campamento, mientras duraba el contrato. Habitaba con su familia en la cabaña contigua al recinto. Su mujer, una enorme alemana de nombre impronunciable, se encargaba de cocinar para todos los leñadores. A la hija, Valia, en cambio, de estilizada apariencia, grácil y delgada, trataban de evitarle tareas arduas así como el contacto directo con los trabajadores. Sin embargo, atraída por el vocerío del personal a la salida de los turnos, la joven no siempre cumplía a rajatabla las normas establecidas por su propio padre y, pronto, tuvo ocasión de entablar conversación con Esteban en uno de sus esporádicos paseos entre los barracones.&lt;br /&gt;La belleza rubia de rasgos germánicos de Valia, calcados sin lugar a dudas de su madre, congeniaron a la perfección con el carácter espontáneo, cálido y abierto de Esteban, que se sintió algo más que halagado por los momentos que la muchacha compartía y le dedicaba al finalizar la jornada de cada tarde. Aquella relación fructificó y, de modo irremediable, se enamoraron, ante la mirada en apariencia distraída del señor Radoslav, que prefería predicar desde el ejemplo, con protectora tolerancia.&lt;br /&gt;A Esteban le costó tragar saliva cuando Valia le comunicó que esperaba un hijo suyo. No obstante, la reacción de los padres de ella no pudo resultar más positiva. No sólo los cuidados a la futura madre se multiplicaron, sobre todo más por parte del señor Radoslav, que cedió parte de su tiempo de trabajo para ocuparse de que nada le faltase a su hija, que por la parte de su madre, a quien resultaba más complicado abandonar las faenas de la cocina, motor indispensable de aquella factoría humana. Esteban, a su vez, se benefició de un trato más delicado por parte de la familia de Valia, aunque mantenido sin excesivo descaro ante el resto de trabajadores. Fueron meses felices, de lenta espera, en los que Esteban deseó de verdad que se hubieran eternizado, aunque el embarazo resultó dificultoso para Valia. El médico ya lo advirtió en una de sus visitas, el reposo debería ser obligatorio pues el riesgo existía y era grande. Los últimos meses fueron un castigo para Valia, envuelta en un malestar general, entre vómitos y fiebre.&lt;br /&gt;El día que Valia se puso de parto, el señor Radoslav le encomendó a Esteban la tarea de cargar los listones de madera en el aserradero, para así estar más disponible y cercano a ella. Esteban trabajó sin lograr concentrarse, más pendiente de lo que estaba ocurriendo en el interior de la cabaña. Por ello no abandonó su gesto de preocupación cuando el patrón, sin emoción alguna, le hizo señas para que se aproximara hasta allí. Antes de subir los peldaños ya escuchó el sollozo del niño, pero no le dejaron acceder a la estancia donde se encontraba la parturienta. El médico obstaculizaba la entrada y, con un brazo extendido le tocó en el hombro. Esteban se paró en seco, no quería haber escuchado nunca aquellas palabras, porque le devolvían a una realidad que nunca tenía que haber ocurrido: era un niño sano y hermoso, pero Valia había muerto durante el parto.&lt;br /&gt;No, la vida no había sido fácil para Esteban, tampoco ahora. El destino entonces parecía haberle deparado un salto aún más complicado, una pirueta fatal para la que debía de entrenarse a conciencia. Cuando decidió abandonar la serrería lo hizo con el convencimiento de que su hijo quedaba en el hogar adecuado y con la certeza de que aquella no era la tierra donde él hallaría la paz y bienestar que, tan esquivas, se le resistían. Nada iba a faltarle allí a su hijo y, en su adiós, le llevó guardado en su memoria. Nunca nadie le escuchó pronunciar su nombre; tan hondo fue su amor de padre como su pena. Así lo quiso. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡ &lt;em&gt;FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS &lt;/em&gt;!&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo"&gt;http://hispanoramaliterario2.ning.com/profile/LeeTamargo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-7154196801335744265?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/7154196801335744265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=7154196801335744265' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7154196801335744265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/7154196801335744265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2006/12/asi-lo-quiso.html' title='ASI LO QUISO'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-8762158963971621620</id><published>2006-11-19T15:51:00.000+01:00</published><updated>2006-11-19T15:53:57.827+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>A L  A S</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt; &lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10586&amp;doc=alas-11986" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10586&amp;doc=alas-11986" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://slideshare.net/leetamargo/alas/1"&gt;http://slideshare.net/leetamargo/alas/1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;¡ SALUDOS, AMIGOS/AS !&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3121904386064211025-8762158963971621620?l=leetamargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leetamargo.blogspot.com/feeds/8762158963971621620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3121904386064211025&amp;postID=8762158963971621620' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8762158963971621620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3121904386064211025/posts/default/8762158963971621620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leetamargo.blogspot.com/2006/11/l-s.html' title='A L  A S'/><author><name>EntreRenglones</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18041022377055112277</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://1.bp.blogspot.com/_9Sm61BhHLFM/SuSXEgd8blI/AAAAAAAAAMg/PRely0I2Mzc/S220/log002.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3121904386064211025.post-2848550914503550065</id><published>2006-11-19T15:49:00.001+01:00</published><updated>2010-02-24T00:24:05.277+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poemagenes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='arte'/><title type='text'>SIN RASTRO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;object type="application/x-shockwave-flash" data="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10272&amp;doc=sin-rastro-28986" width="425" height="348"&gt;&lt;param name="movie" value="https://s3.amazonaws.com:443/slideshare/ssplayer.swf?id=10272&amp;doc=sin-rastro-28986" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://slideshare.net/leetamargo/sin-rastro/1"&gt;http://slideshare.net/leetamargo/sin-rastro/1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hay que conocer el lugar para admirar, más que para comprender, los milagros de la naturaleza. En aquella zona geográfica la costa se hunde con una ligera pendiente en el mar. Aquí, las formaciones rocosas son una prolongación suave del desierto que las precede, dando lugar a cavidades y galerías que horadan el pasillo costero.&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/P&gt;&lt;br /&gt;&lt;P style="TEXT-ALIGN: justify; LINE-HEIGHT: 
